viernes, 14 de enero de 2011

Otro tío.

Para ti, que vienes a redoblar el sonar del gozo. .
La otra hermana cuata también está embarazada. Quize empezar de sopetón para que no sufran ustedes encontrando entre el texto de esta entrada la razón por la cual sigo ahondando en el asunto de la "tioinidad". Digo, si ya me eché una entradota sobre el asunto de ser tío, sus bemoles, circunstancias y promesas, hacerlo de nuevo, en este blog al que le sobran temas por tratar, sería una mala jugada, un abuso, una descortesía. Pero como apenas ayer esta familia de poetas, pensadores y locos, se ha convulsionado de nuevo con la noticia de otro embarazo, con diferencia de dos días -hasta parece que hermanas y cuñados departieron en orgía-, y como la emoción, mezclada con la sorpresa y la algarabía, me invadieron por completo, pues decidí darles a ustedes la noticia en exclusiva, y compartirles esa misma triada de sentimientos, con la esperanza sincera, bien intencionada, de mejorar su día.
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Yo estaba en asuntos de vital importancia entre los brazos de Mi Ojosh, así que me enteré del por qué me estaba sonando tanto el celular hasta que Doña Mago, que de la nada sacó vitalidad ahora que sabe que será dos veces abuela este mismo año, dejó un mensaje en mi bandeja de entrada donde, además la muy maldita, aseguró que se había cumplido su único deseo de año nuevo: sus dos hijas del mismo parto pariendo al mismo tiempo. Bueno, pues ahora, como Dios es muy sabio y muy chingón, le van a faltar brazos, manos y pañales, para cuidar a dos criaturas que, si heredan lo mejor de sus respectivos padres, van a disfrutar de los placeres de la vida con singular energía.
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Yo, no quepo en mi emoción. El embarazo doble se perfila como una doble oportunidad de obtener, de un solo jalón, lo que yo ya les enumeraba en ocasión anterior: mucho amor, mucha luz, mucha estrella, para esta familia que, a ratos y por sus malos ratos, lo necesita. Nos van a hacer el rato feliz, y los vamos a rodear de todo lo indispensable para que se pongan chulos, cultos, divinos, y sean buenos partidos para la vida -sí, porque eso de procurarles belleza desde la infancia temprana para que se puedan casar, me suena a vestir al niño Dios de mártir del calvario (con todo y pedazo de duodeno oreándose)-.
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Mi Ojosh, que ya estaba sacando del armario -?- el Castillo de Mun-Ra y la pista de Hot Wheels, ha abierto todavía más esos ojazos oscuros que tiene y ha tenido que pedirle a los vecinos sus juguetes prestados. Si son niños, nos vamos a encargar de que a través de nosotros sepan de términos como "Greiscol", "maximizar" y "Chita". Si son niñas... ¿quién dijo que las niñas no pueden jugar a los Tunder Cats? Además, conociéndonos, no vamos a tener prerrogativas en cuanto al sexo, y los vamos a educar para "equilibrar la fuerza" respecto al catolicismo de la abuela tanto si son hombres como mujeres -aunque imagino que a Doña Mago le pesará el doble si es su nieta quien le diga: "Oye, abuelita, ¿las vírgenes mártires mueren entonces insatisfechas sexualmente?"-
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La Cruzada por la Educación de los Sobrinos ha comenzado. Si logramos enseñar una versión alternativa del "Angelito de mi guarda", o del "Padre Nuestro", antes de la culturización oficial que hará la abuela, habremos ganado un buen tramo del camino en bien de la ecuanimidad de los poderes en casa. Y si llegamos al punto en que los nietos convenzan a su "tita" de que la homosexualidad no sólo no es mala, sino que está "in", sus tiernas mentecitas amorosas habrán obrado en bien de la salvación de nuestras vidas -cualquier parecido con la idea de que planeamos utilizar a nuestros sobrinos con fines de choque ideológico, es mera teoría del caos-.
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Ahora sí, nos las vamos a ver negras. Nos van a faltar las manos, las horas y la paciencia. Y si los traen juntos a comer, ya me imagino la que se va a armar cuando uno de los dos reciba, o crea recibir, y el otro no. Vamos a tener rabietas, chillidos y peleas. Yo, una vez más, aprovecharé el asunto y le iré al que tenga más músculo. Total, si no fuera por esos momentos, ¿con qué nos divertiríamos?
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Queda un sincero deseo de que pronto tengan ustedes la llegada de sobrinos. Pesa sobre la tioidad una mejor carga de responsabilidad que sobre la maternidad, y una diversión mucho más sencilla y natural que sobre la abueleidad. Osea que con dos ya tenemos un equipo de backgammon, y con suerte, hasta dos competidores internacionales de ajedrez -soñar no cuesta nada. ¿Me pregunto cuánto será de patrocinio por dos primos de jugadas interesantes?-
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Bienvenido, Eduardo-Sofía. Tremendo valor el tuyo de aventarte a este mundo, en esta familia, cuando todo mundo dice que, cuando estés cumpliendo un año en 2012, nos vamos a freir como verduras deshidratadas. Tremendo valor el tuyo de venir a desafiar a tu abuela y cimbrar todo precepto, toda idea de familia establecida. Tremendo y aplaudible valor. Nomás por eso, por tu honorabilidad, va mi total promesa de que siempre se te respete para que nada ni nadie intente hacer de ti lo que tú no decidas que eres. Nada de "va a ser ingeniero, como su papá", ni de que te llenen de estetoscopios o libros de idioma cuando tú lo que has demostrado querer hacer es correr automóviles o criar niños. Si ya fuiste lo suficientemente valiente para nacer, defenderé que hagas lo que te dé la gana, cuando te dé la gana. Bienvenido, bienvenida. Nos la vamos a pasar bien bomba. ¡Y gracias por la luz!
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¡Salud! -tú tampoco tomes. Ya tu padre se encargarán de inducirte al vicio... ¡y al chivismo!-

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Pues era de esperarse, nacieron el mismo año, se casaron el mismo año, ni modo que no se embarazaran el mismo año. Felicita a tu gran familia en crecimiento. Y no te hagas Agus, sean niños o niñas, tu Ojosh y tú los van a poner a jugar a las comiditas, jajaja.