viernes, 9 de diciembre de 2011

El muñeco de cartón.

Oiga, señor candidato, acá entre nos, yo tampoco he leído nada en mi vida. Tengo mi cuarto lleno de esos objetos extraños, mitad ladrillos, mitad paquete de hojas recicladas, y a la fecha no sé por qué los tengo. He repasado una por una sus páginas, en muchos de los casos más de dos veces, y registrado con mi vista cada mancha negra de tinta que vuelve gris el blanco de las hojas. Y a la fecha sólo entiendo que no le he leído nada. Así que no se agobie. Seguro llegará el momento en que, tanto usted como yo, tengamos claro para qué sirve tanta palabra, tanto párrafo, tanta pasión humana.
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El lapsus brutus del candidato presidencial priísta en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara -que fue, lo habrán notado, un gran hoyo negro en este baile por primera vez en su historia, ello gracias a que ya sin credencial de prensa ya no me sabe igual, por lo que no volveré a hablarles de la FIL hasta que alguien se digne a invitarme como periodista y me salve de pagar quince módicos, justos y nutritivos pesos-, es más que un alarmante olvido. Enrique "Sololoi" Peña Nieto intentó al día siguiente disminuir el incidente con un simple: "Yo no lo veo tan grave. Para mí es un asunto intrascendente", confesó para un noticieron matutino en Radio Fórmula. Lo cierto es que esta declaración no hace otra cosa que acrecentar la imagen de miope, superficial y algo estúpido que el "asunto intrascendente" del día anterior le creó ya, irreversiblemente y sin derecho a réplica, entre todos sus posibles votantes medianamente inteligentes, leídos e informados.
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Imagino el terror que se vivió entre sus asesores personales cuando el ex rector de la Universidad de Guadalajara y actual diputado federal por el partido tricolor, José Trinidad Padilla López, siguió el protocolo propio de toda presentación de libros en la FIL y le cedió el micrófono, terminada la cantaleta metódica, pensadísima, bien planeada y hecha a la medida de "Sololoi" Peña Nieto, a quienes tendrán también la última palabra el próximo año: los lectores-votantes. "Me quiero volver chango", debieron pensar, porque supongo saben que a su candidato Mattel lo que menos se le da es hablar sin guión. La gorda, la nerd y el gay -los asesores personales son siempre tres, y siempre tienen justamente estas características-, debieron correr de un lado a otro despelucándose cual pitufos cuando llega Gargamel. Seguro su candidato ni se enteró. Suficientemente preocupado ya en cuidar la perfección de su copetazo en las imágenes de su rostro las pantallas planas, ni siquiera se dió cuenta de que lo que los filiófilos querían saber era qué lecturas han marcado su vida, no qué recuerda haber visto en los aparadores de Sanbors antes de comprar sus ejemplares quincenales de Quién y Caras.
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Denisse Dresser, junto con otro buen grupo de intelectules, dejó más que claro ya lo profundamente terrible y las más grandes repercusiones que la fallida respuesta de Peña Nieto acarrea. Se trata de un candidato hecho a la medida de ciertos intereses, intereses superiores que, de llegar a la presidencia -toco bosques enteros, no nomás madera-, gobernarán a través de él como títere o antifaz. No sólo por la vacuidad de sus respuestas, tontas y superfluas, sino también por el contenido de las mismas: "Sololoi" Peña Nieto sólo puede recordar atinadamente la Biblia como su lectura, y con ello se granjea el aplauso y reconocimiento, lo supone de improviso, de la mayoría católica, o cuando menos moralista, que integra la población de sus próximos gobernados. Hecho a la medida de intereses que no son los suyos -si por él fuera, se iba de modelo a CK y se dejaba de otras faenas inútiles-, está programado para dar de sí, justa y necesariamente, lo que le granjeará el triunfo a los titiriteros tras la máscara de Ken. Y nada más.
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Por eso a preguntas comunes, como "¿qué opina del apoyo a la tercera edad" o "¿qué opinión le merece la equidad de género?", responderá siempre con respuestas comunes. Les dirá, a ustedes y a mí, lo que queremos escuchar. Lo que él, programado de fábrica desde el Pedregal con una veintena de frases preestablecidas, cree que se requiere responder. Como el Nenuco que te dice siempre "mami" cuando lo abrazas, no más, no menos.
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Su respuesta fallida será a partir de este momento más decisiva de lo que Peña Nieto cree -iba a escribir "piensa", pero no viene al caso en el caso del niño Televisa-. Si no lo fuera, "su gente" no se habría tomado la molestia de tumbar en un par de horas cuando servidor se le apareció por la red en blogs, chats y redes sociales que trataron el tema del "asunto intrascendente". La censura no es otra cosa que una respuesta al miedo. Y, como siempre sucede con los poderes fáticos, quienes impulsan su candidatura se sienten mucho más inseguros respecto a su propio candidato -y ya vimos por qué- que los que parecen llegar a la campaña en vehículos -y motivos- propios.
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Señor Presidente -así se dirigen a él sus allegados, quienes, como él mismo, no conciben otra cosa que su presencia en Los Pinos a partir del próximo año-: Yo le repito que comparto con usted la ausencia de lecturas. Ni Fuentes, ni Vargas Llosa, ni Restrepo, ni Hernández, ni Hernández, ni Neruda, ni García Márquez, ni Krauze -que escribió La presidencia imperial, un material histórico básico que todos, absolutamente tdodos, deberíamos tener en cuenta-, ni Ibargüengoitia, ni Rulfo -en cuyo auditorio mezcló usted las cosas e intentó salir aireado-, ni Arreola, ni Del Paso, ni ninguno de los otros nombres de desconocidos que llenan mi habitación, han sido para mí lecturas. Son, eso sí, viajes y encuentros humanos con lo universal. Entiendo que usted, como yo, no haya leído nada. Lo que no entiendo es cómo nada de lo que ha encontrado en ellos lo ha dejado marcado. Eso sí, señor candidato, es un error inaceptable.
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¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

Pues no, en definitiva no lo puede dejar marcado algo que no ha experimentado. Lo peor de todo es que habrá quienes se sentirán idenficados con él, quienes tampoco han leído, muchos de ellos jóvenes cuyo voto, como el tuyo y como el mío, cuenta.
Y lo que no trascendió de Peña Nieto, también en la feria, fue la prepotencia de su equipo de seguridad, que se comportó con más altanería que el estado mayro; quisieron resguardar el recinto ferial de manera tan exagerada que ni cuando la visitó el príncipe Felipe de España fue necesario tanto argüende, y eso que este tipejo se supone que está en campaña. O a lo mejor le dio que alguien le preguntara algo que no sabía cómo responder, por eso mandó cerrar puertas: nadie entra y nadie sale.

el ecologista dijo...

Señores "panaderos", sepan con todo respeto que Lula Dasilva solo estudio hasta 4o. de primaria y solo tomo un curso de tornero y.....pudo sacar a 50 millones de habitantes de brasil de la pobreza extrema, misma en que a los mexicanos nos han metido los inteligentes y muy preparados Fox y sus tapaderas, El muñeco que ustedes aqui dicen es politico y un mal lector y de los analfabetas mexicanos y de los muertos de hambre a lo mejor tiene su voto. Salu2