lunes, 2 de noviembre de 2009

30 días.

Para Ch., por los treinta PRIMEROS días... y el redescubrimiento de las calles del Centro en domingo, y el amor, y la naciente arbolfilia, y el reencuentro con el Agua Azul, y el apoyo, y la nueva forma de ver los salchipulpos y las donas de Wal Mart, y el raspado de mango, y la cena especial, y las promesas, y el masaje, y el Telmex, y...
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Si Dios hubiera sido más inteligente, hubiese creado el mundo en treinta días. El caso es particularmente delicado: en los primeros siete se conocen los ingredientes, se preparan las mezclas, se miden las distancias, se adueñan los pasos. Los siguientes siete son de arduo trabajo: se bebe el mundo a sorbos ligeros, se ama mucho, se conversa aún más. En los siete que siguen se habla de otros mundos, se conocen otras personas, se afianzan las cosas y se les otorgan nombres. En los últimos siete, el mundo descansa, porque para crear hay que amar, y el amor requiere descanso.
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Yo estoy cumpliendo un mes. Un mes de hacer las cosas como Dios manda. Tú no crees en Dios, lo sé, pero él sí cree en ti. Mucho. Mi Dios, al menos, sí lo hace. Tiene la confianza absoluta de que estarás a mi lado siempre con toda tu capacidad de amarme, y eso te mantiene en su corazón. Yo estoy cumpliendo un mes contigo, y el "sí" que te di hace 30 días es, visto a distancia, una de las decisiones más acertadas que he tomado en mi vida. Muchas veces lo has preguntado y muchas veces lo he respondido. Lo hago una vez más, frente a todos los lectores posibles: si volviéramos el tiempo, y volvieras a preguntarme "eso", una vez más diría "sí, sí, sí, sí". Una vez más te cantaría al oído, una vez más lloraría de dicha en tu hombro.
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Gracias por el mes. No, eso es poca cosa. Gracias por la vida. Por devolverme al camino. Por darme la mano y volar conmigo un rato, sin medir paralelos ni distancias. Gracias por animarme a brincar al vacío. Gracias por la luz, por tanta, tanta, tanta luz. Gracias por todo ese amor que de tan absoluto hace llorar. Gracias por las lágrimas también. Gracias por el fuego.
. ¡Salud!

3 comentarios:

Ch dijo...

Si me aseguran que ese señor te trajo a mi vida, podria creer en el ciegamente...Pero como no, creo totalmente en ti.
Gracias tambien a tí por todo, por tanto. Te amo.

Victor H. Vizcaino dijo...

Tenemos una sobreproducción de miel aquí, que cosas, me empalago, jajaja. Muchas Felicidades a ambos, con la intención de que lleguen a ser mas, les deseo mas luz para que su amor sea la búsqueda y otras cosas mas sean la conquista. Saludos.

Victor H. Vizcaino dijo...

No recuerdo que comente en esta entrada, pero por k no ha sido autorizado????, algun problema???, dejate venir!!!!! y aca nos arreglamos heeee, jajaja.