viernes, 26 de junio de 2009

Huesos.

Una osamenta fue encontrada en el Congreso local. "¡Qué bárbaro! ¿Y así te llamas reportero, periodista, amante de la información? Esa noticia la supimos nosotros hace semanas, y cuando indagamos en tu mediocre blog para encontrar tu opinión al respecto, nos quedamos como ciudadanía tras ganar la elección: puras esperanzas marchitas en las manos", dirán ustedes, y agregaré que con justa razón, cuando traigo ahora a colación, a semanas de acaecido, el misterioso -ya no- hallazgo -ya tampoco, hoy acabo de pasar por ahí y la sanjilla está cubierta y el mosaico resanado- de una osamenta en un patio del Congreso del Estado.
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Pero conforme pasan los días llego a la conclusión de que este tipo de cosas sólo merecen ser tomadas como noticias cuando se les mira con humor, y que para verlas con humor hace falta dejar que pasen, circulen, y mil voces de tzentzontle hablen de ello. Así que al ver hoy la sanja cerrada -¿es sanja o zanja? Se admiten aclaraciones de carácter ortográfico-, en uno de mis recorridos por el Congreso camino a su sala de prensa, me acordé que no había reído con ustedes del hallazgo, y no lo había subido al baile para darle su meneada.
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Resulta ser que un grupo de arqueólogos encontraron restos óseos en el comedor público del legislativo local. La prensa entera fue a tomar fotos, se acordonó la zona -por lo mismo, yo creo, da la casualidad que dónde está la prensa, se acordona la zona-, se miró pa' todas partes y se decidió por fin que sí, que esos eran huesos y no pedazos de cal ni fósiles marinos que datarían de la época en que el Congreso estaba bajo el amor (ojalá así se hubiera quedado), y se mandó traer a un experto en materia de restos orgánicos: no, no un recolector de basura, sino un delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH, por sus siglas... pero no en inglés).
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El experto vino, miró, y dijo que lo más probable es que fueran de un soldado -?- muerto -si no lo dice, no se lo creo- durante alguna de las muchas guerras de la historia que han encontrado plaza en Jalisco. "Puedo adelantar que en este lugar estuvo un centro de actividad bélica insurgente importante durante la reforma, así que lo más probable es que el análisis de carbono catorce aplicado a los restos, nos oriente hacia esos años, la medianía del siglo XIX", explicó, bien conocedor, y todo mundo aplaudió.
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Por supuesto que la prensa hizo su agosto. Ésta es la clase de acontecimientos que nos hacen relamernos los bigotes y mirarle a todo el lado curioso: en un lugar dónde todo el que trabaja -dizque- vive del presupuesto social -comúnmente llamado "hueso"-, el hallazgo de huesos antaño enterrados, y en plena época electoral, cuando todos lo están buscando... ¡vamos! es un deleite a la opinión pública que goza de esta clase de chistoretes.
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Ahora bien, el delegado del INAH se llevó los huesos, les echó polvitos mágicos y dijo: "Sí, son viejos", pero los regresó porque no logró determinar raza, sexo, parentezco, apellido o nombre del occiso. Para eso tuvo que ser llamado otro experto, que midió, comparó, contrastó y declaró: "Son los huesos de un perro". La opinión pública ladró, los diputados dijero "uff" y todos contentos se pusieron a bailar. "Una perra, para ser más exactos", determinó el oseometrista, y más contentos se pusieron todos los diputados, que en últimos años andan robándose los micrófonos para ver cuál de ellos declara la cosa más sonora y "bonita" sobre la equidad de género. No faltó quien dijo que la aparición de huesos de perra y no de perro, evidencia la preocupación de la actual legislatura por darle espacio a la presencia femenina y su labor conciliadora. ¡Vámonos, para eso me gustaban!
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Ahora ya el tiempo pasó, los huesos los tiraron a la basura -o se los vendieron a Kentucky-, y fin del cuento. Uno pasa por el lugar y hay en el aire una extraña atmósfera de que ahí pudo pasar algo importante, pero que todo quedó en un hallazgo miserable en tiempos de una elección que pinta para desangelada, gris, "fea". ¿Quieren un dato para completar el chistorete? Los huesos fueron encontrados mientras trabajadores del ayuntamiento realizaban labores de reparación y remozamiento de las líneas de desague. Ajá, ya entendieron: buscando hacer fluir la mierda, los diputados hallaron hueso.
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¡Salud!

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

Si te hace sentir mejor, yo no lo sabía; es zanja; supongo que quisiste decir mar donde escribiste amor.
Ya no tengo temperatura, uju!

Alejandro Bercini dijo...

Sólo paso para dejar mis cordiales saludos a un buen y estimado compañero de este bizarro mundo blogueril.
Un abrazo. Saludos desde Wonderland.