sábado, 22 de agosto de 2009

Fausta.

Me importa realmente muy poco que "Poncho" Petersen Farah venga y me suspenda el alcantarillado -de todas formas, ni vivo en Guadalajara-: en el debate sobre las Villas Panamericanas, yo le voy a Celia Fausto. Entonces llega la confesión incómoda: no tiene mi aprecio porque resulten justas o inteligentes sus razones para negar la posibilidad del endeudamiento para la construcción del complejo -no hay palabra que lo defina mejor que "complejo"- arquitectónico. Ni siquiera tiene mi voto a favor porque sea la única perredista, y la única mujer en la mesa del cabildo que hace algo más que lucir un bolso Prada y un par de Jimmy Choos. Yo le voy a Celia Fausto porque sabe señalar culpables, y eso se agradece en una administración panista que si algo tiene, además de ganas de hacer obras inútiles, es la indecifrable tendencia a tirar la piedra y esconder la mano -o, peor aún, mandarla tirar y repetir sin cansancio "yo no sé nada"-.
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Quienes tuvimos la maravillosa -es un decir- oportunidad -es otro decir- de ser testigos de la última reunión del cabildo tapatío, en que Celia y los otros 20 regidores discutirían las alternativas para hacerse de recursos suficientes -financiamiento, le llamaron- para construir las Villas Panamericanas, requisito ineludible para que Guadalajara sea sede de los Juegos Panamericanos 2011, quienes pudimos estar ahí, en ese salón de pleno atestado de gente con pancartas y medios de comunicación, no podemos mentirnos ni mentir a los demás: es evidente que Celia Fausto es la única de las regidoras que desata bajas pasiones entre los habitantes de esta occidental ciudad.
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Cosa que Celia decía, cosa que el público entero le aplaudía. La Luna, compañera de W Radio que siempre que me ve hace fiestas y baila la Zandunga, me hizo notar que yo estaba saliéndome de control cuando, sin pensarlo, me sorprendió aplaudiéndole a Celia un muy directo "no tiene nombre el daño que están intentando crear a Guadalajara, regidores". No porque creyera en lo personal que merecía el aplauso un comentario tan visceral y extremo. El aplauso nació en mí porque Celia Fausto posee el timbre de voz exacto, muy perredista, que hace imposible dejar de celebrarle todas sus ocurrencias. Y el resto de la tarde transcurrió de la misma manera: Celia habría la boca, y la gente aplaudía.
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El colmo llegó cuando la Fausto tuvo el tino de decir, tras media hora de disertar por qué razones endeudar al ayuntamiento con 500 millones de pesos era una "barbaridad, una inmoralidad", que esa había sido, larga y lo que ustedes quieran, "nada más la primera de mis tres intervenciones preparadas, porque quiero decirles que vengo preparada para decirlo todo". "Decirlo todo". Ni Borges, que soñaba con una biblioteca total, tuvo tal atrevimiento alephórico.
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"Deja de aplaudirle y comienza a pensar cómo le vas a hacer para que tu nota no gire en torno a Celia", me sugirió La Luna cuando yo estaba a punto de ponerme de pie, como algunos lo hicieron, y lanzarle flores al ruedo a la Fausto. Pero tenía razón: la perredista andaba alzada, y se defendía como buena izquierdista de los asuntos tratados por la oposición -mayoría absoluta-. La mitad de los puntos que Celia Fausto puso sobre la mesa, y la forma en que lo hizo, no hablan sino de lo alterado que anda el PRD tras los últimos comicios, y lo ardido que han quedado sus partidarios desde la pérdida de AMLO en el 2006.
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"Aquí se va a poner feo si alguien no le trae unos hielos a Celia", dijo otra compañera, la de Mural, cuyo nombre ni sé ni quiero saber, y con toda razón. "Mejor un hueso, para que tenga algo que roer", apuntó un fotógrafo de La Jornada -yo no sé por qué los fotógrafos siempre tienen los mejores comentarios, y eso que no escriben-. También con razón. La Fausto será una diosa del arranque, una mujer con los cojones suficientes como para no dejar escapar oportunidades de oro para arribar al poder. Será una política de grandes zancas, como la dibujó Falcón. Será lo que quieran, pero es la Fausto, y a ella, como a los de la AAA, "en su casa y con su gente, se le respeta". Pura política cutre -pleonasmo que me eché-.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

He de confesar que a pesar de la entrevista de más de una hora que le hice a Celia Fausto alguna vez, la desperdicié por completo, y todo por incompetencia. En vez de ponerme a investigar la trayectoria política de esta mujer antes de hablar con ella, creí que era otra señora copetona que por casualidad había llegado a la política. En vez de sacarle algunos comentarios sobre López Obrador, le saqué la culpa por tranajar tanto cuando sus tres o cuatro hijos eran pequeñitos y padecían con ella las campañas. Chale.
Aunque sí le saqué una declaración de la que tu entrada es un ejemplo, a pesar de lo que ella y cualquier regidor de la oposición digan, se hace lo que los panistas dicen.
Esperemos el cambio en la próxima administración, y a ver si Galán hace las veces de la Fausto la próxima vez.