jueves, 31 de diciembre de 2009

Año 2.

Cumpliría un año menos,
y al soplar daría fuego,
a las velas que pusiste en el pastel,
tras invierno vendrá otoño,
tras septiembre será agosto,
y mañaña será un poco más ayer.
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No sé si ya se fijaron, pero hace dos días este baile acabó de cumplir dos años. ¿Por qué ahora no hice con bombo y platillo una celebración sistemática, una fiesta orgiástica, de ésas que antes nos gustaban tanto, que convocaban a miles y luego dejaban un desastre orgánico que los integrantes de este baile teníamos que esforzarnos en limpiar, con litros de ácido muriático de por medio? ¿Por qué ahora no echamos la casa por la ventana, gastando lo que no tenemos, como buenos mexicanos, y empleando en la celebración los recursos que no atinamos a darle a rubros más sobresalientes como la cultura, la educación o el combate al desempleo?
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No sé. “Chale, se pasó de lanza este caón con la respuesta, que todos esperábamos con tonalidad de excusa, a sus propias interrogantes. ¿Pa’ qué gasta espacio en pantalla en cosas que ni tienen respuesta, ni le sirven a nadie?”, dirán ustedes, con banderín de celebración y pastel en mano. Es cierto, diré yo. Lo más terrible de tener preguntas volando en la cabeza es saber que, a pesar de todo el esfuerzo enciclopédico que pueda ponerse en marcha, no tendrán respuesta. Pero ustedes que me conocen lo saben: amo la verdad. La verdad constituye, por sobre muchas otras cosas, la razón básica de mi búsqueda de un futuro mejor. Por eso, decir “no sé” cuando es verosímil, y no salir con un pretexto de los mil demonios –los mexicanos nos quedaremos sin chamba, pero pretextos nunca nos faltan-, es, más que razonable, razón de ser.
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Por eso, e intentando un poco resarcir el daño causado por este tremendo olvido, enlistaré a modo de regalo para ustedes las tres cosas más importantes que este baile ha requerido en sus dos primeros años de vida. Al final, sobra decirlo, vendrá un agradecimiento sistemático a quienes han hecho posible su existencia: ustedes, los lectores, cuya agresiva e incomprensible propensión a acercarse a estas nobles letras –sencillas ellas-, hace habituable el trabajo, constante la lucha, prudente el esfuerzo. De paso lo digo: las musas de la vida me los mantengan inspirados a todos hacia la felicidad.
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Paciencia. No es fácil poner en orden la vida. Las ideas son, para los que sí procuramos pensar, un indomable mar por descubrir y encausar. No es en absoluto “papa comida” pensar y coordinar lo pensado. Es complicado, es difícil, es cosa de grandes. Crecer implica también aprender a pensar. No he dicho una metida de pata, no he caído en un retruécano lingüístico: como aprendimos a leer, caminar, conducir o hablar, aprendemos a pensar. El problema es que pocos lo hacemos: creemos que hacerlo es un acto espontáneo, inviolable, indistinto, natural. Pensar requiere, sin embargo, acopio de orden que no siempre se posee. Poner en línea las cosas para luego pasarlas al papel, a la pantalla, es cosa seria. Se requiere paciencia. Se desea también.
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Memoria. Hay, por día, unas treinta o cuarenta ideas inspiradoras de entradas –comprobado ante notario público-. Llegar en la noche a casa y encontrarle a la entrada un tema, requiere recordar esos treinta o cuarenta temas posibles. No hay espacio para el olvido. El olvido es garrafal en un blog, casi tan garrafal como la falta de inspiración. Peor aún, incluso: sin la inspiración se escribe mal, pero se escribe; con la presencia del olvido, ni siquiera se corretea a las teclas. La memoria constituye, además, el privilegio fundacional de la civilización: no existe humanidad organizada sin memoria. La memoria nos permite hilvanar la historia, crear conciencia, identidad. Este blog no sería algo sin la memoria, entre la que se incluyen proverbiales recuerdos como los de El Apapachoquealivia, cuya constante recordación de los hechos y dichos de este baile, me ponen mal, me enfrentan a un hecho casi ineludible: me sé contradecir.
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Buen humor. Todavía me pregunto si hay algo en este mundo que no resultaría mejor hacer si se le aplicara humor. El humor es el causal de la risa, la manifestación de la liviandad, el compañero de la paz. Sin el humor no existiría la comedia, la relajación, la reflexión incluso. No es su producto, pero cuando surge de la inteligencia es aún mejor, más consistente. Sin humor, este baile sería apenas un pequeño “meeting” pueblerino, una de esas fiestas sin chiste, en que se bebe a medias, se come mal y se baila poco. Bailar, incluso, poco sería sin el humor. El baile es el resultado del ritmo, y no hay ritmo que no posea humor –hay humores funestos, pero ésos no nos gustan-. El buen humor es, además, un requisito en la lectura de este baile. No hay lectores de El Baile de la Coma que estén amargados. No tenemos en nuestra lista de afiliados personalidades adustas –caras sí, pero las caras y las personalidades no siempre funcionan en el mismo nivel-. Anuncio en placa de bronce en la entrada del baile: en este baile, no se permite el mal humor.
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Claro que a esto habría que agregar múltiples palabras más, requisitos indispensables para la existencia y movimiento de este baile, como heterodoxia, apertura, autobiografía, eclecticismo, diversidad, amistad, fortaleza, sensibilidad, generosidad, fidelidad. Pero ésas serían otras historias, también deseos. Va, antes de que se me olvide, un deseo aunado al gusto de celebrar: que seas tú, lector, lectora, quien en un año más se encuentre en este baile con algo más que un recopilado de mi vida, un diario personal, un intento a veces poco fructífero por comprender la realidad, ésa que se escapa de las manos a la menor provocación. Aquí no hay temas prohibidos, tampoco lectores indeseables. Todo es fuerza, todo es apertura, todo es corazón. Lléguenle, con un sincero “gracias”. Sigan permitiéndolo existir con su lectura. La lectura, ya lo saben, fortalece. La de El Baile de la Coma no entrena, no educa, pero sí hace bien al corazón –comprobado ante notario público-.
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¡Salud!

3 comentarios:

Victor H. Vizcaino dijo...

Felicidades y Feliz año!!!!.

Saludos del Vic Mazamitlenco.

Wendy Piede Bello dijo...

Se agradece especialmente el buen humor, sobre todo para desahogar un poco la angustia que surge de algunas de las malas noticias de las que a veces escibes. Dos años es digno de celebrar, te sugiero phone sex.
Parabéns!

Choito dijo...

Pues felicidades por el aniversario de su blog, y como un dato extra...lo amo!