viernes, 28 de agosto de 2009

Los asquerosos nairis.

Los que crecimos cobijados por sus años, sabemos a la perfección, y sin necesidad de ponerlo por escrito, que los noventa no fueron una época caracterizada precisamente por una manifestación inestimable del avance en la mentalidad humana, la ilustración y el progreso de la ciencia. Fueron una época en que la moda renegó de los excesos de los orgiásticos ochenta, pero adquirió hasta el cansancio texturas metalizadas que terminaron por ser todavía más excesivas que los sacos con hombreras y los suéteres gigantes de los eighties. Pero más allá de un par de descubrimientos estilísticos y un abuso en los sintonizadores de voz, nadie podría recordar un bien hecho a la humanidad durante el periodo 1990-2000.
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Por eso es que revisar las canciones lanzadas a la fama durante los 90 es todo un agasajo. Y hacerlo con amigos que al igual que uno crecieron escuchándolas, es todavía mejor. Llega un punto en que uno encuentra tantas inconsistencias y estupideces en las letras, que termina cuestionándose cómo fue posible que grandes productores musicales cayeran en la aberración a la inteligencia humana que significó darle cabida a semejantes galimatías.
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Y como este baile anda muy nineties, cederá la voz por breve espacio de tiempo a tres de las frases más ridículas de canciones de los noventa. (Aplausos) Por supuesto que en español. Nuestro portentoso y numeroso equipo de redacción está seguro que en inglés también abundan las canciones con letras que deslumbran de tan inteligentes, pero andamos hispanis, y así, ni un vaso con soda.
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"Estoy como un flan en continuo temblor". Sonamos. Encontrar atisbos de inteligencia en una frase de esta naturaleza es más difícil que decir "fufurufu" comiendo mazapán... sin escupir. El de la voz (lo llamaremos "chiconairi"), no nomás está como un flan, lo cual es de por sí humillante y pegajoso, sino que además, como el flan, está en continuo temblor. No sé qué clase de flan tiembla tanto. Los que hace mi mamá son más bien duritos, y por eso son una delicia. Osea que aparte de humillante y pegajoso, el chiconairi es un flan de los más asquerosos, como los de cajita de Ya'stá o los Jello, que se dicen flanes pero... ya, pues. La canción es "Enamoradísimo", del siempre ilustrado y sabio grupo Mercurio (birip, birip).
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"Gatos en el balcón, si nos da el amor, todo puede pasar". A ver: ¿lo que puede pasar es que se conviertan en gatos, o estamos hablando de gatos a los cuales les da el amor y ya no sabemos qué les pasará? La canción de Fey, cantante que merecería toda una entrada por letras similares, no es sólo ridícula, sino hasta ilógica. Llega un momento en que uno se pierde: "Gatos en el balcón, ignorando la realidad, par de locos tú y yo". "Si la luz te impide ver cosas que en la oscuridad ves con el poder de la imaginación, pon los pies en el suelo ya". O sea: ¿le vas a pedir que despierte para que vea con la luz cosas que ve en la oscuridad mientras imagina... ¿quién se va a volver loco entonces? ¿Quién delira? Ahora entiendo por qué el mayor de mis hermanos hacía molestar a mis hermanas mientras veíamos Top Ten los sábados con aquello de "Oigan, qué fea es Fey".
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"Nunca te detengas no, que el verano ya está por llegar, y otro año pronto ha de pasar". Evidentemente esa chicanairis tiene un problema con su calendario. Si el verano está por llegar, estamos en primavera. ¿Hasta ahí todos me siguen? Tons, ¿cómo demonios va a pasar otro año pronto si apenas estamos empezándolo? Digo, porque imagino que es conocimiento común que la primavera es la primera de cuatro estaciones que se reparten entre los doce meses del año. La canción era "Gira que gira", de la bulímica y extinta Linda. Y luego por qué las vuelven vomitólogas.
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Y así podría uno seguir y seguir. No sé a ustedes, pero a mí la que más ñáñaras me dan es la del flan. Mis múltiples novias -?- me han puesto mal, pero como flan nunca. ¿No será que el chiconairis tiene un mal hepático, o hiperglucemia? Yo que él me checaba. No vaya a ser que en una de esas descubra que la diabetes fue, después de todo, el único diagnóstico inteligente que los noventas nos trajeron.
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¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

No es tan grave, para mí eso equivale a decir "lo que pasa en la calle", el probelma no son las palabras, ni el significado que tengan en la metáfora, lo ridículo está en las preocupaciones que se tenían entonces, que no son muy diferentes a las de hoy, los adolescentes serán incomprendidos por los siglos de los siglos.

Victor H. Vizcaino dijo...

Cuando comencé a leer, pensé que hablarías de cosas más feas, como la devaluación, o el TLCAN, o el EZLN, o cosas de esas, si lo vemos desde este punto, las canciones fueron lo de menos, pero qué bueno que tocas temas más relax, ya hacían falta.
Aquí andamos, silenciosos pero andamos, ya no me extrañes mas, saludos de tu pesadilla.