miércoles, 24 de junio de 2009

Sobre la necesidad incontenible de abrir el paraguas.

Falso que ya empezó la temporada de lluvias. El reporte que Protección Civil hizo, en voz de su muy cotizado Mayor Dueñas, que es además de dirigente ágil y experimentado, un hombre que lo ha visto todo, el reporte ése, decía, a mí me viene francamente molesto. El Mayor, como ya dije, merece todo mi respeto, no así el diagnóstico que hizo la dependencia que dirige a principios de mes de que las lluvias iniciarían alrededor del 20 de junio. Ya va a ser 25, y las aguas ni sus luces.
.
Este asunto me tiene francamente fuera de mis casillas. Yo, que soy un fanático de la lluvia, que no tolero, por ende, el calor, veo con muy malos ojos que en pleno junio, y tras el diagnóstico de Protección Civil, estemos todavía padeciendo calores y viviendo días soleados. No me malinterpreten: no tengo nada contra el sol. Entiendo que estimula la producción de vitamina e, y que fortalece los huesos, además de evitar en sus receptores los trastornos depresivos. Todo esto está muy bien. Que haya sol para que haya agricultura, fotosíntesis y alimentación, gente chapeteada y energía solar. Pero que deje de haberlo cuando el Mayor Dueñas diga que lo dejará de haber, y lleguen las lluvias a tiempo indicado.
.
A eso hay que agregar que las imágenes del huracán Andrés -miren, como Andrés Manuel López Obrador, se llaman igual y lo destruyen todo-, tanto en televisión como en prensa escrita, nos dejan ver puertos mexicanos que están recibiendo toneladas de agua. Si ya de por sí odiaba la playa, ahora que sé que le está lloviendo a cántaros, me entrenga unas ganas tremendas de cerrar indefinidamente los puertos, a ver si así la lluvia migra tierra adentro y nos azota un tormentó.
.
Es claro que estoy bromeando. Andrés nos hizo el h. favor de nada más rozarnos en su paso por el territorio nacional, y luego, muy bien portadito, acabado el berrinche terminó en tormenta tropical -la cual, por cierto, tampoco nos llegó-. Si nos hubiera pegado, no les cuento la de mar de lágrimas que correría. Si la influenza, la guardería ABC de Sonora, la crisis y los terremotos, nos han traído fritos en un alarde de acumulación de piedritas en el saco, un huracán remataría por completo nuestra capacidad de sentirnos esperanzados y desear un 2010 sin crisis, sin desempleo y con Froot Loops para todos -apoco no sería bien sabroso tener empleo y un platote de Froot Loops-.
.
Lo que yo sigo deseando, con o sin huracán, es que vengan las lluvias. Las desea un servidor, y las desea la gente que, caminando por la calle, espera correr a refugiarse en la parada de un camión, estrenar sus paraguas recién comprados en Suburbia -¿saben de otra tienda que venda paraguas? Llevo tres años comprándoles el mismo modelito-, protegerse con el cuaderno, el periódico, la agenda o el TV Notas. Dice mi madre que cómo soy mentiroso, que sí ha estado lloviendo, pero que ando tan empelotado -?- en mis cosas -?- que se me ha pasado darme cuenta. Mañana me fijo. Si llueve, le pido a mis informantes que dejen de hacer la danza que desde la semana pasada les encargué, y regresen al baile. Si no, sugiero que todos elevemos plegarias y roguemos por lluvia. Ya es hora. Hacen falta. ¿Les he dicho que me ponen de buenas? Así es que, con los ánimos electorales a todo lo que dan, más vale que lleguen pronto o voy a andar fúrico cubriendo agendas -las boletas electorales, incluso, llegaron tan mojadas al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco, que David Gómez y sus ayudantes tuvieron que sacar hasta las secadoras de pelo para orearlas-. Ya dije: o llueve o trueno.
.
¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

Yo quiero una botas para lluvia rojas, súper fashion.

Victor H. Vizcaino dijo...

Pues se que ya es tarde, por que ya llovio, pero te puedo decir que en Mazamitla el clima esta bien pinshi bonito, con neblina y toda la cosa, ademas adjuntale su tierra roja, Pufff, como para irse a entrepiernar con alguien.