sábado, 9 de octubre de 2010

El Nobel tropical.

Yo no soy Vargaslloseano, matarile-lire-ro. Y mis informantes, que sí son Vargaslloseanos, andan tan enfiestados con el anuncio del Nobel que en estas tardes otoñales que saben a pan de muerto, en las que está haciendo un frio como de enpiernada, no tengo quién me informe. Así que, perdonarán ustedes, sé muy poco.
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Sé que el Nobel de Literatura 2010 es para Vargas Llosa. Y sé que Vargas Llosa se llama Mario, bueno, Jorge Mario Pedro, porque Vargas y Llosa son sus apellidos. Sé que es un autro nacido en Perú. Y de Perú sé también algunas cosas: ue fue un importante centro economico y social durante la Colonia, que tiene una capital de nombre cítrico que está cerca del mar, que posee un alto grado de población indígena, y que, por su orografía montañosa, obligó a sus habitantes precolombinos a edificar ciudades modificando la cauda de los cerros a través de la construcción de terrazas agrónomas.
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Pero creo que sé más de Perú que de Vargas Llosa. De él, además de su nacionalidad, conozco que tiene ideas cosnervadoras -aunque su literatura no lo sea ni en temas ni en estilos-, que fue candidato a la presidencia de su país -y sé también que él considera su paso por la política como su más grande error-, que fue amigo de Gabriel García Márquez, y luego ya no, que se enamoró de su madrastra, y que fue guapo cuando joven -cosa rara en los escritores, que no lo son ni de chamacos-.
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De la literatura de Mario Vargas Llosa sé otro poco, aunque no tanto como de Perú. S´eque cada novela suya es un atentado grandilocuente a los cánones y las formas tradicionales de contar. Sé que lo que tiene de derechista en lo político, lo tiene de heterodoxo en su narración, que tiene muchas novelas publicadas, y en distintos idiomas, que gusta del estilo indirecto libre para narrar- personaje y narrador confuden sus voces y uno ya no sabe si le está hablando al oído Juan, Perengano o el Cardenal (aaaasco), pero la historia se cuenta, y bien chida -, y que ha tocado temas sociales, religiosos, políticos y humanos en general, con la maestría caribeña que sólo poseen los del Boom Latinoamericano.
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Si llegamos a lo que de él he leído, prefiero apagar las luces e irme sin trapear. Tengo en mi haber, reconozco la ausencia, una sola novela, El paraíso en la otra esquina, y el inicio de otra, su ópera prima, La ciudad y los perros. Por la primera, sé que me gusta lo que escribe, por variado, sonoro, libre, universal, informado, conocedor, racional, apasionado, funcional, genuino, culto, lúcido, aguerrido, formal, generoso, musical, honesto, fuerte, sólido, y no él, que nunca lo he visto en persona, sino su literatura. De la segunda, en lo que voy, le reconozco madurez, entereza y honestidad, cosas poco comunes en la literatura actual.
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Y nada más por eso, y por ser latinoamericano, el Baile y yo también le dábamos el Nobel. La otra opción en boca de todos era Carlos Fuentes, pero a mí su prosa, a pesar de ser paisano, me resulta un tanto más revoltosa, pretenciosa e indigesta que la de don Mario. Mis gallos latinoamericanos, serían Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, pero el primero ya vio la suya en 1982, y el segundo la vio llegar en 1984, sin ver la suya. Y como a mí también me chocaría declarar desierto el festival sin apapachar a hispanoamérica, que ya entre narco, FARC's, FMI's, gopes presidenciales, Chávez, Estados Unidos y Banco Mundial tiene para rato, pues se lo damos a Vargas Llosa, y con el premio, va el aplauso, la inmortalidad definitiva, las regalías y el aumento considerable en el precio de sus libros -la inmortalidad tiene un costo, y nos toca pagarlo a los lectores-.
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Va entonces un son peruano en honor de don Mario, Perú, hispanoamérica, y la literatura, pero sobre todo, en honor del español, un ¡bravo! y una danza tropical para el idioma de la ñ y sus hablantes, a quienes Vargas Llosa ha señalado ya como principales acreedores de su nobel, que es, según dijo, un abrazo amistoso a la lengua del desfallecer, el "pos" y el "chale". Una tomada de mano a la lengua más músical, más alegre, más festiva, más hermana de la humanidad.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

No, no, no, no se enamoró de su madrasta, nada más se casó con su tía, se divorció, y lugo se casó con prima.