viernes, 28 de enero de 2011

Cuando muere

"La única pregunta que se nos va a hacer al fin de los tiempos es cómo tratamos al pobre. Tuve hambre y me diste de comer. Por eso, América Latina tiene sus mártires y sus santos. Primero cayeron los seglares. También entre la jerarquía que asume esta opción hay mártires, que no son, como antes, mártires de la fe, sino mártires de la justicia. Hoy se muere por optar por los pobres".
Samuel Ruiz García (1924-2011)
.
Chiapas es uno de los estados de la República Mexicana con mayor concentración indígena. Ahí, cerca del noventa por ciento de la población pertenece a alguna etnia y aprende el español como una lengua alternativa a la materna, que corresponde al grupo indígena en el seno del cual se desarrollan sus primeros años: tzotziles, tzeltales, tojolobales y choles, entre otros. En una correspondencia casi obvia, es la entidad federativa en que se registran mayor número de violaciones a los derechos humanos en contra de indígenas, y uno de los centros poblacionales con menor poder adquisitivo. En Chiapas, se refleja la realidad nacional: el noventa por ciento de la población no tiene idea de qué se llevará hoy a la boca. Hasta hace poco tiempo, era el estado con mayor número de niños desnutridos, analfabetos y muertos a temprana edad. Y, según cierta leyenda urbana que ningun mexicano conciente se atrevería a dudar, su paisaje selvático y el rezago educativo que el estado padece, ha ocasionado el atraso en materia de igualdad entre géneros y razas, facilitando la compra-venta de mujeres, la explotación campesina y la continuidad de privilegios e intereses de ricos sobre los pobres.
.
Samuel Ruiz García fue obispo de la diócesis de San Cristobal de las Casas desde 1960. Su nombramiento, ejecutado por Juan XXIII, ocasionó la pronta molestia de muchos a quienes Ruiz García, de tan sólo 36 años de edad, les parecía demasiado joven, inexperto quizá, para una de las diócesis más difíciles de pastorear, entre pobladores indígenas con creencias y cierta ideología arraigada y aún en muchos sentidos no alcanzada por concilios, catecismos ni conquistas. Porque Chiapas, faltaba decirlo, es también el estado en que sus pobladores más creen aún en la tierra como madre, el Sol como padre, el fuego como abuelo.
.
Y sus más grandes temores cobraron pronto realidad. Samuel Ruiz se convirtió en el defensor de los pobres, el "tata" -padre- de los grupos marginados, y luego, tras la rebelión zapatista en 1994, en el interlocutor por excelencia entre el EZLN, lidereado por su íntimo, el comandante Marcos, y el gobierno de la república. Pronto, Ruiz supo poner los elementos más básicos del catolicismo y el cristianismo al servicio del bienestar de los pobladores del sureño y selvático estado. Defendió la tenencia y administración de tierras por parte de los indígenas, respetó su cosmovisión y difundió el maltrato, la vejación, el dolor acumulado de años, la Independencia no consumada, la Revolución no realizada, la Institución no ejercida. Supo hacerse de la confianza, el cariño y la complicidad, y fue ese acercamiento, demasiado arriesgado para una Iglesia Católica que ha perdido el ceso entre jerarquías y sueños irrealizables, le valió el cariño de propios y extraños, para quienes Samuel Ruiz signifó siempre la creencia fiel y absoluta no en el catolicismo, sino en el género humano y su dignidad.
.
Por sobre todas las cosas, fue un defensor de la causa más mentada por gobiernos, benefactores y ególatras, la atención a la pobreza, y un dignificador de la causa misma. Renegó de la postura de la Iglesia hacia el pobre, semejante al minusválido para la cosmovisión típica del catolicismo. Ni absoluta víctima de las circunstancias ni pecador, el pobre merece el trato digno y soberano de un hombre cualquiera, y el acceso a oportunidades para su realización, como cualquier persona. Ni más santo, ni más justo, ni más respetable, el apoyo que reciba del que sí posee debe ser en bien de su crecimiento, no de su dependencia.
.
Como todo hombre que enfrenta con valentía a su propio círculo social, padeció insultos, amenazas y críticas, las más duras de sus propios correligionarios, demasiado cómodos en sus confesionarios y alzacuellos como para atreverse a desafiar a una sociedad entera, con sus propias formas de pensar. Vivió, y es la razón por la cual lo admiré siempre, muy dentro de su corazón el amor a la verdad, la justicia y la paz que pregonó Jesús de Nazareth hace dos mil años, y nunca perdió piso en su búsqueda por la defensa de la igualdad, el honor y la dignidad humana. Hizo por su pueblo más que otros altos jerarcas que podrían, con la humildad y el trabajo progresivo, inalcanzable e interminable de Ruiz García, hacer más que con sus gritos, sus blasfemias y sus insultos, su defensa a abusadores, pederastas y delincuentes, sus silencios criminales.
.
Hoy, su muerte deja un profundo vacío en la sociedad mexicana, y su nombre se inscribe con letras de oro entre los grandes. Yo no est,oy muy seguro de que podría, en su lugar, hacer lo que él hizo. Renunciar de esa manera a tabúes, presupuestos, jerarquías, respetos y consideraciones excesivas. Abandonar la zona de confort y darle al mundo una razón para creer en los valores universales a través de su práctica. Por eso es que, frente a su presencia, no puedo hacer más que maravillarme, bajar la cabeza y decir, con voz muy clara y sin dudas: caray, te extrañaremos, tata.
.
¡Salud!

viernes, 21 de enero de 2011

Kalim-baba.

Daaaaaaaaaaamas y caaaaaaaaaaaaballeros. Niiiiiiiiiiiiiiiños y niiiiiiiiiiiiiñas. Paaaaaaaaasen hay lugaaaaaaaaaaaares. Asistan ustedes al lamentable espectáculo del cantante caído desgracia. Observen ustedes al único hombre de tez oscura que tiembla como flan napolitano cuando un presentador con ínfulas de periodista lo zarandea con cuestionamientos tan irresponsables como intolerables e inmorales. Deléitense golpeando una y otra vez en el ego y la seguridad personal al único arista mexicano que se ha puesto de pechito para que usted lo haga. Pase, tome su lugar, y asista al lamentable espectáculo de la lapidación de Kalimbaaaaaaaa.
.
Todos tenemos sobre Kalima una opinión. Hasta el que no es afecto a la fuente de espectáculos, ha tenido que chutarse en primera plana el rosario de declaraciones, manifestaciones, acusaciones y delaciones que sobre el ahora llamado "caso Kalimba" se han publicado en todas partes. Kalimba, que apenas y se escuchaba en las radios poperas por temas como "Tocando fondo", es ahora más popular que Lenny Kravitz, el popular -éste sí- cantante de rock estadounidense que cada que saca un disco pone a temblar las piernitas de todas las mujeres urgidas del mundo, y al cual el afromexicanito intentaba imitar hasta que ahora, acusado de violar a una menor de edad en Quintana Roo, todo apunta a que se verá obligado a dejar la cantada e ingresar a algún penal del sureste mexicano para purgar cadena que no suena fácil, sobre todo si se considera que con ello el cantante perderá no sólo los años de su juventud, sino también, por ende, los años de mayor y más fecunda explotación comercial de su imagen y voz.
.
Los que lo acusan, aseguran que eso de que tiemble tanto no es cosa buena. A ello, responden los que lo defenden que él es sumamente nervioso, y tiene tics desde pequeño. Los que lo acusan, apuntan a que en sus declaraciones no se ha animado a negar rotundamente haber sostenido relaciones con Daiana, la menor de edad que ahora lo acusa no sólo de eso, sino de que el acto sexual se realizó sin su consentimiento, es decir, se trató de una violación. Los que lo defienden, señalan que toda declaración debe hacerse no ante las cámaras y los micrófonos, sino en el interior de los tribunales. Los que lo acusan, juran defender la dignidad de la niña y su inocencia. Los que lo defienden, se cuestionan una y otra vez cómo es posible que una menor haya estado trabajando en un bar, y luego haya podido, sin la presencia aparente de sus padres, acompañar al cantante a su hotel.
.
Yo, como ni considero una pérdida lamentable para la música mexicana el encarcelamiento del ex integrante de OV7 -ésos sí fueron una pérdida lamentable para mi generación en su momento, pero ya volvieron, aunque antes los hayamos superado-, ni me interesa en lo más mínimo si Daiana dice la verdad o nomás quiere fregar, limito mi declaración en torno al tema a una breve, contundente y sentida frase: pobre Kalimba.
.
En un medio del espectáculo -que no necesariamente artístico- en que sus artífices, titiriteros y ventrílocuos, no están esperando otra cosa que árboles caídos para sacar leña, y donde todos los actores del mismo y lamentable show se esfuerzan una y otra vez por generar víctimas y culpables de historias redituables, la acusación en contra del cantante les viene como anillo al dedo. Acrecienta las arcas, genera discusión, no daña a ningún ídolo absoluto del pueblo -no es, por ejemplo, una acusación contra Juan Gabriel, o Vicente Fernández, cuyas caídas ocasionarían no sólo el dolor de miles de seguidores, sino una absoluta negación de las autoridades, en bien de evitar un alzamiento popular, a fallar en contra de los protagonistas de la historia-. No hiere más que a un joven cuyo interés superior era brillar en su talento y su imagen. Y como es joven, ya que salga de la cárcel lo podemos reconstruir, claro.
.
Pero el asunto es que el interés mediático ha ocasionado una evidente agilización del asunto legal en los tribunales locales de Quintana Roo. Una de las entidades federativas más eternamente señaladas por ser escenario de delitos mayores como la trata de blancas y la prostitución infantil, ahora, por arte de magia, ignora a Kamel Nazif, protagonista de otra mucho más truculenta historia, se pasa por alto al "góber precioso", y pone mientes en un joven que con muchos trabajos podría amordazar una langosta para echársela al plato -literalmente-, ya no digamos a una jovencita con un peso similar al suyo. Quintana Roo, el estado de la eterna explotación sexual infantil, se indigna de pronto y, seguramente inspirado por Law and Order o alguna de esas series, pretende vender imagen de justicia, organización policiaca y rigor legal, sin que en ninguna de esas imágenes se realice una actuación creíble, o se resuelva la eterna duda: violada o no, ¿qué hacía una menor de edad en un bar, ingiriendo bebidas embriagantes, sin la supervisión de sus padres? ¿Dónde estaban las autoridades, que permitían la presencia de menores en lugares como ése? ¿Es para Quintana Roo cosa normal que una menor de edad pase a la habitación de un hotel con un hombre evidentemente mayor? Temo que sí, o Lydia Cacho no habría tenido material para delatar lo que casi la lleva a la tumba: la podrida red de trata de menores que opera en ese estado de la república, una república que, insiste hasta el cansancio, pretende ser defensora de la familia.
.
Mis lástimas para Kalimba. La entrevista con Loret de Mola, que yo presencié en partes, lamentablemente -quisiera poder recuperar esos tres minutos de mi tiempo-, no dejó más que una cosa clara: a Televisa le interesaba vender bien a su "muñequito" del noticiero de la mañana, y dejar muy en mal al "negrito cucurumbé" de la música nacional. Lástima por Kalimba, que se prestó a eso, y lástima por Loret de Mola, que no le hace honor a su apellido, ligado a las más trabajadas y honorables raíces del periodismo nacional. Lástima por todos, que una vez más asistimos, y gratis, al espectáculo de la degradación humana que Azcárraga Jean y sus secuaces han tendido para todos.
.
Una pregunta: ¿usted dónde estaba cuando el kilo de limón subió a cuarenta pesos? ¿Qué hacía cuando le subieron el kilo de harina en un veinte por ciento? Adivino. Veía a Kalimba temblar frente a un lamentable Carlos Loret de Mola que no salía del mismo cuestionamiento insatisfecho, repetido una y otra vez, como muñeco de ventrílocuo en chiste mal ensayado. Bueno. Ahora disfrute sus limones y su harina, al precio que le toque pagar por ellos.
.
¡Salud!

viernes, 14 de enero de 2011

Mis sobrinos.

Para ustedes, que todavía no nacen y ya nos hicieron el año.
.
Nos vamos a poner hasta el coco de dulces, malteadas, cosas deliciosas y que ahora, poco antes de que ustedes nacieran, les han prohibido en las escuelas. Pero ni ustedes ni yo les vamos a decir al secretario de salud, a su abuela ni a sus madres -sus padres pueden saberlo, pues sus preocupaciones son de otra clase-, que están cometiendo un acto alimenticio contrario a todo consejo nutricional. Total, si van a consumir cosas sanas del resto de la semana, un día de desquite no nos hará nada.
.
Vamos a jugar hasta que caiga el último. Y chin-chin el que caiga al último, porque a ese, primo o tío, le vamos a dar pamba cuando despierte. Y para eso, prometo llenarles el cuarto de colchonetas y educar al perro de cojín. Van ustedes a poder tocar lo que deseen de este cuarto, y ya cuando estén más grandes, si las cosas sobrevivieron, les voy a enseñar por qué es mejor leer los libros que aquí abundan que destrozarlos, mirar las fotos que destruirlas y guardar los recuerdos intactos que llenarlos de crayón. Pero eso hasta que crezcan. Mientras tanto, si se les pasan los trazos, prometo terminar con ustedes el mural.
.
Vamos a hacer renegar a la abuela. Ella nació en buena cuna, se crió en una buena familia, pero ni mis abuelos ni mis tíos tienen la culpa de que luego se degenerara y cayera en el catolicismo y la ortodoxia. Seremos, altisonantes y revolucionarios, verdaderos dolores de cabeza para esta mujer que los ama y espera con ansias, pero luego luego va a querer inducirlos en el lado oscuro -¡y hasta les voy a enseñar de dónde sacamos su tío Benny y yo eso del lado oscuro-. Van a aprender albures, bromas y sustos, trucos de magia y alegatos filosóficos -creo que a su abuela le van a poner los pelos de punta más éstos últimos que todos los anteriores justos-. Van a aprender a decir la verdad, a ser diplomáticos, pero también a decir que "no", a expresar lo que piensan, y a ser muy claros y coherentes entre lo que llevan dentro y lo que manifiestan.
.
Vamos a llenar el mundo de color. Como sé que a ustedes les van a encantar las cosas susceptibles de ser destruidas, porque no hay niño al que no le gusten, vamos a pintar, colorear, recortar, pegar y moldear un mundo entero. Modificaremos las paredes, las páginas de los periódicos y las revistas de papá -hasta las que esconde detrás del inodoro, que no nos servirán hasta que la adolescencia les robe el sueño a sus progenitores-. Vamos a escuchar música, y si se quedan dormidos con Los Beatles, como Guille, el singular hermanito de Mafalda que también conocerán, dejaré que escuchen lo que quieran. Haremos de la sala un fuerte, del sillón un barco, de El Nez un dragón de largas fauces. Encontraremos en las nubes forma, en el pasto insectos, en la tierra castillos y puentes.
.
Nos vamos a ensuciar, bien y bonito. Si le tendrán odio al baño, pues por lo menos que valga la pena el remojón. Vamos a chutarnos todo el acervo cinematográfico de Disney, y cuando ya estén al día, veremos verano con verano la película del año. Yo jugaré del malo, y podrán ustedes arreglárselas conmigo. Imaginaremos, veremos caricaturas, y luego, cuando la abuela diga que ya fue suficiente televisión por hoy, nos tiraremos bajo las sábanas a contar historias.
.
Porque tendrán una infancia feliz. Si les gusta el futbol, prometo aprender a hacer pases para que ahí tampoco les falte un tío con el cual pasar el rato. Imagino que en los años próximos, mientras sus cuerpos se desarrollen y agarren ustedes condición, este cuerpo chulo y atractivo se irá poniendo flácido y estorboso. Pero prometo también llegar hasta donde las piernas me lo permitan, el ánimo me alcance, las energías no me falten.
.
De modo que cuando lleguen ustedes a la adolescencia, sobrinos, y comiencen a buscar quiénes diantres son entre tanto acné, tanta altura y tanto vello facial -lo cual no los excluye sean niños o niñas-, y mientras intentan convencer a sus padres que no quieren pasar por el martirio de una fiesta de quince años de cuyas fotos se arrepentirán toda su vida, no dejarán ustedes de recordar que sus primeros años junto a este tío fueron a todo dar, y que el amor con el cual han sido esperados y recibidos les durará, como estela de bendición, para toda la vida.
.
Qué bueno que ya llegan este año. Sin saberlo, los esperábamos hace tiempo. Ahora que las cosas se ponen buenas, ustedes las van a poner mejor. No tarden en salir. El sol se está ocultando y no tardará la abuela en decirnos que ya nos metamos, que se acabó el juego por hoy. Y habrá que alargar la tarde, y hacerla, con mil aventuras y paseos, mil años luz.
.
Bienvenidos, chaparros.
.
¡Salud!

Otro tío.

Para ti, que vienes a redoblar el sonar del gozo. .
La otra hermana cuata también está embarazada. Quize empezar de sopetón para que no sufran ustedes encontrando entre el texto de esta entrada la razón por la cual sigo ahondando en el asunto de la "tioinidad". Digo, si ya me eché una entradota sobre el asunto de ser tío, sus bemoles, circunstancias y promesas, hacerlo de nuevo, en este blog al que le sobran temas por tratar, sería una mala jugada, un abuso, una descortesía. Pero como apenas ayer esta familia de poetas, pensadores y locos, se ha convulsionado de nuevo con la noticia de otro embarazo, con diferencia de dos días -hasta parece que hermanas y cuñados departieron en orgía-, y como la emoción, mezclada con la sorpresa y la algarabía, me invadieron por completo, pues decidí darles a ustedes la noticia en exclusiva, y compartirles esa misma triada de sentimientos, con la esperanza sincera, bien intencionada, de mejorar su día.
.
Yo estaba en asuntos de vital importancia entre los brazos de Mi Ojosh, así que me enteré del por qué me estaba sonando tanto el celular hasta que Doña Mago, que de la nada sacó vitalidad ahora que sabe que será dos veces abuela este mismo año, dejó un mensaje en mi bandeja de entrada donde, además la muy maldita, aseguró que se había cumplido su único deseo de año nuevo: sus dos hijas del mismo parto pariendo al mismo tiempo. Bueno, pues ahora, como Dios es muy sabio y muy chingón, le van a faltar brazos, manos y pañales, para cuidar a dos criaturas que, si heredan lo mejor de sus respectivos padres, van a disfrutar de los placeres de la vida con singular energía.
.
Yo, no quepo en mi emoción. El embarazo doble se perfila como una doble oportunidad de obtener, de un solo jalón, lo que yo ya les enumeraba en ocasión anterior: mucho amor, mucha luz, mucha estrella, para esta familia que, a ratos y por sus malos ratos, lo necesita. Nos van a hacer el rato feliz, y los vamos a rodear de todo lo indispensable para que se pongan chulos, cultos, divinos, y sean buenos partidos para la vida -sí, porque eso de procurarles belleza desde la infancia temprana para que se puedan casar, me suena a vestir al niño Dios de mártir del calvario (con todo y pedazo de duodeno oreándose)-.
.
Mi Ojosh, que ya estaba sacando del armario -?- el Castillo de Mun-Ra y la pista de Hot Wheels, ha abierto todavía más esos ojazos oscuros que tiene y ha tenido que pedirle a los vecinos sus juguetes prestados. Si son niños, nos vamos a encargar de que a través de nosotros sepan de términos como "Greiscol", "maximizar" y "Chita". Si son niñas... ¿quién dijo que las niñas no pueden jugar a los Tunder Cats? Además, conociéndonos, no vamos a tener prerrogativas en cuanto al sexo, y los vamos a educar para "equilibrar la fuerza" respecto al catolicismo de la abuela tanto si son hombres como mujeres -aunque imagino que a Doña Mago le pesará el doble si es su nieta quien le diga: "Oye, abuelita, ¿las vírgenes mártires mueren entonces insatisfechas sexualmente?"-
.
La Cruzada por la Educación de los Sobrinos ha comenzado. Si logramos enseñar una versión alternativa del "Angelito de mi guarda", o del "Padre Nuestro", antes de la culturización oficial que hará la abuela, habremos ganado un buen tramo del camino en bien de la ecuanimidad de los poderes en casa. Y si llegamos al punto en que los nietos convenzan a su "tita" de que la homosexualidad no sólo no es mala, sino que está "in", sus tiernas mentecitas amorosas habrán obrado en bien de la salvación de nuestras vidas -cualquier parecido con la idea de que planeamos utilizar a nuestros sobrinos con fines de choque ideológico, es mera teoría del caos-.
.
Ahora sí, nos las vamos a ver negras. Nos van a faltar las manos, las horas y la paciencia. Y si los traen juntos a comer, ya me imagino la que se va a armar cuando uno de los dos reciba, o crea recibir, y el otro no. Vamos a tener rabietas, chillidos y peleas. Yo, una vez más, aprovecharé el asunto y le iré al que tenga más músculo. Total, si no fuera por esos momentos, ¿con qué nos divertiríamos?
.
Queda un sincero deseo de que pronto tengan ustedes la llegada de sobrinos. Pesa sobre la tioidad una mejor carga de responsabilidad que sobre la maternidad, y una diversión mucho más sencilla y natural que sobre la abueleidad. Osea que con dos ya tenemos un equipo de backgammon, y con suerte, hasta dos competidores internacionales de ajedrez -soñar no cuesta nada. ¿Me pregunto cuánto será de patrocinio por dos primos de jugadas interesantes?-
.
Bienvenido, Eduardo-Sofía. Tremendo valor el tuyo de aventarte a este mundo, en esta familia, cuando todo mundo dice que, cuando estés cumpliendo un año en 2012, nos vamos a freir como verduras deshidratadas. Tremendo valor el tuyo de venir a desafiar a tu abuela y cimbrar todo precepto, toda idea de familia establecida. Tremendo y aplaudible valor. Nomás por eso, por tu honorabilidad, va mi total promesa de que siempre se te respete para que nada ni nadie intente hacer de ti lo que tú no decidas que eres. Nada de "va a ser ingeniero, como su papá", ni de que te llenen de estetoscopios o libros de idioma cuando tú lo que has demostrado querer hacer es correr automóviles o criar niños. Si ya fuiste lo suficientemente valiente para nacer, defenderé que hagas lo que te dé la gana, cuando te dé la gana. Bienvenido, bienvenida. Nos la vamos a pasar bien bomba. ¡Y gracias por la luz!
.
¡Salud! -tú tampoco tomes. Ya tu padre se encargarán de inducirte al vicio... ¡y al chivismo!-

martes, 11 de enero de 2011

Un tío.

Para ti, que traes lo mejor contigo.
.
La voz de El Mayordemishermanos al otro lado de la línea logró salvar un día que pintaba para ser lapidariamente luctuoso: "¡Cabrón! ¿Ya te enteraste que vas a ser tío?" Ninguno de ustedes, a menos que hayan vivido una noticia similar, podrá imaginar el cúmulo de sentimientos que inundaron mi mente, mi cuerpo, mi espíritu -?- ante semejante acontecimiento. En realidad, el hecho que narro, y que mi hermano llevó a mí en primicia, apenas puse un pie afuera del trabajo hace unas horas, fue el punto final de una aventura sentimental comenzada la semana pasada, cuando La Mayordemishermanas y su esposo nos avisaron que existía la posibilidad, dadas algunas pruebas casi irrefutables, de que estuvieran embarazados -ya ven que ahora, con eso de la liberación femenina y la igualdad de géneros, se embarazan ambos miembros de la pareja, y no se dejan solos ni en los bochornos ni en los antojos-.
.
Debo decir que, cuando la emoción pasó, lo primero que vino a mi mente fue una gélida sensación de vejez. Como si diez años me hubieran caído encima de zopetón, la palabra "tío" me sonó grande, sobredimensionada, ajena en todo a mis veintitres años y mi propensión a buscarle a todo el lado fácil. No pude evitar hacer un recuento veloz -no podía ser diferente, pues tuve poco que recontar- de las cosas licenciosas de mi vida que, por educación y bien del pequeño en camino, tendría que quitar. "Ni modo, Ojosh", le dije en cuanto le pasé la noticia y lo escuché enternecido al saber que le tamaño de su sobrino(a) es actualmente de solo 8 milímetros, "se acabaron los panes con Nutella en ayunas".
.
Y de la vejez, siguieron las ganas de felicitar a los padres y desearles un exitoso proceso de procreación. Finalmente, el sobrino que se avecina, y del cual llevaremos aquí recuento exaustivo para bien y beneplácito de todos ustedes y sus respectivos morbos, el sobrino que se avecina, decía, es el resultado del amor, y es labor de los tíos hacérselo saber todos y cada uno de los días de su vida. Mi Ojosh y yo ya estamos armando un plan de acción, sea niño o niña, para hacerlo desatinar, jugar con él o ella, y darle la infancia feliz, total, plena, creativa y rubicunda que a nosotros nos faltó -no, bueno, no, si el(la) niño(a) no quiere una infancia así nadie lo va a obligar... ¡pero a fuerzas nos va a tener que dar el gusto de jugar con él a los Tunder Cats-!
.
Lo que hice entonces, completada mi felicidad, fue comenzar a propagar la noticia como la buena nueva más buena de las últimas fechas. La recibió primero el nuevo tío, interesado en saber el sexo para ir midiendo sus fuerzas -si es niña, dice, le enseñará a patear acosadores. Si es niño, partes nobles ajenas y robo de lonches-. Y luego, poco a poco, el resto de mis personas importantes. Las felicitaciones y los buenos deseos llovieron, y con ello terminó en mí el cúmulo de sensaciones, para darle paso el gozo: este pequeñín, hoy de 8 milímetros pero latidos muy fuertes, viene con buena estrella. Y nosotros, que tanto amamos, nos vamos a encargar de hacérselo saber.
.
Muy bien, pequeño Canela Madrigal. Lo has hecho bien. Por lo pronto, conseguiste nacer en una familia alborotada y loca que te espera, y necesita, para darle a sus días un nuevo brillo. Bienvenido, sobrino. Nos la vamos a pasar de poca.
.
¡Salud! -no, tú no tomes. Espérate por lo menos a que cumplas las 36 semanas, y entonces sí nos arreglamos-

Un regalo para una niña güera.

Hoy ya no sé qué regalarte. La noticia me conmocionó a temprana hora, afortunadamente salida de ti, pues si otro me la hubiera traído no la hubiese creído. Y bastaron sólo unas cuantas frases para que a mí se me viniera el mundo encima, me pusiera en tus zapatos y entendiera de súbito, con ese frío incómodo que uno siente cuando se le está yendo la vida en un instante entre segundos, que nada volvería a ser lo mismo para ti. Y también comprendí, y si no lo comprendí por lo menos lo sentí, como una suerte de instinto básico, elemental, que lo que yo tenía que hacer era salir corriendo de casa y darte un abrazo cálido, tan cálido, que no hiciera falta, por un par de minutos, nada más en el mundo para ti.
.
Pero está claro que yo no podría, ni cediendo espacio en mí a ello, darte lo que hoy has perdido, lo que hoy se ha ido de tus manos. Tu padre era, por sobre todas las cosas, un gran hombre, de inigualable calidez humana e insuperable rigor axiológico. La herencia que deja a ti y a tus hermanos, herencia de humanidad, fortaleza y tenacidad, tampoco la recibirás de nadie más. Ni de El Shelmocaradeshelmo, ni de todos tus amigos, ni del resto de tu familia. Se ha ido, es cierto, pero ha dejado tras él un tesoro de riqueza inimaginable, y cuando el dolor se vaya, porque se irá, te lo garantizo, más pronto que tarde, podrás hacer un inventario de ese gran cúmulo de cosas que tu padre ha dejado, y lograrás ponerlo todo en su lugar.
.
Ahora no. Ahora sólo surgen preguntas y se hacen cuestionamientos. Es natural que sientas odio, rabia, dolor, miedo, incertidumbre. Es natural que llores, hagas berrinche, o rías sin razón. Tienes el derecho, el supremo derecho, de darle todo el lugar necesario a tus sentimientos, de defenderlos y alentarlos a existir. Vive. Es tiempo de que sientas, y le des prioridad a eso que sientes. Es momento de restringir las apariencias y ser, sólo ser. Ya suficiente tienes con el dolor de la ausencia como para agregar a esa castración que es su ausencia la presión del no querer que te vean llorar, o sufrir, o pasarla mal. Tus amigos, ésos que año tras año estamos contigo, y sentimos ese mismo instinto de salir corriendo para darte, a manos llenas, lo que tú tanto nos has dado, no tenemos otra cosa que hacer que alentar a tus sentimientos a fluir, defenderlos frente a los ojos de otros, y resguardar tu corazón.
.
Yo quisiera darte muchas cosas. Darte seguridad, confianza, calor humano. Darte las respuetas a las quinientas mil preguntas que hoy inundan tu mente. Darte el futuro, en tus manos, claro, transparente, entero, para que nada tenga ya el poder de preocuparte. Darte lo que mereces, todo el amor del mundo, y la ausencia de carencias hasta en el más privado de tus aspectos. Que lo tengas todo, como tú siempre lo has dado a esta pluma que hoy escribe, entre sorprendido y acongojado, intentando ponerle un orden regular a un día temible.
.
La noticia me sigue rondando al cabeza y, al igual que tú, esperaría para ella la etiqueta de "mal sueño". Conforme pasan las horas, y las cosas no se pierden en un despetar abrupto, me voy dando cuenta que ni tú ni yo soñamos, y que el dolor, vivo, castrante, fuerte y constante, es nuestro, todo nuestro. Como nuestras son las lágrimas, y todo sentimiento que, te lo dije hace un par de párrafos, es necesario hoy defender en ti.
.
No sé qué nos venga, Wera. Ignoro qué darte si tengo, quizá hoy más que nunca, las manos vacías. Mi compañía resulta pobre, mi abrazo finito, mi consejo y mi escucha limitada. Mis ocupaciones diarias me impedirán estar contigo día y noche, censurar tus sueños y limitar tus pensamientos, atrayendo las cosas felices, denigrando a las dolorosas. Por ello, por todo ello, no haré otra cosa que reconocer que lo que me toca, lo que puedo hacer por ti, es lo que mis límites humanos me ofrecen: el abrazo instintivo, el consejo de siempre, el apoyo que jamás se irá.
.
Sobra decirte que has hecho mucho por mí. Tu duelo es mi duelo, y el duelo de los míos. Lo que no ignoro, hermanita, es que si en otras ocasiones has podido tú sacarme adelante, no es por otra causa que el gran conjunto de valores y enseñanzas que tu padre puso en ti. Lo que eres es lo que tengo, lo que me ha sacado adelante, y todo eso es parte de su herencia, su bendita herencia.
.
Hoy, si bien no puedo regalarte nada, sí puedo abrazarte, consolarte y acompañarte, y asegurarte que, mientras me quede la vida, será mi preocupación estar contigo, en buenas y malas, en alegrías y tristezas, en gozos y lutos. Hoy, contigo y tu familia, me sumo una vez más al inmenso cariño que te guardo, y al profundo agradecimiento que tengo, hacia la vida, hacia Dios, hacia quien resulte responsable, por ponerte en mi camino.
.
Y que él, con todo lo grande que fue, encuentre ahora el descanso que en vida la preocupación por los suyos no pudo alcanzar.
.
¡Salud, Wera!

viernes, 7 de enero de 2011

La buena estrella.

La sorpresa no fue que me tocara. Año con año, después de todo, y por elegir las partes de la rosca que aparentan mayor suculencia, que huelen más a esa deliciosa mezcla de mantequilla, trigo y vainilla que tanto nos pone de buenas a sus admiradores, me vengo sacando el muñeco. "Que no es mono", grita a coro todo el feis, "es el niño Dios". Bueno, sí, pero en esa ocasión precisamente en eso estriba el suceso: a mí no me salió un niño Dios de plástico con rebabas, ni un elefante ni un camello -sí, pese a su sorpresa, sé de fabricantes de rosca de reyes que hasta incluyen, los muy heterodoxos libertinos, niños de oro y plata en su preparación... ¿y la intoxicada, apá?- sino una clarividente y divina estrella fugaz de ceramica finamente horneada.
.
Entenderán que la metáfora de encontrar una buena estrella dentro de un delicioso pan me resultó sumamente alentadora. Y más porque la estrella salió en mitad de una oficina que sí, está que se cae de papeles y documentos, pero sí, también, está que se cae de dinero -que no sea nuestro es otra cosa, pero es dinero, y dinero llama dinero (y ladrones, pero para eso hay un sistema de seguridad que lo protege)-. La estrella apareció en mitad de mi trozo de rosca y yo no pude tampoco evitar pensar en dos cosas: que ahí sí se me van a exigir tamales, y que eso es, nada más y nada menos, que un buen augurio.
.
Me van a decir ustedes, ya lo sé, apóstatas librepensadores, que eso me lo figuro yo. Que la estrella dorada ésa no es más que eso, una pieza de cerámica, sí, pintada a mano, sí, artesanal, sí, bastante linda, pero nada más que eso. Ni profeta de un buen año, ni anunciador de cambio alguno. Que me deje de cosas y me concentre, mejor, en ir preparando los tamales, porque si algo, en definitiva, significa que a uno le salga una estrella en la rosca de reyes el 6 de enero, es que en febrero tendrá que invitar la comilona.
.
Por eso es que aclaro: la decisión de que esa estrella signifique suerte y fortuna, es mía, y sólo mía -abalada por la Asociación Nacional de Personas a quienes les Sale el Mono-. Voy a disfrutarla plenamente, y a hacerla artífice de las buenas cosas. Guió a los magos de oriente, según la tradición, hace miles de años. Hoy, espero, será también la rosa de los vientos en un año que se presenta lleno de retos, cambios, vifurcaciones, disertaciones, sobresaltos, decisiones. Y nuestro caminar estará guiado no por ella, sino gracias a su luz.
.
La buena estrella brillará en este año y las cosas que pasarán serán gracias a la bendición y la promesa de cosas buenas que simboliza. La vamos a hacer brillar, y estoy seguro de que su luz, de razón y vida, llegará a cada espacio de mi vida y cada momento de mi historia. Va a estar claro que su aparición en los primeros días del año fue con la absoluta intención, de Dios, de la vida, del destino, de proyectarme a mí y a los míos hacia la inteligencia, la fortaleza, la luminosidad y la energía.
.
¿A ustedes les salió el mono? Si fue así, espero que niño Dios, estrella, camello, elefante o joya de veinticuatro kilates, proporcionen a su año, y a su vida entera, un absoluto regocijo y un tranquilo fluir de decisiones sin sobresaltos o ausencias. Que todo para ustedes sea amor, salud, fortaleza, trabajo, economía, conocimiento, tranquilidad, armonía, abundancia. Y si no les salió, les comparto la luz de mi estrella. Que lo que surta para mis días y los días de los míos, los llene también a ustedes, y que para diciembre próximo cuenten ustedes con 365 días de felicidad, dicha, prosperidad, paz, o acierto en decisiones difíciles, concierto y cordura en la intranquilidad, y no les falte nunca la decisión, la fuerza y la seguridad.
.
Venga entonces un buen año, con una buena estrella.
.
¡Salud!

martes, 4 de enero de 2011

Potter por siete.

Tres horas de absoluto sufrimiento es lo que es la séptima entrega -a mí no me dieron nada, más que puro estrés, y tuve que ir por él, nadie lo trajo a la puerta de mi casa, así que "entrega", así como "entrega", pues no fue-, la última cinta del maguito más poderoso que la cultura popular ha visto jamás -no, el maguito Sonrics perdió poder cuando cambió el sabor de las Tix-Tix de barrita y nos dejó sin Abejitas-, Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 1. Porque sí, serán dos partes, y si en la segunda no se resuelve la bola de dudas y nudos que armaron en este primer intento por ganarle tiempo al tiempo y alargar, cual telenovela de Juan Osorio, el dramón del cicatrizado, si no me dejan todo claro y me tranquilizan así este ánimo que me dice que perdí tres horas de mi vida en la absoluta desazón, agarro mis chivas y me mudo a Narnia.
.
Pese a lo que El Gerber intente hacer contra mi vida después de que diga esto, seré sincero, rotundamente sincero: si usted creía que al crecer el trío dinámico de la saga, los ya no tan pequeños Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, Harry, Hermione y Ron, respectivamente, agarrarían buen talante para eso del teatro y nos darían cintas cada vez mejor actuadas, quédese sentado y ni se anime a terminar su paseo por la saga. Desilusionan, los tres, y desilusiona más Watson, quien podría, por el peso dramático de su personaje en esta última etapa de la historia, brillar y dejar una memorable, oscareable incluso, actuación en pantalla. Radcliffe sigue sin despegar, y la verdad es que la pérdida de la inocencia, como muchos lo suponíamos, atrajo un no-sé-qué de estupidez a su cara que lo hace un tanto detestable. Grint sigue en el mismo papel de tonto que dio a Ron desde que inició todo el viaje, en 2001, con Harry Potter y la piedra filosofal, y nada más: no arriesga, no propone, no modifica. Incluso los arrebatos coléricos de su personaje, terminan en dramas de otro Harry, el de Los Tres Chiflados, pero mucho menos bien logrados.
.
Además, como esto no se acaba sino hasta la siguiente cinta, que, gracias a mi tranquilidad, se estrenará en breve, sufrirán ustedes de una cinta sin final, generadora de dudas y callejones, por lo pronto, carentes de salida. Si odian ustedes las trilogías porque prefieren empezar por la última para no sufrir incertidumbres, no vayan al cine. Si aman que los tengan con el alma en un hilo -madres mexicanas, uníos-, sí vayan, corriendo, y enfréntense con su mero mole.
.
Yo no. Yo no estoy hecho para esas cosas. A mí me gusta que la cosa empiece y acabe, mal o bien, como sea -queda claro que a mí no me importa si se muere Potter, si Voldemort se convierte en Dios o si Hermione adquiere por fin un funcional tratamiento anti-sponge-. Nada de "continuará", "termina en la siguiente edición" o "inserte el segundo disco".
.
Ahora, claro, fiel al sentimiento de justicia y honor que me hace darle a este baile siempre un lado bueno, diré que, en definitiva, es una excelente película para fanseses de la saga. Si ya se chutaron las otras seis cintas, y han vivido el último año esperando ésta, o si leyeron todos los libros, saben de nombres, lugares, artefactos y momentos de la trama, dejen sus asientos y busquen un cine o videocentro para chutarse estas tres horas de desazón y trauma profunda. Yo, todavía, no me repongo. Ustedes, me imagino, han de traer sus capitas bien puestas y han de saber qué sigue, por lo que disminuyen la ansiedad que a uno, que nada más va a aplanarse en la butaca a ver qué le toca, le provoca estar tres horas sin saber, entender o asumir nada de nada -con decirles que me quedó más clara la charla que tienen el Sombrerero Loco y la Liebre en la célebre hora del té de Alicia en el País de las Maravillas-.
.
También es rescatable la interpretación que, ahora sí bien hecha, hace Tom Felton como el cada vez más desgraciado y patético Draco Malfoy, y la que, por su parte, hace su padre ficticio, Jason Issacs, como Lucius Malfoy. Y, oscareable oscareable, la sempiterna Helena Bonham Carter como Bellatrix Lestrange, siempre loca, siempre inhumana, siempre maravillosa. Yo deseo que logren ustedes, si no son fanseses, ya dije, encontrar lo rescatable en esta cinta y tengan poca ansiedad por un final que tendrán que esperar seis meses -yo que ustedes me sentaba en la butaca con todo y w. c., para no tener que salir de la sala siquiera, y no perder el hilo-.
.
¡Salud!

lunes, 3 de enero de 2011

2011

El año ya ha empezado. Eso significa varias cosas. Una, que somos un año más viejos. Dos, que no se acabó el mundo. Tres, que es probable que se acabe hasta 2012. Cuatro, que el Maratón Lupe-Reyes ha dejado en nuestras caderas un saldo desastroso -a mí como que me crecieron los pechos, y eso es terriblemente denigrante para mi masculinidad herida -?-. Cinco, que la Rosca de Reyes va a estar más buena, porque ya no hay crisis -?-. Seis, que sobrevivimos a las compras navideñas. Siete, que no hubo otra revolución del ciclo de los cien años de Historia Nacional. Ocho, que las cerezas están maduras eso lo sé. Nueve, que en breve empezaremos lo que será el penúltimo -sí, penúltimo, así como uno antes del último- semestre universitario. Y diez, que tenemos que hacer una lista de propósitos que yo, casi estoy seguro, o no hice, o perdí entre los sueños etílicos del 31 pasado.
.
Así es que, obligado por la mercadotecnia y los únicos tres amigos míos que insisten interminablemente en el hecho de hacer propósitos -no mencionaré sus nombres para no quemarlos, pero sé que ni son sólo tres, ni hacen propósitos tan en serio-, enlistaré brevemente lo que será para esta su pluma este 2011 que se presenta ya, desde los primeros días de este enero a ratos lluvioso y muy frío, demencial, tremebundo y dadivoso.
.
Voy a leer mucho, a ver mucho cine, a disfrutar mucho arte y a hacer, en la medida de mis posibilidades, mucho arte también. No sé pintar, no sé tocar el violín -sin comentarios. A duras penas sé cocinar. Mi último acercamiento con la fotografía terminó en un portafolio que ni me ha dado trabajo, ni me ha dado de comer, ni me puso en museos, exposiciones o álbumnes familiares. Así que voy a hacer lo que se pueda, con lo que se tiene. Y ya. Sin aspavientos, sin gastar demasiada energia. Me voy a poner a escribir como loco, y no le daré a leer a nadie lo que salga de estas manos tan larguchas que la vida me dio. Y voy a disfrutar cada cosa que haga, porque éste, este 2011 de palitos y bolitas, será un año de hedonismo puro.
.
Voy a comprar muchas cosas que se me antojarán, empezando por libros, juegos de mesa, películas y discos. Me voy a poner espléndido conmigo mismo, y no escatimaré en buscarme todos y cada uno de los caprichos que, con ayuda de ahorro, esfuerzo y ausencia de gastos en otros rubros, se me vayan poniendo a disposición. Voy a hacer lo que Serrat dijo alguna vez en "Puede ser un gran día", pero lo multiplicaré por 365: sacaré de paseo a mis instintos y los ventilaré al sol, y no dosificaré los placeres, los derrocharé, si puedo.
.
Voy a besar mucho, abrazar mucho, amar mucho, erotizar mucho. Pondré a Mi Ojosh todavía más loquito, y lo haré delirar de lo que soy. Quedará tan fatigado de mí, que sucederá lo que vaticinó alguna vez Delgadillo en otra canción popular: tendrá miedo de mí. Muajaja. Seré malo, muy malo, o bueno, muy bueno, y no lo dejaré libre un segundo. Me va a soñar, y haré de mi piel, de cada poro, su más dulce pesadilla. Yo, y mis ganas de él, nos vamos a poner tremendamente intolerantes, y lo desgastaremos a fuerza de caricias hasta que no queden de él ni los chinos, toboganes circulares por los cuales me deslizaré hacia su más profunda piel. No lo verán, porque esto es más privado que la sangre, pero lo van a notar en la tersura de su piel, en la sonrisa en su rostro -todavía más grande de la que ya tiene, ya lo verán, porque también es mi propósito de este 2011 hacerlo el hombre más feliz del orbe-, en la definición de sus chinos, en el sempiterno canto en su garganta, en su fidelidad. Agárrate, Ojosh. Me voy a poner muy rudo.
.
Voy a buscar a mis amigos como nunca antes, y los voy a amarrar a mis dedos como globos de helio. Los llevaré a todos lados, y los tendré muy presentes. Habrá para ellos, a falta de tiempo, más mensajes, más etiquetados en Face, más llamadas, más minutos. Me lo tengo prometido, y a ellos también. Eso porque tenerlos lejos me es improcedente, doloroso e injusto. Y no me voy a dar el lujo de ser injusto conmigo mismo. Porque, ya lo dije, este será un año de hedonismo puro. Y si de paso mi placer da placer a otros -que este año me buscaron insistentemente-, y esos otros son el patrimonio de mi corazón, pues qué mejor. Es como matar dos pájaros de un tiro... pero sin derramar tanta sangre.
.
Y de parte de este Baile, no queda más que desear para ustedes y sus deseos un buen final, un excelente 2011, y un muy próspero cumplimiento de metas y decisiones. Disfruten mucho este año que inicia. No es año electoral, ni de mundial, ni de olimpiadas, ni bisiesto, ni de fin del mundo. Nada de qué preocuparse. Las gallinas vuelven a poner el 1o de enero del 2012, pero para eso faltan todavía doce largos -?- meses -¡ah!- Mientras tanto, podemos disfrutar que estamos vivos, que tenemos salud, que la vamos sacando -?-, y que, si no, nos las hallamos para sacarla -?, y más ?- Ya en enero del próximo año se preocupan. Y, de paso, bajan los kilos que subieron en estas vacaciones -¿quien, yo?-
.
Feliz 2011, bailadores.
.
¡Salud!