martes, 3 de agosto de 2010

Ga(mal)iel.

El señor -es un decir- Gamaliel Ramírez, regidor tapatío por el Partido Verde Ecologista, ha demostrado la obstinación de una mula. ¿Han visto ustedes lo que ocurre cuando en mitad del camino se le ocurre al mentado cuadrípedo detenerse y no avanzar? No hay poder humano, industrial o económico que la persuada de retirarse de la vereda y hacer algo distinto que mirar el horizonte con esa expresión desencantada que tienen los animales estúpidos. No estoy diciendo que el señor -vuelve a ser un decir- Gamaliel Ramírez sea una mula, ni que sea un animal, ni que sea estúpido. No lo dije, pero... -termine usted la frase-.
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En cambio, él ha dicho que los homosexuales somos sidosos -todos, por definición, a usanza de sinonimia, como decir que decir "hombre" es decir "machista", o "mujer" "sumisa"-. Ha insistido que en él no quiere "esa" Guadalajara, y en un acto verbal a todas luces intolerante, y de más está decirlo, falto de "luces" -repito, no lo dije, pero...-, ha insistido en que la homosexualidad es una enfermedad, una anormalidad, y que no debe ser tolerada en una sociedad civilizada. Ha denostado, tachado, y en su papel de figura pública, ha hecho también un llamado a la intolerancia, el retroceso, el salvajismo, la mediocridad, la inconciencia, la estupidez -ahora sí lo dije-. Hay algo aún más alarmante en sus palabras: Ramírez les ha dado la razón a un conjunto de hombres y mujeres faltos de información, ciclados en lo que, a modo poco científico, heredaron de sus padres, que habitan esta ciudad, y ha hablado en lugar de ellos, como digno representante de una clase social, quisiera pensar que reducida, que tacha y no dialoga, da por hecho y no se entera.
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Quizá por eso la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), en voz de su titular Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, ha hecho una recomendación al regidor para que se desdiga de lo dicho -?- y pida una disculpa, así como que haga votos de no volver a mencionar, en su caracter de figura pública, ninguna otra cuestión que evidencíe su visión personal del asunto, errónea, desinformada, insensible, poco diplomática. Calladito se ve más bonito, le han dicho, y él ha repetido que no pedirá disculpas, que cree lo que cree, y ha llegado al punto lamentable, telenovelero -pero de las malas, de las de Juan Osorio o Nicandro Díaz- de mostrar ante la prensa imágenes de cuerpos infestados con SIDA, para luego culpar a los medios de promover la homosexualidad -como si ésta fuera un artículo de compra-venta, y no una simple preferencia-. La recomendación instaba al alcalde Aristóteles Sandoval a someter a sus funcionarios a un curso intensivo sobre derechos humanos y tolerancia a las diferencias. La joyita del ayuntamiento -lo de joyita es un decir- aseveró que él tiene muchas cosas que enseñar, que podría hacerlo si se lo pidieran -gulp-. Finalizó diciendo que ya quedan pocos hombres en la ciudad, y que él es uno de ellos, no "de los que se dan unos con otros", intentó bromear. Birip, birip. Sus capacidades como comediante son proporcionales a sus capaciades cognitivas. No lo dije, pero lo pensé.
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Pobre Partido Verde Ecologista. Si yo fuera el tucán de su logo, me pintaría una lágrima, o ya de plano, si fuera su presidente nacional, le pediría al ex futbolista -¡pobres exfutbolistas! Vamos a pensar, a modo de "don" Gamaliel, que todos son igualmente faltos de luces- que hiciera el favor de abandonar el partido, o ya no relacionar en modo alguno su imagen a él. Qué penita.
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Los ciudadanos de esta ciudad, hombres y mujeres, los verdaderos ciudadanos, lamentamos en serio que Gamaliel Cortés ocupe el puesto que por derecho debería corresponderle a un hombre inteligente. Es casi la misma desazón que se siente cuando se conoce a Pancho Cachondo, o a otros funcionarios públicos que pretenden gobernar. Una pelota Salver en su lugar haría un mejor trabajo. Conozco un Mazapán de la Rosa que es más tolerante que Gamaliel Ramírez. Propongo la destitución.
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Los ciudadanos inteligentes lamentamos también que los líderes de opinión sigan acrecentando las distancias entre los ciudadanos en lugar de reducirlas. Lamentamos que sigan existiendo diferencias construidas donde sólo hay semejanzas. Lamentamos la segregación, la división, el acoso, la intolerancia. Lamentamos los males de lo incivilizado, las provocaciones de las sombras, la permanencia del rezago educativo en que instituciones e instituidos nos tienen sumidos. Lamentamos "esta" Guadalajara, sidosa, cancerosa, influenzada, dengosa, estúpida. Lamentamos el dominio irresoluto de la estupidez -lo dije, y lo pensé-.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Este tipo de cosas me hacen desear regresar a Santa María del Oro -oh, vacaciones-, donde no me enteré más de que ganaron las Chivas. Estúpida esta ciudad, sí, pero también hipócrita, eso es peor.