domingo, 13 de septiembre de 2009

El ataque de las feas.

Verse feo está de moda. La Paupau y yo llegamos a esa conclusión cuando ambos desempeñábamos labores en el Auditorio Telmex, en plena función del show de la telenovela infantil del momento -es un decir-, Atrévete a soñar, clon somnífero de la serie argentina Patito feo. La Paupau y yo nos encontramos, ella vendiendo papas y refrescos en lo que a todas luces es un gran empleo -le permite estudiar, le deja mucho tiempo libre, es algo que sabe hacer y además le pagan-, y yo chutándome el show para mandarle la nota a La Darkogaby, que la exigía a las 6 cuando justo a esa hora acababa el business.
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Y es que la protagonista de la susodicha novela, y por ende del espectáculo, es una chica cuyo nombre nadie se sabe, pero a la que todo mundo llama Patito feo. Y vaya que hace honor a su nombre: chaparra, medio cariosa, con pecas, trenzuda, lentes de marco cuadrado y grueso y unas ligas con flores que está de "no me mires porque doy lástima". A eso súmenle el vestuario, que es como un clóset completito sobre la misma niña, y ya terminamos de amolar a la pobre chiquilla.
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Bueno, pues como la novela está de moda, todas las niñas quieren verse como Patito feo. La Paupau y yo, ella detrás de la barra, yo haciendo tiempo para tomar mi lugar en el espectáculo, nos enfrentamos a la verdad: lo que venda Televisa, el gigante corporativo de la televisión latinoamericana, será pan caliente enfrentándose al debido target. Con Atrévete a soñar, el target es perfecto, bien delimitado y además abundante: niñas, sin importar su obesidad o falta de piezas dentales, morenitas, y medio sonsas. ¿Qué otro tipo de niñas corresponde al 90% de la población infantil femenina en nuestro país? Si Patito feo fuera güerita y nalgona, Televisa no tendría qué vender, y Atrévete a soñar sería nada más que un rotundo y millonario fracaso, como ya otras veces los ha tenido la televisora mexicana.
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Ordas de niñas feas, más feas a fuerza del disfraz, invadieron el Telmex y además se dieron el lujo de corear, durante casi dos horas, a Dana Paola y los otros actores de la telenovela que, si algo no hacen muy bien que digamos, es estar sobre un escenario, fingiendo que cantan. Pero a los niños eso no les importa: les hacen creer que la música es para ellos, que los sueños y caramelos se pensaron para que ellos los soñaran y los comieran, y santo remedio. Televisa rica, el sistema estable, y los papás de los niños comprando la taza, la pluma, la playera, la liga de flores y las trenzas oficiales.
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"Mamá, mamá, tíñeme de castaño", pedía a gritos una escuincla ayer, cuando vio pasar a unas diez o doce Patitos feos que, por obviedad, no son güeritas, pero sí trenzudas. A ese grado llegamos: ¿cuándo los estándares de belleza viraron tan sensiblemente, y ser güerita ya no es, como en los tiempos de Pamela Anderson y Britney Spears, un sinónimo de bondad. La beldad se ha transformado: Televisa ha demostrado, por enésima ocasión, que en sus manos, hasta lo más grotesco, lo sublimente grotesco, cobra categoría de excelso, con un poquito de magia, y otro poquito de mercadotecnia.
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¿Y por qué Patito feo sí y Bety la Fea o Leticia Pinzón no? Porque a los niños no les importa verse feos, no tienen amigos en el trabajo que se burlen de sus disfraces, o jefes que los regañen por llegar a la oficina con trenzas y pecas pintadas. Pasarán los diez, los doce años, y ya nadie, ni ellos mismos, recordarán que algún día les dio por verse feos, nomás porque estaba de moda. Se los recordarán sus padres, con los álbumnes familiares -tortura china-, o los videos de handycam -tortura china en movimiento-. Pero llegarán a los veintes, los treinta, tendrán su casa y sus cosas, y fingirán demencia. Yo, si me visto de Bety la Fea, a estas alturas, no sólo quedaré en ridículo, sino que me veré imposibilitado, de la pura pena, de volver a pisar la calle. Bendita la edad en que ser feo no es un traspié, una condición, sino una etapa. Bendita edad.

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¡Salud!

1 comentario:

Vizcaino dijo...

Hay que mentira la descripción de la muchachita esta, no manches la ves en la novela y hasta maquillada, siendo intento de fea, pero se me hace que dura más en el tocador que mi ex Eva Longoria, por favor, más credibilidad!!!!!, pero tú lo has dicho, el negocio está en “no saber” qué le vamos hacer.

Saludos