jueves, 29 de octubre de 2009

Los 400 temas.

Pasé semanas pensando qué hacer para celebrar las 400 entradas de El Baile de la Coma. ¿Cena baile show con Omar Alonso, Victor Luján o Carlos Eduardo Rico? No, ni que esto fuera programa de televisión local -que en escala de abominaciones, está todavía más abajo que la televisión nacional-. ¿Subasta de entradas en Christie's? No, desde el guante con diamantes de Michael Jackson, ya nadie se anima a subastar cosas invaluables, como estas entradas. ¿Ipods y cubos rubiks gratis a las primeras llamadas? No, desde que Mercedes Molto se embarazó, los telejuegos no han recuperado la figura. ¿Reality nacional para encontrar La Entrada de Mis Sueños? No si no lo conduce Galilea Montijo.

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Total que no hay forma. Nuestro equipo de redacción le ha buscado el lado por dos semanas, y todavía estamos trabados con la reforma fiscal propuesta -y defendida, que es peor- por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens. No nos explicamos tanta metida de pata, tanta boruca, tanta idea compleja aderezada con neologismos (déficit, PIB, participación federal, etc.), que finalmente no logra decirnos más de lo que ya sabemos: México está en crisis... y la economía también.

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También está el otro gran -es un decir- tema: Alejandra Guzmán tuvo problemas con sus nalgas -no me vean feo, ¡así es correcto llamarlas!- la semana pasada, cuando tuvo la osadía de intervenirse quirúrgicamente para aumentar su tamaño y ponerlas en su lugar -todavía no sabemos cuál es su lugar, pero vivimos deseando ponerlas en él-. El resultado fue desastrozo: puesta en manos de una mujer poco profesional (¡Por Dios, Alejandra!, hay que estar menos para colocar tus atributos entre los dedos de una mujer que se hace llamar -o se llama, peor tantito- Valentina de Albornoz), Alejandra casi pierde la vida -es un decir- por las cosas que la Vale le inyectó, no muy sanas, cabe aclarar.

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Y el otro otro gran tema, en lo local, con al definición de la localización de las Villas Panamericanas, que no termina de decidirse, mientras Celia Fausto (ruega por nosotros) sigue esperando que le manden un tema que la coloque de nuevo en los titulares (por lo pronto, ya demandó al fotógrafo de Mural que tuvo la "osadía" de retratarla al darle el beso de despedida a Petersen Farah, que parece de lengüita, aunque ella diga que la negra es pura y santa, y somos los negros cochambrosos los que vemos cosas).
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Entonces hay demasiado stemas qué tocar, poco tiempo para hacerlo, y encima armar una celebración. Me perdonarán. Esta es la entrada 401 de El Baile de la Coma, y festéjenla ustedes como mejor les plazca.
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Además hay crisis. El precio del látex de los globos está por los cielos, y el pégale la cola al burro -juego que le encanta a El Apapachoquealivia y a La Zucaritas... luego que esté ebrio les cuento por qué-, lo perdimos la última fiesta porque alguien se fue montado en él. Ni como ayudarles. Por cierto: se solicita su colaboración para comprarle un diccionario de sinónimos a Agustín Carstens. Digo, si nos va a estar diciendo lo mismo cada vez que sale a cuadro, por lo menos que lo diga diferente.
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¡Salud!
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PD: Otro tema. Ya viene la FIL. Los Ángeles servirá el banquete literario este año, con hot-dogs de Ray Bradbury y chesseburgers de thriller holliwoodense. Hayquir.

1 comentario:

Chindy dijo...

Medio me perdí con (no "en", aclaro) las nalgas de Alejandra Guzman, creo que había escuchado que se había operado hace meses no? haha bueno, como si importara...en fin. Ah! pues yo propongo que celebremos al estilo "grito de independencia"...digo, si cambian la celebración del 20 de Noviembre al 16, ¿por qué no utilizar el grito como excusa para celebrar, y de una vez hacer otro puente, tus 400 entradas?
Sí, la crisis está en lo auge, pero las ganas de parrandear siempre sobresalen, ¿apoco no? ;) hehe