domingo, 26 de octubre de 2014

La cloaca.

Los tres casos más recientes ya los tienen ustedes claros hasta el cansancio. 
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Iguala, Guerrero. 26 de septiembre. Es atacado un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, del municipio de Ayotzinapa que supuestamente se manifestaría durante el segundo informe de actividades de María de los Ángeles Pineda, dirigente del Sistema DIF municipal y esposa del presidente municipal, José Luis Abarca, acto en el que la mujer, cuyo nombre y apellidos ahora se sabe están fuertemente ligados al cártel de los Beltrán Leyva, pretendía lanzar su candidatura a la presidencia municipal para el próximo proceso electoral. Los jóvenes son agredidos por elementos policiales de Iguala y el vecino municipio de Cocula. 25 son heridos, 6 asesinados y 43 son entregados al grupo delictivo conocido como Guerreros Unidos, brazo operativo de cierta rama del cártel de los Beltrán Leyva.
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Tlatlaya, Estado de México. 30 de junio. 21 supuestos traficantes de sustancias ilegales son asesinados en el municipio mexiquense en medio de un operativo de las fuerzas armadas federales para desarticular un centro de distribución. Los testimonios de un par de mujeres sobrevivientes tiran por la borda la versión del Ejército, en que los asesinados habrían sido abatidos en mitad de un tiroteo defensivo. Según las testigos, si bien algunos de los baleados cayeron durante el proceso de resistencia, al menos la mitad de ellos habrían sido abatidos en una ejecución extrajudicial posterior, realizada ciudadano por ciudadano por los miembros de las fuerzas armadas.
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Guanajuato, Guanajuato. Ricardo de Jesús Esparza Villegas, estudiante de ingeniería mecatrónica en el Centro Universitario de los Lagos, de la Universidad de Guadalajara, es detenido por policías municipales durante su estancia en esa ciudad como  visitante del Festival Cervantino, supuestamente por haber sido encontrado orinando en la vía pública. Horas después, su cuerpo es localizado supuestamente golpeado en el callejón Peña Grande. La versión de la policía municipaluna fatídica caída desde la zotea de uno de los edificios del callejón al romperse un tubo del que Ricardo de Jesús había intentado asirse, teoríacamente luego de intentar robar alguno de los domicilios cercanos. Samuel Ugalde, director de Seguridad Pública del municipio, niega cualquier detención previa de Esparza Villegas, pese a que varios de los compañeros de la Universidad que le acompañaban en el viaje aseguran haberlo visto por última vez en manos de los policías locales.
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Tres historias de terror. Tres oscuras incisiones en el ya de por sí dañado terreno de la confianza civil respecto a los cuerpos policíacos, la milicia y las instituciones gubernamentales encargadas de administrar y asegurar la seguridad ciudadana. Tres profundas yagas que claman justicia y castigo a los responsables. La opinión pública se alza contra de la incapacidad evidente de los administradores de la seguridad y la justicia en el país. La sociedad civil se organiza y marcha. Se exige la renuncia de presidentes municipales, gobernadores, incluso hay quien menciona a Enrique Peña Nieto entre sus cláusulas. Y ya no hablemos de los partidos políticos. La sede estatal de "Guerrero cumple", el programa asistencial más importante del gobierno de Ángel Aguirre Rivero, ahora gobernador con licencia, emanado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), es atacada e incendiada. Y nadie se salva. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, gran gurú de la izquierda mexicana y respetada figura fundadora del Partido, recibe botellazos y pedradas en plena calle, en pleno día, en la capital del país. El ánimo arde. Las voces se unen y su ton se vuelve cada vez más fuerte. Victor Trujillo, en el papel de Brozo, realiza hace un par de semanas un señalamiento sentencioso: "la cosa está candente. ¿Hasta dónde llegará el ardor?"
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El presidente municipal de Iguala y su esposa huyen de la justicia. En su ausencia, un enramado de relaciones de su "presidencia matrimonial" con el crimen organizado es puesto a la luz. El gobernador Aguirre Rivero se resiste a renunciar, ignorando el clamor popular, y haciendo lujo de despotismo arrollador propone medidas demagógicas improcedentes, como renunciar sólo si de por medio hay una consulta popular organizada por el INE cuyo resultado pida su cabeza, o hacerlo si el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, hace lo propio por el caso Tlatlaya. Ávila se cruza de brazos y anuncia estar a la espera de la recomendación que dirigirá a su gobierno la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre el caso. La presidencia de la república se manifiesta en "indignación". Los medios internacionales señalan el terrible problema del respeto a los derechos humanos que vive el país. El fantasma del 68 se asoma de nuevo tras la puerta y más de una voz lo menciona, por la vulnerabilidad en que la ausencia de Estado de Derecho deja a grupos como los jóvenes, como sucedió en el devenir fatal del Movimiento Estudiantil de aquel año. El brazo duro, "la mano tosca, brutal, esperpéntica de los criminales en función de policías", como dijera hace unos días por el caso que a él más respecta el rector del CULAGOS, Roberto Castelán, se alza sobre la sociedad civil que, indefensa, no hace más que ver llover.
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Y en medio del aguacero, la cuerda se tensa y amenaza con romperse. Una vez más. Como sociedad, mostramos la peor cara. La de grupos policíacos absolutamente capaces de destrozar la verdad y la justicia, pero verdadero inútiles en el arte de velar por los derechos civiles elementales. La de funcionarios electos por el voto popular que olvidan los principios y direcciones elementales de cualquier sistema democrático y pecan de estupidez y soberbia. La de la corrupción que baña todos los estrados del sistema político mexicano y liga todos los nombres con las figuras más dañinas del crimen organizado y sus representaciones más dolorosas: la violencia, la sangre que se derrama sin misericordia, la ignominia, el enriquecimiento ilícito. La de la pobreza y la falta de oportunidades que hace presa fácil a cuerpos de policías y militares de caer en cualquier clase de atropellos con tal de conseguir un par de pesos más para llevar a casa. La de una clase política que busca desesperadaemnte aplicar en su vida el legendario lema: "un político pobre es un pobre político". La de una ciudadanía que, inactiva y dormida, aplaude con ánimo cuando llega a México el Iphone 6, pero se alza de hombros cuando a su lado pasa un grupo de madres clamando el regreso de sus 43 hijos. Y los quieren vivos. Cuando en la vida en este país se ha convertido ya desde hace años en un asunto de suerte y no un derecho.
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La verdad, que es cosa seria, es mala para nadar pero buena para flotar. Llegará a nosotros cuando menos la esperemos. Y a esos que hoy usan sus manos para lavárselas, los hará llevárselas al cuello para aflojar las corbatas. Vienen tiempos de reacción, en que lo que se ha sembrado cosechará. Y los dueños del poder en este país han estado sembrando minas. Y resulta que los que las hemos estado cosechando ya estamos algo cansados de volarnos la vida en recoger los frutos. Así que tal vez ahora las hagamos estallar sin más.
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Aguas. Germán Dehesa ya se fue y no hay quien ponga orden. Se nos va a subir el agua al cuello. Aguas.

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¡Salud!

domingo, 19 de octubre de 2014

En amor a la verdad.

Disculpen la omisión. Han andado últimamente más intensas las labores de remodelación de este Baile, y cuando eso sucede paso por alto fechas de vital importancia para todos los bailadores. El 11 de octubre, por ejemplo, se celebró en todo el orbe el llamado "Coming out day", que no es otra cosa que una jornada destinada a la reflexión en torno al asumir pública y concientemente la propia preferencia sexual, sobre todo pensando en la preferencia homosexual. El 11 de octubre, que ya hemos celebrado antes en este Baile, pretende sentarnos a todos -?- a pensar en qué estamos haciendo para generar las decisiones adecuadas, e invitar a quienes aún permanecen en el ocultamiento y la mentira a salir de ella y asumir la verdad con la bondad y la hermosura que conlleva.
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En ocasión de tal fecha, traigo a ustedes un texto que me enterneció. El crédito por completo es, según entiendo, de Daniel Jaime, miembro de la comunidad en línea conocida como Soyhomosensual (www.soyhomosensual.com). Al final del mismo les dejo la liga para el texto original. Entenderán que nunca en la historia de este Baile he hecho algo parecido a esto. Pero la carta que copio a continuación contiene por completo, con puntos y comas, mucho de mi sentir respecto al tema, y ejecuta a la perfección cualquier clase de invitación o incitación que yo pudiera hacerles al respecto. Si no es el caso de ustedes, les ruego la hagan llegar a cada uno de sus seres amados que estén atravesando por esta decisión crucial, como una mano tendida, una apuesta sincera a la esperanza:

Hola. No me conoces, pero yo te conozco bien. Alguna vez estuve en el mismo lugar, alguna vez, igual que tú, tuve miedo y tuve dudas. Durante mucho tiempo me negué a mi mismo la libertad que me merezco, la libertad de ser quién soy y de estar orgulloso de ello. No voy a decirte que fue fácil, y estoy seguro de que no lo va a ser para ti. Lamento decirte que aún hay mucha gente que no entiende que el amor involucra dos almas, no dos sexos. Sin embargo, no quiero que te asustes; al contrario, si te lo digo es porque sé que eres lo suficientemente fuerte para afrontar este paso en tu vida. Sé que tendrás la sabiduría y el coraje de transformar todo ese miedo en tu fuerza, y de inspirar a otros a que también lo hagan.
No corras, tienes toda una vida por delante pero no hay ninguna prisa. Un paso a la vez. Primero siéntete confiado de que afuera de tu refugio habrá un montón de personas que van a recibirte con los brazos abiertos y aunque muchos de ellos no lo entenderán, no vas a dejarque eso te detenga, ¿verdad? Te mereces toda la libertad y la dicha de vivir en plenitud. Con todo lo que eres, porque así eres perfectx, así habrá muchas personas que van a amarte y muchas otras que no lograrán entenderte. No te preocupes, con el tiempo comprenderás que has venido al mundo a ser feliz y no a darle gusto a la gente. No cumplas expectativas ni permanezcas escondidx en tu refugio porque temas que alguien no acepte tu manera de vivir. Mientras más pronto aceptes que tu felicidad no depende de los demás, más rápido serás capaz de abrazar tu vida tal y como se te ha dado.
Te entiendo. Yo pasé mucho tiempo refugiado igual que tú, es natural que luego de tanto tiempo sientas que perteneces a ese lugar, pero te equivocas. Tu vida no puede permanecer tras un par de puertas, no puedes negarte la oportunidad de ver con tus propios ojos todo lo que el mundo tiene para ofrecerte. No basta con que de vez en cuando te asomes a contemplar cuando tienes en tus manos la posibilidad de salir y vivir una maravillosa historia como la que estoy seguro tendrás.
No dejes que el armario te aprisione, no permitas por favor que un prejuicio te niegue el derecho natural de experimentar el amor, la amistad, la alegría y todas esas maravillosas emociones que al final de tus días serán lo único digno de contar.
Por último quiero decirte que si te decides, yo seré el primero en tenderte una mano y en hacerte sentir segurx, que no permitiré que nadie te lastime o te haga sentir que vales menos de lo que eres. Puedes contar conmigo siempre. Y una vez que derribes esas puertas, entenderás porque he insistido tanto en ayudarte a salir. Tenemos un montón de memorias que crear, un montón de batallas que pelear, muchísimas fiestas en las que celebrar la vida y muchas mermorias que crear. Tenemos por delante una vida de planes y proyectos, e incluso la esperanza de hallar al amor de nuestras vidas. Y ten por seguro que yo estaré ahí alegrándome por ti y apoyándote siempre que lo necesites. Quiero que tengas la certeza de que estás por iniciar el resto de tu vida…
De corazón, espero que tomes esta oportunidad y te decidas a dar este paso. Ahora que sabes que afuera#TodoMejora, ya estás listx.
Vamos a vivir con pasión. Vamos a tomar cada día como una nueva oportunidad de ser mejores y de hacer de este mundo uno mejor para todos aquellos que vienen detrás de nosotros. Por ellos y por nosotros. Vamos a reír, vamos a amar, vamos a llorar, vamos a equivocarnos, a redimirnos, vamos a cantar hasta que nos duela la garganta, vamos a tener aventuras, vamos a aprovechar esta oportunidad, vamos a darle al mundo lo mejor de nosotrxs.
Todo el crédito para Daniel Jaime
http://www.soyhomosensual.com/todo-mejora/
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Y sí. Todo mejora. Con hashtag o sin él. Ya se los he dicho antes. Lo cierto es que abrazar la verdad, con todas sus consecuencias, es doloroso pero fructífero. Porque ya sabrán a estas alturas, espero, y si no se van enterando, de que para crecer no hay camino como el dolor. Se las dejo. Reflexionen y apoyen. Hagan, con el sembradío de condiciones para que fructifique  la verdad, y con su defensa, de este mundo un lugar mejor.
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¡Salud!

sábado, 18 de octubre de 2014

De rosa la tarde se toca.

Haremos esto a la vieja usanza: estoy en este momento caminando en medio de un contingente -¿Voy bien? ¿Sí sueno a mis ayeres periodísticos? Gracias, caray, muchas gracias - de hombres y mujeres que, cual ejército de quinceañeras, abusa particularmente del rosa en todos sus tonos. Van hombro con hombro, pie tras pie, con globos y pancartas, invadiendo Vallarta. Empezaron en Chapultepec, y pretenden asaltar la Minerva. Tome usted sus precauciones, las mismas que tomaría ante toda clase de movilización que pretende hacer un llamado al amor a la vida y su defensa -su defensa en serio, no esa majadería de defensa que es la que enarbolan los grupos de ultraderecha y que no pretende en realidad sino zanjear derechos y dictar conciencias-.
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Se trata en esta ocasión de la marcha de concientización respecto al cáncer de mama y su prevención, en atención al Día Nacional de Prevención y Atención al Cáncer de Mama. En el mundo, según mis informantes, 1.38 millones de mujeres son diagnosticadas al año con alguna presencia cancerígena en las mamas, y 458 mil fallecen en el mismo período de tiempo a causa de dicho mal. Un número alarmante si se considera que en su mayoría los casos de enfermedad serían controlables si las pacientes hubieran sido diagnosticadas a tiempo.
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El problema es de mucha más sustancia y fondo que la sola manifestación de la enfermedad, hablar de sus manifestaciones, desarrollo y consecuencias. Si así fuera, bastaría con una labor mediática de intensidad como la que ejecutaron las autoridades de salud en 2008 cuando la pandemia de Influenza AH1N1. El asunto es grave en tanto se trata de un tema de conciencia pública y desmantelamiento del tabú que se halla impuesto sobre la relación de toda mujer con su propio cuerpo en términos sobre todo de autoconocimiento y exploración.
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Dejemos esto así de claro: durante siglos, la mujer fue obligada, en el ejercicio de las dinámicas sociales y de género específicamente, a negar su propio cuerpo como una entidad a la cual ella misma tuviera derecho a uso y disfrute. Ni hablar de temas que implicaran contacto y autodelimitación como la masturbación o  la observación. Ya lo decía Eva Green en voz de otra mujer en sus célebres y determinantes "Monólogos de la vagina": "Puse un espejo abajo entre mis piernas y miré. ¿En verdad tengo eso ahí? ¡Pero qué terrible! ¿Eso es mío? ¿Ésa tambien soy yo?" El estupor de esta mujer es clave. Conocerse no era una opción para ellas hasta finales del siglo pasado, en que cambios en las reglas del juego entre los sexos precipitaron movilizaciones determinantes en el modo en que cada sexo se relacionaba consigo mismo.
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Esto también debe quedar así de claro: asumido el hecho de que la postmodernidad requería de ambos sexos en condiciones de igualdad para el mantenimiento y perpetuación de algunas de sus instituciones básicas, como la familia o la economía capitalista, la mujer pudo acceder a visiones sobre sus derechos que no habría conquistado en otras condiciones histórico sociales. La más provechosa de ellas, sin duda, estuvo en el acceso y defensa de su cuerpo como un derecho natural.
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En dicha vuelta de la moneda tuvo lugar una diferencia clave, que permitió también el acceso a la salud y la protección de la misma desde su propia persona. El velo que cubría toda posibilidad de autoexploración se retiró, y la mujer, junto a los derechos, accedió por fin a las responsabilidades sobre su propio cuerpo.
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El paso no fue fácil. El caso de Alejandra Sima resulta paradigmático. Luego de ser aquejada por el cáncer de mama, y enfrentada súbitamente a la ausencia de información y conciencia publica, Sima generó una fundación que lleva su nombre cuya labor en el país ha sido más de golpear piedra que otra cosa, al menos en sus primeros años. Yo recuerdo la sorpresa que causó en la opinión pública escuchar en todo lo alto la invitación clara, ligera y concisa: "favor de tocar", a inicios del tercer milenio. La indignación primaria cedió espacio al amor y el privilegio de la vida, y hoy día, entendiendo también el gigantesco negocio que hay en ello, muchas marcas e instituciones más se han sumado a la búsqueda impulsada por Sima, incitando al favor de la autoexploración y el resto de las vías de prevención. Muchos motivos, un solo beneficio.
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Bien haríamos en hacer consciente la detección oportuna del resto de los cánceres. Próstata, sobre todo, porque el tabú y el miedo que conlleva no han logrado amainar del todo entre los individuos del sexo masculino, quienes siguen negándose, según las estadísticas lo demuestran, a ser preventivos y asistir al médico oportunamente.
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Yo no sé ustedes, pero a mí el asunto del cáncer me mueve sobremanera. Hace ya casi un año, una manifestación muy agresiva del mismo me robó a Mima, amada tía, y así podría yo hacer una lista luctuosa de conocidos y familiares a quienes el cáncer, en cualquiera de sus formas, nos quitó. A veces el miedo, a veces un mal diagnóstico, a veces la incredulidad, la negación o la desinformación, han sumado esfuerzos en contra de la vida y su perpetuación.
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Así que hoy vi que comenzaban a marchar y me sumé. Luego vi a la Minerva pintarse de rosa y solté mi globo del mismo color. Éstas, claro está, son acciones menores. La verdadera batalla se libra en las personas de cada uno de nosotros, absolutos y únicos responsables de nuestra salud. Y no sólo en darnos permiso de acceder a todas las formas de prevención y diagnostico oportuno, sino en participar en el apoyo a otros y la transmisión del conocimiento que tenemos sobre el tema. En la invitación a la vida, pues. Los invito. Vayamos todos a vivirla con harta valentía y ganas. Porque ella es de los valientes, los que se han ido, pero también a los que la viven luchando.
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¡Salud!

miércoles, 15 de octubre de 2014

De cantera rosa.

Y vi al sol descender en una ciudad de piedra,
con calles cuadriculares bañadas por su luz.
Y vi de la oscuridad emerger otra ciudad,
bañada por la luz de sus faroles,
como estrellas incandescentes en otro cielo nocturno,
como trozos de un sol que ha estallado y flotan sobre un mar embravecido.
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Morelia es un mar de cantera rosa que algún dios descuidado regó sobre el Valle de Guarangareo . Tuve que tomar un autobús en un viaje de cuatro horas para llegar aquí. Los destrozos de los dioses son así: a veces obligan migraciones  inclementes, y suceden tantos años atrás que uno no tiene mas remedio que asentir y permanecer sentado hasta llegar.
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Pero ya llegando, lo que lo asalta a uno es la maravilla. Morelia fue durante casi toda la Colonia una ciudad clerical, habitada por unos cuantos ricos españoles y un montonal de sacerdotes, frailes, monjas y clérigos de diversa índole, que le dieron a la ciudad el trazo europeo clásico de cuadrícula y toda una tradición de conventos, escuelas y templos que hoy le otorga una consistencia arquitectónica que por tristeza otras capitales del país han perdido. Y los dulces, porque bien lo decía el padre Patrick, cierto sacerdote jesuita de ideas de fuego -cosa rarísima en un jesuita, claro-: la función principal, que no la esencial, de las monjas, es hacer rompope.
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Y jamoncillos, y dulces de coco, y laminillas de fruta, y ate, y cajetas. Y, pienso yo, si toda la ciudad era de ellas -me las imaginé tomando el jardín principal al ritmo de "aint no mountain high enough"-, pues no tuvieron más qué hacer que llenarla toda de esas delicias. Ésa es de seguro la razón por la que hay incluso un Museo del dulce, y un Mercado del ídem, lugares que no tienen otra función que dejarnos claro que la herencia milenaria de la cultura del dulce típico tiene en Morelia su principal devocionario.
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Además de eso, es una ciudad que ha entendido tanto su esencia y ha respetado tanto su primer cuadro, que hoy día puede decir de sí misma que es una joya. Nada de plazas tapatías, ni macrobuses -la ciudad se mueve cómodamente en peceros, y se opone firmemente a la introducción de cualquier otro método de transporte-. Respetuosa hasta de su herencia, la ciudad se extiende regular, y uno no se topa un edificio de cuatro pisos de vidrio y acero en mitad del Centro, ni una clínica estilo funcionalista del IMSS entre sus palacios coloniales. Eso estaría tal vez saliendo del Centro Histórico, nombrado desde 2003 Patrimonio Arquitectónico de la Humanidad. Y quién sabe, pues hasta ahora me parecen todos ellos hombres y mujeres de muy buen gusto.
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La otra cosa es que aquí nació Morelos, que si sus informantes no los tienen al tanto, fue el gran continuador del movimiento independentista iniciado por el cura Miguel Hidalgo en 1810. Éste, de hecho, habría sido maestro de Morelos, según cuenta la historia, en la Universidad Nicolaita de Valladolid, el nombre que recibió hasta finales del siglo XIX la ciudad, y que fue reemplazado por Morelia en honor precisamente del Paladín de la Independencia. Entonces están aqui la casa de Morelos, la casa donde nació y la Universidad en que estudió, vigente y viva, y el edificio en que estuvo, dónde hoy se encuentra el Palacio de Gobierno del estado.
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También esta aquí una maravilla colonial que se llama Conservatorio de las Rosas. Es en realidad una gigantesca escuela estatal de música ubicada en lo que fuera el Convento de Santa Rosa de Lima, institución de clausura en que, por cierto, la tradición ubica el inicio de la actividad gastronómica dulcera en la ciudad. Ahora ya no se hacen dulces ahi, salvo dulces melodías -pasen ustedes sin ver del chistorete con acento decimonónico que acabo de aventarme, extendiendo las respectivas expensas para este paseante enamorado-.
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Y por si todo esto no bastara, la ciudad tiene su acueducto. Con cerca de dos kilómetros de largo, y alrededor de 230 arcos, existe desde que ejercía su función esencial de llevar agua a las diversas fuentes de la ciudad, a mediados del siglo XVIII. Y en la noche lo iluminan, y a uno le dan ganas de correr en zig zag por debajo de los arcos, o tomarse la foto de bodas, con todo y beso, sobre alguna de sus luminarias. Cerca de él, trazado de hecho en paralelo al acueducto, se extiende el Paseo de los Enamorados, nombre que torturaría a esta alma solitaria que les escribe de no ser por el hecho de que no es otra cosa -y nada más- que un muy coqueto paseo empedrado que une el inicio del acueducto con el Jardín Morelos, donde se encuentra por cierto la única estatua ecuestre que hay en todo el país del "Siervo de la Nación". El Paseo esta flanqueado por bancas de piedra, e intermitentes faroles lo iluminan en la noche, dando a toda aquella callejuela un hálito romántico de que no dudo devenga el nombre, porque enamorados así que ustedes digan "uy, cuántos me topé", la verdad es que no. Pero sí dan ganas de estarlo, y correspondido, pa que pegue más.
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En cuanto a Guadalajara, no lloren, mañana me regreso. La verdad es que si pudiera, regresaría a Morelia cada noche para ver sus canteras rosas volverse doradas a la luz de las farolas. Pero no se lo digan a mi Capital, ni al resto de las ciudades cuyos rincones he amado alguna vez. Si pudiera, haría con ellas como dicen los enterados que dan ganas de hacer con las amantes -mis informantes no, no tienen porque son pobres-: tomar los mejores rincones de cada una y hacer de todas una.
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En mi ejercicio, el robaría a Morelia sus noches, sus canteras, su impresionante catedral -la tercera más grande de América latina- y su acueducto, pero sobre todo su aire señoral de gallardía, y crearía con eso un rincón en mi ciudad para pasearme en el cada noche, silbando a la vida de farol en farol.
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Dense una vuelta. Estoy convencido que a estas alturas quien sale todavia con el cuentecillo aquél de que México es feo, ve muchas noticias y viaja poco. No la hagan. Ahí afuera, a cuatro horas -cinco si como a mí les toman la carretera los normalistas, hermosos jóvenes a quienes bendigo con todo el fragor de mis entrañas (?)-, hay un tesoro colonial que les hablará de ustedes mismos si se permiten escucharle. Que les contará lo que son, y les regalará su historia en un rincón de callejones y luminarias. Levántense del sillón nomas. Morelia les espera.
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¡Salud!

sábado, 4 de octubre de 2014

Lo curioso de todo este incidente.

Resulta que Christopher Boone no es un chico normal. Bueno, después de todo, ¿qué es lo normal? Lo normal sería, supongo yo, que no tuviera gran problema con que lo que papá sirve en su plato sea rojo, marrón, verde, o de cualquier otro color, mientras sea, claro, el color que el alimento suele tener. O normal sería, también supongo, que a sus quince años no supiera todos los números primos hasta el 7501, ni los países y capitales del mundo. Normal sería que viera programas de comedia en la televisión, entendiera los chistes y se riera de ellos. O que gustara de leer novelas, aunque fuera cortas, y entendiera las metáforas. O que pudiera hablar sin problemas con la gente que le rodea. O que no necesitara hacer una planificación lo más exacta de todo para poder llevar la vida en paz.
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Pero Christopher no hace nada de eso. No puede, simplemente, asumir los estímulos del mundo como en realidad lo hacemos –o intentamos hacer- la mayoría. Y eso, además de interesar, impacta. A simple vista, con sus jeans descoloridos o su jersey rojo, es uno más de los millones de estudiantes ingleses que acuden cada día a la escuela. Pero con él, además de su mochila y sus útiles, lo acompaña un sigiloso pero manifiesto testigo de cada uno de sus pasos –lugar común, ustedes disculpen, no ha andado muy surtido el mercado de las metáforas-. Se llama síndrome de Asperger, y según datos que mis informantes poseen –más de uno de ellos padece síndrome, pero de aspersión de ideas-, lo padecen –qué fea palabra, ahí les encargo- de tres a siete de cada mil hombres y mujeres alrededor del mundo.
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El curioso incidente del perro a la medianoche es un acercamiento literario muy certero al fenómeno clínico y sus manifestaciones. Antes que obra teatral, fue primero una novela, escrita por el inglés Mark Haddon , quien se documentó ampliamente para crear un personaje que es, ya lo creo que sí, de lo mejor que ha dado a luz la literatura anglosajona en los últimos años. Imagino que, antes de pensar en encontrarle el hoyo a la aguja respecto al problema del síndrome, Haddon vio en las manifestaciones de éste la posibilidad de dotar a un personaje literario de características únicas y tan entrañables como temibles y dolorosas, haciéndolo un personaje total, completo, cerrado, con todas las posibilidades y autenticidades que le son posibles. Estando ante Christopher, se está ante un ser humano con toda la gama posible de características identitarias que se necesitan para que éste sea verosímil y abrazable. Y sí, dan ganas de abrazarlo. Pero eso tampoco se puede, porque Christopher es hipersensible incluso, o más bien, especialmente a los estímulos físicos del medio, y no tolera el mínimo contacto humano. Bueno, si se pudiera yo lo haría. Aunque gritara –ok, esto degeneró ya. Paremos este párrafo… ahora-.
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Disculparán ustedes el retrazo -?-, pero he andado con las tardes llenas como cachetes de ardilla en tiempos previos a la hibernación, y no he tenido oportunidad de soltarlo todo a mitad de la calle y venir a escribirles. El fin de semana pasado acudí pronto y bañadito al teatro a ver a un no tan guapo como en el cine Luis Gerardo Méndez interpretar magistralmente el papel de Christopher en la versión mexicana teatral de su historia. Y junto con él, llenaron –nunca mejor dicho- el escenario Rebecca Jones –que es muy perra, pero muy, muy perra, y te hace llorar-, en el papel de Judy, la mamá de Christopher; Cecilia Suárez, la eterna flaca del cine mexicano contemporáneo, en el papel de Shioban, la educadora y tal vez mejor amiga del protagonista; y Luz María Aguilar, la señora sonriente que ya entonces viejita veíamos en los noventa en Los papás de mis papás, el serial de Televisa que nos daba las buenas noches de lunes a viernes, y que ahora, sin envejecer un año más, como detenida en el tiempo, interpreta a la señora …, la entrometida vecina de Christopher.
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Juntos, ejecutan un drama magistral en el escenario. La puesta en escena cuenta además con un apoyo técnico digital fabuloso, que permite sobriedad en la escenografía pero sobre todo genera una narración dinámica y elocuente, lo que permite que la historia se cuente, vía la actuación de ese coro fabuloso que he detallado, como deslizando mantequilla tibia sobre un pan caliente. Además, los gráficos que componen la escenografía parecen haber sido trazados por un niño, lo que logra por completo sumergirnos de lleno como espectadores en el a veces turbulento y siempre difícil mundo de Christopher, con sus dilemas, problemáticas y retos.
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Lo que queda al final de leer la novela –sí, lo admito, ya me la eché, y completita-, y ver la obra teatral, es un llamado a la reflexión. En ese sentido, el criterio moderno del trato a las personas con capacidades diferentes congenia por completo con mi visión del tema: la discapacidad no existe en la persona, sino en el medio que le da cabida. Un medio que, por hacer más sencillo todo, generaliza y populariza lo generalizado, poniendo esquinas, paredes, ángulos rectos y otras monerías, dónde debería haber rampas, puertas abiertas, guías sonoras y rutas táctiles, cosa que no es culpa de quien ha nacido o se ha formado diferente al resto. Porque, si a esas vamos, todos somos diferentes en algún punto, y todos mereceríamos un mundo que nos dé cabida sin prejuicios ni postjuicios –admítanme la palabreja, vamos, aunque sea en votación económica-.
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Entonces, Christopher Boone es un chico normal. Su visión de sí mismo, al menos, no admite distinción alguna. El cierre de la historia, intimista en la novela y sumamente dramático en la puesta teatral, así lo deja ver. Si lo que nos separa del resto de las especies es la propensión a los sueños y la compañía de la esperanza, Christopher no es sino un ser humano más con los suyos y la suya. Cree en sí mismo, posee confianza y amor propios, y no admite límites más allá de lo que él sabe que no puede o no quiere hacer. Sembrada esa fe, puesto a trabajar ese ánimo, ese garbo, lo que le corresponde es avanzar hacia el infinito. Y es ahí dónde dan ganas de abrazarlo, conocedor uno de las temerarias asquerosidades que este mundo comete con quienes no le agradan, con quienes salen de la norma y buscan sus propias reglas. Pobre Christopher, tan cerca de Asperger y tan lejos del mundo.
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¡Salud!