miércoles, 24 de junio de 2009

Atropello.

No sé por qué la opinión pública se sorprende: Andrés Manuel López Obrador ya nos tiene acostumbrados a que lo suyo, lo suyo, es pasar por encima de quien se le ponga al brinco. Primero lo hizo sobre la posibilidad de un desafuero, argumentando “compló”. El asunto se arregló con un café en Los Pinos y nadie volvió a tocar el caso. Luego vinieron las elecciones, y como nadie le dio el gane oficial, oficializó el suyo propio y de los que le siguieron la corriente. “Si las instituciones no vienen a mí, yo las mando a freír espárragos y hago las mías”, pareció ser entonces su discurso oficial. Luego rayó en la insania, ¿o de qué otro modo llamaría usted a la decisión de autonombrarse “presidente legítimo”, con todo y ceremonia de investidura, designar su gabinete y, encima de todo, seguir viviendo del presupuesto perredista? Luego pasó sobre el asfalto de la avenida Reforma, y con él, sobre la ciudadanía también, y se estuvo ahí hasta que se dio cuenta que seguir pasando por sobre tanta gente, le estaba ocasionando más molestias que alegrías. Desde ese aciago 2006, AMLO ha pasado sobre el gobierno del Distrito Federal, encabezado por su antiguo achichincle Marcelo Ebrard, quien ahora ya no encuentra la manera de cerrarle el paso y decirle que ya no juega, que es mala influencia –influenza no- para él, y para su posible postulación a la presidencia en 2012.
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Ahora, lo acontecido en Iztapalapa es la muestra de otro atropello cometido por el “señor López”: como el Tribunal Federal Electoral no le dio la posibilidad de ser candidata jefa delegacional a su candidata predilecta, Carla Brugada, del Partido de la Revolución Democrática, cediéndole la candidatura a Silvia Oliva, AMLO se puso ogete y pidió a los perredistas reunidos en un mitin, realizado supuestamentamente con la intención de apoyar a ex candidata Miss Tachuela Brugada, que en las próximas elecciones no den su voto a la candidata del PRD aprobada por el Trife. Luego, como bien lo señala en cierto artículo editorial la periodista Carmen Aristegui, hizo de su discurso, acostumbrado como está a atropellarlo todo, un verdadero merengue, y terminó intentando convencer al candidato del PT, de nombre Rafael Acosta, better known as "Juanito", a ceder, de ganar, su puesto a Clara Brugada, la candidata perredista destituida por el Trife. ¿Van bien o me regreso?
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Todo esto, claro está, es perfectamente legal -?-: después de pedir a los partidarios del PRD que voten por el PT el próximo 5 de julio, cosa que a "Chucho" Ortega y sus compinches les cayó como plazo de pozole frío en primero de enero, para que luego "Juanito", ganón y risueño ex vendedor ambulante del Centro Histórico, renuncie a su ganado puesto público como presidente delegacional de Iztapalapa, que es un bastión del PRD que tiene muy feliz a sus integrantes, AMLO pretende que Marcelo Ebrard, hasta hace poco su incondicional, retome a Brugada como la ganona y la Asamblea capitalina la designe a ella nueva jefa delegacional. Total que si Iztapalapa, perredista, hace ganar al PT, su nulificado ganador cederá el puesto a la “ganona” de AMLO, perredista, y fin de la cuestión, y fin de la soberanía del voto.
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Si Andrés Manuel López Obrador no es un peligro para México, sí es un peligro para su partido. La reacción del PRD no se hizo esperar. Lo acusaron de vendepatrias, acarreador y comecuandohay. Nada nuevo en AMLO, pero como ahora sí molesta directamente al partido, la irritación provoca reacción, y el PRD analiza una posible expulsión. AMLO-acorazado kremlin, les manda decir a Jesús Ortega y sus agremiados que primero muerto lo sacan del Partido de la Revolución Democrática –tentadora opción-. El PRD responde que no le gustan las amenazas, y que “así sí” se ponga al brinco AMLO, de que se va, se va. Marcelo -apodado por las bajas huestes capitalinas "el carnal"-, se puso lívido al enterarse del retruécano de AMLO, y ya dijo que él, si le preguntan, prefiere respetar el voto ciudadano -ándale, ¡por fin alguien que piensa en todo este barullo!-
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Yo, personalmente, dudo mucho que el PRD se deshaga de Andrés Manuel. Se ha convertido en una molestia para todos ellos, pero también les sigue dando cámara. El pobre de Marcelo tendrá que esperar un poco para poder decir, en definitiva, “yo no conozco a ese señor, esto es una tomada de pelo”. AMLO, por lo pronto, dice que ya prepara una ofensiva legal contra el designio del Trife, nomás porque no le gustó. Si el Trife actuó, como él considera, con alevosía, ventaja y subjetividad, estaremos frente al debilitamiento de la imagen del principal organismo rectificador y justiciero de la democracia mexicana… ¡en pleno año de elecciones! Si, por el contrario, éste no es más que otro de los berrinches de López Obrador, habremos comprobado una vez más que, tramposa o no, la elección de 2006 fue bendita al no darle la presidencia de la república. ¿Qué hubiera sido de México con un presidente acorazado? ¿Qué del no existente “Estado de Derecho” con un dirigente antiinstitucional? ¿Qué de un hombre que niega todo error, y sólo se digna a recibir aplausos? Pobre México, diría el poeta, tan lejos de Dios, y tan cerca del Peje.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Yo mejor no opino, te debo el mail prometido hace dos comentarios, lo borré, no creí que lo necesitara, lo siento, pero luego te lo platico, igual te vas a reír y más con un par de cervezas corriendo por tu sangre.