miércoles, 17 de febrero de 2010

Está en chino

Para La Wendy, que festeja sus 22 con todo y chinos.
.
La Wendy está cumpliendo años. Sus 22 primaveras llegan hasta ella con esa forma extraña que tienen de llegar los 22: intempestivamente, insospechadamente, pero muy deseablemente. Además ella tiene mucho qué festejar: es profundamente china.
.
Hace poco le decía a Mi Ojosh que los chinos son interesantes. Por supuesto que no hablo de los amables vecinos -?- del país asiático. Me refiero a las personas que, como él, como La Wendy misma, ven crecer sus cabellos en abigarradas ondulaciones que en ocasiones termina por parecer territorios selváticos, verdaderas amazonas reducidas al tamaño de cráneos estándar, como los de cualquier ser humano. No conozco un chino tonto: por lo general, sobrepasan los niveles comunes de inteligencia y son buenos hasta para menear la sopa en Viernes Santo -nota cultural alterna a esta entrada: no tiene ésta su pluma la menor idea sobre si menear la sopa en Viernes Santo sea una actividad riesgosa o de difícil realización, pero como yo nunca me quedo con nada, y la frase me nació del alma, preferí no cambiarla. Ignórenme y ya. Total, a estas alturas ya deben estar acostumbrados a hacerlo-.
.
Les decía que no hay chinos tontos. Para mí, incluso, todos son una inteligencia andando. Además de Mi Ojosh y La Wendy, conozco, por ejemplo, a El Gerber, La Jime, y a ratos La Prisciliana. Todos ellos, hermanos del alma, son chinos. Alguna vez, filosofando recargado en un árbol, me preguntaba: si una serie de códigos genéticos pueden determinar de qué forma nos hace el cabello, ¿no estará ese mismo gen relacionado con la capacidad mental o la agilidad intelectual?
.
Presumo que sí. Además se dice que los chinos besan mejor, tienen menos probabilidades de morir de cáncer de páncreas y poseen niveles de tolerancia al dolor que los lacios no conocen. Ninguno de estos tres datos, entenderán, es científico: dos de ellos los tengo comprobadísimos, pero para ahorrarles molestias no les diré cuáles dos. Lo que sí creo es que los chinos son inteligentes, y que si el mundo estuviera gobernado por gente china, otro gallo ya nos estuviera despertando -Hitler, Mussolini, Berlusconi y hasta Vicente Fox, son lacios. Zedillo, si la memoria no me falla, tendía a lo chino. ¿Ven que mi teoría no es tan descabellada?-
.
A La Wendy le dejo el deseo sincero de que, gracias a la inteligencia que pende de sus chinos, estos sean los primeros 22 años de una vida llena de veintidós, cuarenta y dos, ochenta y dos, y que Dios me la conserve china hasta la muerte. Que la sabiduría se arraigue como hasta ahora en tu ondulada cabeza, y te dé tantas capacidades como sólo tú sabes desarrollarlas. Te quiero, un titipuchal. Si te falta fiesta después de Zapo, cerramos el Baile y armamos una carnita asada para acabar de quitarle la espinita al marranito -es un decir... que no entiendo bien qué quiso decir-. Un abrazote.
.
A mis demás amigos chinos: ¿funciona también el asunto de la inteligencia con el enchinado permanente? Lo comprobaré en la próxima edición.
.
¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

Gracias, primero por atender a mi desesperada petición de que ya escribieras algo; segundo por dedicarme esta entrada tan del corazón y reivindicar a mis rebelde cabellera.
Te cuento que yo no era así tan china, entonces cuando estaba cerca de los 12 años se me ocurrió enchinármelos y de ahí en adelante el cabello me empezó a salir chino.
Sé de personas que durante la adolescencia les cambió el cabello de no tan chino a chino chino, supongo que a mí me pasó lo mismo y soy retefeliz aunque la moda en cortes de cabello no esté del lado de los chinos.
También leí alguna vez que lo chino del cabello tenía que ver con las hormonas -de modo que lo de la adolescencia tiene sentido-, para ejemplo el vello púbico; se realizaron injertos de cabello lacio en la zona y el cabello no se mantuvo en ese estado, sino que se enchinó -lo interesante sería saber quién se prestó a que le injertaran vello en la zona púbica, algún calvo acaso-.
Ahora, eso de las hormonas también podría explicar por qué besamos mejor: somos más fogosos, pero por lo mismo más sensibles.
Yo te quiero más y de nuevo gracias.

Gala dijo...

jajajaj en dónde quedo yo? que soy un tanto rubia, muy lacia y jajajaja.... sólo espero encontrar al chino de mis sueños, me he hecho amiga de un hombre hiperchino y por lo menos sé que son muy divertidos!!!

un beso, que bueno es leerte de nuevo!!!