viernes, 18 de septiembre de 2009

El honroso 169.

¡Qué terriblemente hermoso es sentirse orgulloso de uno mismo! Ayer concluí eso cuando, por primera vez en mucho, realmente mucho tiempo, lloré de felicidad al acostarme. No, no fue porque mis sábanas estuvieran suavecitas, o porque en el techo de mi cuarto alguien hubiera colgado una foto de Vicente Fox en calzones vaqueros -eso más bien me causaría tristísimas náuseas y pena ajena-. Lloré de felicidad ante un día que tuvo de todo, pero en el que por primera vez en mucho, realmente mucho tiempo, todo fue un triunfo rotundo, un aplauso apabullante, una demostración constante, serial, sistemática, de que después de todos mis errores no son tan graves, y siempre, después de muchos días de desasociego, se puede encontrar una luz en la distancia.
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El orgullo progresivo se prolonga hoy, cuando me vengo a enterar que El Baile de la Coma es uno de los 200 mejores blogs de actualidad que existen en la red, esto según el portal en lìnea del diario español 20 minutos. Admito que un segundo lugar sería todavía más apabullante, pero ser el 169 en una lista que sobrepasa los tres mil, me tiene dando brincos de papá ganso, y ufanándome que, tras muchas dolencias, trastornos sicológicos y embarazos prematuros, después de todo sí es posible decir que esto que hago, y que hago por mí, en un afán totalmente egoísta que otros muchos comparten pero que no por ello deja de ser egoísta, sí vale la pena para alguien más.
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Yo se lo dije a El Puga cuando fuimos a cenar en la semana: hice este blog para poner las cosas en orden, para expresar, para conocer, para entender, pero también para leer, escuchar, comprender, recibir en la distancia lo que el que pasa por este hotel de grandes ventanas al mundo desea dejar. Es un blog que se ha hecho de lo que pienso, pero también de lo que otros me dicen que debe pensarse.
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De sentirme profundamente orgulloso de mí, paso a sentirme profundamente orgulloso de El Baile de la Coma y sus lectores, porque admito que no siempre es fácil seguirme la jugada, y porque creo que sin lectores, ese lugar 169 sería el tres mil, y no habría muchos motivos para sentirse orgulloso. Pero hoy sí los hay, y con ello me quedo.
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Un gracias también sentido, alegre como nunca, a las dos personas que se manifestaron ayer de diversas formas y causaron esas lágrimas nocturnas. No porque merezca que otros me hagan sentir orgulloso de mí mismo entre días confusos, o porque crea que los demás son quienes deben entrar en nuestros malos ratos a levantar lo que es nuestra total y absoluta responsabilidad poner en su lugar, sino porque confío ciegamente en las sorpresas, y cuando son gratas, vale la pena agradecer a quienes las causaron.
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¡Qué buenos días! ¡Viva el 169 y lo que significa!
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¡Salud!

1 comentario:

Gala dijo...

No manches!!!
Te felicito! En verdad no sabes el gusto que me da saber que alguien que ama la palabra cómo sé que lo haces tiene esta satisfacción, yo no sé que hubiera hecho con tremenda noticia, creo que no habría dormido en una semana. Es algo que merece celebrarse, es algo que merece tomarse una foto con una botella de buen vino y terminar con lo que siempre terminan todas tus entradas.

Salud! Mucha luz y que el mundo de las letras se prepare para lo que le espera con personas cómo tú! Te mando un beso enorme y un abrazo!!!