martes, 30 de marzo de 2010

Salir.

Ricky Martin aceptó públicamente su homosexualidad. El hecho es un asunto poco relevante para este Baile: que un hombre o una mujer se declaren a favor de cierta preferencia es motivo del diálogo habitual que caracteriza este espacio, siempre cercano a las formas distintas de entender el mundo y contemplar la realidad, pero no de análisis, no materia de una entrada. Tampoco es importante que quien sale del clóset sea el mismo Ricky Martin, sin cuya presencia difícilmente puede definirse el ideario de "sex appeal latino" de los años noventa.
.
Sí es destacable, sin embargo, que Martin rinda honor a la verdad mediante un comunicado en el que, si algo logra, es dejar muy claro que ha vivido un proceso personal complicado, tormentoso, arduo y con final feliz -lo del final es lo que más nos importa en este Baile, que ama los finales felices-. El día de ayer, cuando el cantante boricua publicó en su página de internet una carta en la cual se declara abiertamente homosexual, el intérprete de "Living la vida loca" hizo saber que muchas personas se negaron a que él asumiera esa misma decisión de mostrarse tal cual es con anterioridad, recomendándole siempre el mantenimiento de cierta imagen mercadológicamente favoriable para su carrera.
.
"MUY MAL", dice Martin en su página web, reconociendo el gravísimo error que significó durante años para su salud emocional y anímica responder a las necesidades específicas de su carrera musical, y no a los impulsos mismos de la verdad, de su naturaleza. "Naturaleza" fue la palabra que Ricky utilizó para referirse justamente a la cuestión de la cual se siente orgulloso, y a la que no pretende negar.
.
Los comentarios alrededor del mundo no se hicieron esperar. Yo creo que Ricky Martin también afianza su carrera al declararse homosexual. Después de todo, goza de una amplia aceptación entre el público de dicha preferencia, y fueron sus fans gays de todo el mundo quienes por año lo reconocieron como ícono masculino de su cultura, aunque el cantante no hiciera más declaraciones respecto a sus preferencias que una rotunda negativa a hablar del tema. Además, ser homosexual se ha convertido en últimas fechas, sobre todo en nuestro país tras la victoriosa aprobación del matrimonio homosexual en el Distrito Federal, en un asunto de titulares y polvareda mercadológica, lo que no le viene nada mal a alguien que vive prácticamente de su imagen. Liverpool, por ejemplo, les paso el dato, se ha convertido en el primer almacén de nuestro país en ofertar un servicio de mesa de regalos para bodas gay -ay, ¡yo quiero mi ensaladera imperio!-
.
Yo lo que temo es que esto pase de ser un mero anuncio a favor de la verdad, y comience a ser vendido como una estrategia de reposicionamiento mercadológico. Ricky Martin es conocido por su apoyo a las más diversas causas humanitarias, y todos los que creemos todavía en el poder de la humanidad para ayudarse a sí misma confiamos que el intérprete podrá seguir haciendo su lucha a favor de nobles búsquedas como el término del abuso sexual en contra de menores, la trata de personas y la reconstrucción de Haití, independientemente de si ahora también hace labor a favor de la igualdad entre personas y el respeto a las preferencias sexuales.
.
Tampoco vería con buenos ojos que las declaraciones de Martin fueran tomadas como pretexto para que cientos de famosos "closeteros" -¡qué feo término! Si encuentran uno mejor que refiera lo mismo, pásenmelo y de volada cambiamos el aparador- se liberaran y, abusando de la decisión del puertoriqueño, acapararan los titulares, trasladando la homosexualidad a un asunto de faramalla y espectáculo, glamour y venta circunstancial. El que se quiera declarar gustoso de su propio sexo, que se declare también a favor del Gansito Marinela, partidario de las Ruffles con queso o amante de la Whooper con tocino, porque para el caso es lo mismo: una simple y llana preferencia. Además, Martin mencionó la palabra "responsabilidad" en su declaración realizada el día de ayer: toda verdad requiere para del que la ejecuta madurez, y no hay otra definición de madurez que la capacidad de asumir con responsabilidad las decisiones personales y sus consecuencias -supe una vez de un hombre que declaró que le gustaban las Big Mac, y perdió el empleo (trabajaba como promotor de productos vegetarianos).
.
El Baile de la Coma envía a Ricky Martin -le llegue o no- un profundo, sentido, caluroso y sonoro abrazo. No aplaudimos su decisión de hacer honor a la verdad: la abrazamos. Como hemos pasado por pasos similares, entendemos lo difícil que debe ser para él darle valor a la verdad y amarla a pesar del dolor que su defensa causa en un mundo acostumbrado a la hipocresía y la mentira. Bien, Ricky. Que el mundo entero vea en tu decisión no unas ganas tremendas de venderte, sino un sincero arrebato en favor de la libertad, la certidumbre y la transparencia. Que la verdad te traiga, como a los que después de mucho pensárnosla decidimos aventarnos a sus brazos, pronta recuperación y mucha paz. Bienvenidas la sinceridad y las manos limpias. Bienvenido el amor, del bueno.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Más que una determinación por decir a los cuatro vientos una verdad, me parece que pasó por un proceso de acpetación, y eso sí que es para cantarse.