miércoles, 2 de febrero de 2011

México mide.

No me lo van a creer. Bueno, quizá me crean si pasaron recientemente por el Wal Mart de Rafael Sanzio y avenida Vallarta. Pero como estoy seguro de que ustedes no conocen rumbos de semejante poder adquisitivo, no espero que me crean. El punto es que los ruegos de ésta su pluma, fueron por fin escuchados: la Cámara Nacional de la Industria del Vestido ha decidido implementar un sistema de tallas acorde a las medidas de la población mexicana. Aplausos.
.
Así es que si ustedes alguna vez sufrieron por no encontrar pantalones de su talla, o porque la talla M -que no es de "mediana", sino de "malditaseanomequeda"- en una tienda equivalía a la CH -'ngado'-, G -ganasnomefaltandeandardesnudodeunabuenavez- o XG -xaladasdegamuza- en otra, encontrarán por fin justicia hacia sus dolencias y la satisfacción de sus necesidades. Todo esto ya había sido objeto de alguna entrada de este Baile, y como la buena noticia me dejó jubiloso y me animó a participar en el experimento de la Cámara, no quise dejar pasar la oportunidad de venir a plantéarselas.
.
Íbamos Mi Ojosh y yo por el mencionado autoservicio en pro de una botella de agua embotellada -es que desconozco si hay otro tipo de botellas de agua-, cuando el dueño de mis quincenas, que todo lo capta con ese par de ojos tamaño platillo de batería que Dios le dio -que no lea esto, porque con eso de que es librepensador, va a salir con que a él Dios no le dio anda, que todo se lo ganó solito-, alcanzó a divisar una manta tan sugestiva como atractiva. "¿Cuánto mide México?", rezaba el anuncio, y garantizaba la entrega de un vale electrónico de cien pesos si se participaba en un interesante y rutinario experimento: ser sometido a un escaneo corporal y una serie de cuestionamientos sobre hábitos de compra para determinar cómo andan nuestras tallas y qué resultaría más provechoso a la industria fabricar con la etiqueta de CH, M, G y XG -y XCH, porque cada vez que Mi Ojosh no encuentra entre los estantes una prenda por lo menos que diga XCH, se pone de malas y suelta toda una disertación sobre lo injusta que es la industria del vestido con los novios "petit", y lo bien que estaríamos si hubiera ganado López Obrador-.
.
Así que atraídos más por el hecho de ser escaneados que por el dinero, el esquimal y el oso polar hicieron fila esperando su turno. Cuando llegó el mío, no pude evitar ponerme nervioso. Digo, uno está tan acostumbrado a los monitoreos antiobesidad del IMSS que no pude evitar pensar que me llamarían "gordo", pondrían una anotación en mi cartilla de salud y me mandarían a régimen obligatorio por un par de meses. Pero nada de eso. Me cuestionaron sobre cómo me gusta comprar ropa y qué pienso de mi peso, y luego me regalaron unos calzoncitos que, ¡oh, cruel oprobio público!, me obligaron a usar para pararme frente a una serie de cámaras que tomaron mi imagen y la tradujeron a líneas y vectores, que finalmente resultaron en mi curvilinea y sensual -si no lo digo yo, ¿quién?- figura de muñeco de sololoi.
.
Mi Ojosh enfrentó el mismo agravio y también salió bien librado. Él, más llevado por el constante resentimiento que le ocasiona nunca encontrar su talla, o tener que visitar la sección de niños para tal efecto, terminando por vestir camisetas de Ben 10, y por su afán sempiterno de armar una revolución en donde se le permita, se animó a posar en paños menores y ganarse su vale electrónico, además de poner un granito de arena a una investigación mercadológica, industrial y antropológica, cosa que le agrada porque, además de librepensador, es Mi Ojosh un hombre de ciencia.
.
Respecto al asunto de la desnudez y su vergüenza, no tienen ustedes mucho de qué preocuparse: hay para despojarse de sus ropas un par de vestidores, y nadie más que ustedes mismos contempla sus vergüenzas frente al escáner. Aunque si les pasa como a mí, que mientras le daban instrucciones para ser escaneado no pensaba otra cosa que "¡maldita sea!, qué cómodos están estos chones!", van a tener que enfrentarse a un cada vez más molesto representante de la industria del vestido que entrará a la cámara de escaneo a dar las mismas indicaciones que, a falta de mi atención, su explicación primera no me permitió captar.
.
Ahora les llega un último y muy esperado consejo que no me han pedido, pero que les daré: mídanse. Ya es tiempo de que como población utilicemos prendas que sí nos vayan, y como consumidores compremos artículos que nos satisfagan por completo, con la garantía de que mi talla 32 será la talla 32 de cualquier tienda, sin temor al cambio. Así, un mayor cuidado en las tallas generará una mayor competencia entre las tiendas departamentales y los fabricantes, que se esforzarán ya no por tener las medidas más estandarizadas, sino por mejorar los diseños, los acabados, la realización de la prenda.
.
Mídanse y súmense al experimento. Total, no pierden nada, y a cambio, se llevan a casa una tarjeta de cien pesos y la satisfacción de heredar a sus hijos mejores tallas.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Naaais, eso me late. Y yo creo que Tu Ojosh se ve muy sexy con su playera de Ben 10.