lunes, 3 de enero de 2011

2011

El año ya ha empezado. Eso significa varias cosas. Una, que somos un año más viejos. Dos, que no se acabó el mundo. Tres, que es probable que se acabe hasta 2012. Cuatro, que el Maratón Lupe-Reyes ha dejado en nuestras caderas un saldo desastroso -a mí como que me crecieron los pechos, y eso es terriblemente denigrante para mi masculinidad herida -?-. Cinco, que la Rosca de Reyes va a estar más buena, porque ya no hay crisis -?-. Seis, que sobrevivimos a las compras navideñas. Siete, que no hubo otra revolución del ciclo de los cien años de Historia Nacional. Ocho, que las cerezas están maduras eso lo sé. Nueve, que en breve empezaremos lo que será el penúltimo -sí, penúltimo, así como uno antes del último- semestre universitario. Y diez, que tenemos que hacer una lista de propósitos que yo, casi estoy seguro, o no hice, o perdí entre los sueños etílicos del 31 pasado.
.
Así es que, obligado por la mercadotecnia y los únicos tres amigos míos que insisten interminablemente en el hecho de hacer propósitos -no mencionaré sus nombres para no quemarlos, pero sé que ni son sólo tres, ni hacen propósitos tan en serio-, enlistaré brevemente lo que será para esta su pluma este 2011 que se presenta ya, desde los primeros días de este enero a ratos lluvioso y muy frío, demencial, tremebundo y dadivoso.
.
Voy a leer mucho, a ver mucho cine, a disfrutar mucho arte y a hacer, en la medida de mis posibilidades, mucho arte también. No sé pintar, no sé tocar el violín -sin comentarios. A duras penas sé cocinar. Mi último acercamiento con la fotografía terminó en un portafolio que ni me ha dado trabajo, ni me ha dado de comer, ni me puso en museos, exposiciones o álbumnes familiares. Así que voy a hacer lo que se pueda, con lo que se tiene. Y ya. Sin aspavientos, sin gastar demasiada energia. Me voy a poner a escribir como loco, y no le daré a leer a nadie lo que salga de estas manos tan larguchas que la vida me dio. Y voy a disfrutar cada cosa que haga, porque éste, este 2011 de palitos y bolitas, será un año de hedonismo puro.
.
Voy a comprar muchas cosas que se me antojarán, empezando por libros, juegos de mesa, películas y discos. Me voy a poner espléndido conmigo mismo, y no escatimaré en buscarme todos y cada uno de los caprichos que, con ayuda de ahorro, esfuerzo y ausencia de gastos en otros rubros, se me vayan poniendo a disposición. Voy a hacer lo que Serrat dijo alguna vez en "Puede ser un gran día", pero lo multiplicaré por 365: sacaré de paseo a mis instintos y los ventilaré al sol, y no dosificaré los placeres, los derrocharé, si puedo.
.
Voy a besar mucho, abrazar mucho, amar mucho, erotizar mucho. Pondré a Mi Ojosh todavía más loquito, y lo haré delirar de lo que soy. Quedará tan fatigado de mí, que sucederá lo que vaticinó alguna vez Delgadillo en otra canción popular: tendrá miedo de mí. Muajaja. Seré malo, muy malo, o bueno, muy bueno, y no lo dejaré libre un segundo. Me va a soñar, y haré de mi piel, de cada poro, su más dulce pesadilla. Yo, y mis ganas de él, nos vamos a poner tremendamente intolerantes, y lo desgastaremos a fuerza de caricias hasta que no queden de él ni los chinos, toboganes circulares por los cuales me deslizaré hacia su más profunda piel. No lo verán, porque esto es más privado que la sangre, pero lo van a notar en la tersura de su piel, en la sonrisa en su rostro -todavía más grande de la que ya tiene, ya lo verán, porque también es mi propósito de este 2011 hacerlo el hombre más feliz del orbe-, en la definición de sus chinos, en el sempiterno canto en su garganta, en su fidelidad. Agárrate, Ojosh. Me voy a poner muy rudo.
.
Voy a buscar a mis amigos como nunca antes, y los voy a amarrar a mis dedos como globos de helio. Los llevaré a todos lados, y los tendré muy presentes. Habrá para ellos, a falta de tiempo, más mensajes, más etiquetados en Face, más llamadas, más minutos. Me lo tengo prometido, y a ellos también. Eso porque tenerlos lejos me es improcedente, doloroso e injusto. Y no me voy a dar el lujo de ser injusto conmigo mismo. Porque, ya lo dije, este será un año de hedonismo puro. Y si de paso mi placer da placer a otros -que este año me buscaron insistentemente-, y esos otros son el patrimonio de mi corazón, pues qué mejor. Es como matar dos pájaros de un tiro... pero sin derramar tanta sangre.
.
Y de parte de este Baile, no queda más que desear para ustedes y sus deseos un buen final, un excelente 2011, y un muy próspero cumplimiento de metas y decisiones. Disfruten mucho este año que inicia. No es año electoral, ni de mundial, ni de olimpiadas, ni bisiesto, ni de fin del mundo. Nada de qué preocuparse. Las gallinas vuelven a poner el 1o de enero del 2012, pero para eso faltan todavía doce largos -?- meses -¡ah!- Mientras tanto, podemos disfrutar que estamos vivos, que tenemos salud, que la vamos sacando -?-, y que, si no, nos las hallamos para sacarla -?, y más ?- Ya en enero del próximo año se preocupan. Y, de paso, bajan los kilos que subieron en estas vacaciones -¿quien, yo?-
.
Feliz 2011, bailadores.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

¡Qué bonita entrada! Yo quiero compartir este año contigo, además creo que te lo mereces y estaré contigo para asegurarme de que cumplas tus propósitos.
Te quiero mucho, Agus.