miércoles, 31 de marzo de 2010

Verdad, a medias y mentiras.

Al cabo que a mí ni me gusta la playa, dijo el zorro.
.
Una verdad a medias: en estas vacaciones me va a alcanzar el tiempo para hacer todo lo que tengo pendiente. Una soberana mentira: entre lo que tengo pendiente, pienso viajar a San Francisco. Una genuina verdad: si no termino de leer todo el montón de documentos que tengo pendientes para esta semana santa -¡santa semana, ruega por nosotros!-, me voy a sentir sumamente decepcionado de mí mismo.
.
Una verdad a medias: me gustan los días santos. Una soberana mentira: la gente anda como feliz con el calor -nótese la introducción del "como" que le da a la expresión un cierto aire de oralidad-. Una genuina verdad: estas dos semanas no duran nada. Apenas se va uno acostumbrando a las vacaciones y ya tiene otra vez que volver a la escuela.
.
Una verdad a medias: la quincena rinde para todo en vacaciones. Una soberana mentira: para salir avante tras los gastos de estos quince días, nada más es necesario saber administrarse. Una genuina verdad: el Cheese Wiz es un alimento caro y poco nutritivo, pero para mí es sumamente nostálgico y me sabe a triunfo -en casa, cuando peque, nada más había Cheese Wiz en la alacena cuando a papá le iba bien en el trabajo-.
.
Una verdad a medias: Jesucristo murió en la cruz un viernes en punto de las tres y resucitó el domingo en la madrugada, pero a la fecha nadie puede explicarme cómo jodidos esos son tres y no día y medio. Una soberana mentira: las playas este año van a tener pocos paseantes y ustedes van a disfrutar de balnearios y albercas sin orines. Una genuina verdad: en casa, a partir del miércoles santo, siempre había empanadas. El año que doña Mago intentó ahorrar presupuestos y hacer las suyas propias -?-, todos terminamos saboteando el impulso materno y compramos empanadas en otros lados -yo, malinchista, hasta probé las de Wal Mart-.
.
Una verdad a medias: hay tantas formas de preparar atún que ese podría ser con seguridad el alimento más dinámico, sabroso y diverso sobre la faz de la tierra -si El Baile de la Coma fuera comida, sería una latita de atún (y el humilde no vino...)-. Una soberana mentira: caminar por la playa con chanclas, con la arena entrando a raudales por todos los polos del calzado, y luego sentarse en la playa y disfrutar el atardecer, hasta darse cuenta de que el pecho y la cara se han convertido en un par de tomates, son un par de delicias incomparables. Una genuina verdad: las empanadas de crema son mis favoritas.
.
Una verdad a medias: la celebración de la Vigilia Pascual es la más dramática, polifacética y aplaudible del rito católico -si El Baile de la Coma fuera celebración católica, sería Vigilia Pascual (nótese cómo tiendo a repetirme)-. Una soberana mentira: para los católicos comunes y corrientes, es más importante la Pascua de Resurrección que la Navidad. Una genuina verdad: a doña Mago le gusta tanto la Pascua que si por ella fuera partía el pavo y abría los regalos en pleno verano -¿y si la mandamos a celebrar las próximas fiestas decembrinas al cono sur, dónde en lugar de ponche le entran al mojito porque el calor está cañón para diciembre?
.
Una verdad a medias: el reconocimiento que ha hecho el Opus Dei de su fundador Marcial Maciel como pederasta y padre de varios hijos, significa un avance en el seno de la Iglesia para el reconocimiento de sus constantes y atiborrados males. Una soberana mentira: a nadie le importa que las carreteras estén llenas, los hoteles saturados y el sol matando tapatíos en la calle y a plena luz del día. Una genuina verdad: el agua de horchata rosa de La Michoacana no quita la sed -de hecho, su efecto es similar al de beber agua de mar en la canícula-.
.
Una última verdad a medias: todos queremos pasar los días santos en el mar. Una soberana mentira: las playas que instaló "el carnal" Marcelo, a modo de consolador triste y desamparado, en distintos puntos del D. F., son limpias y están libres de partículas fecales y microorganismos nocivos al ser humano. Una genuina verdad: voy a tener que trabajar estas dos semanas como negro, estoy amargado por ello y envío un insulto poco cortés y prolongado por quince días a todos los que sí saldrán de la ciudad: Dios los tenga a fuego lento.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Maciel fue el fundador de los Legionarios de Cristo, o Millonarios de Cristo (su nombre científico). A fuego lento, pero de cualquier parte, sino del D. F.
Lo siento. ¡Ja!