lunes, 25 de mayo de 2009

Se solicita reportero... con experiencia.

Joel lleva encima sus 35 de periodista. No me mal entiendan: sus años de labor no se manifiestan en canas, arrugas o encorbamiento físico, cansancio, dificultad para caminar, dolores, molestias o complicaciones cardiorespiratorias. Por supuesto que padece alguna de éstas cosas, pero en un grado tan mínimo que, frente a su vitalidad, yo mismo, a mis 21, soy un absoluto anciano. Los 35 de periodista que carga Joel encima van más allá: está en su mirada fija, en la rapidez con que suele encontrar noticias dónde sólo un experto de más de tres décadas en la materia de hallar la nota podría hacerlo, en la prontitud con que rechaza alguna opinión personal para darle exclusivo lugar a la objetividad, en la facultad que posee para redactar, opinar, informar, editar y dirigir, a veces al mismo tiempo, a veces en la misma acción.
.
No podría decir que es mi jefe. Si el destino y las ganas no me lo permiten, si no nos entendemos ni adaptamos bien, estaré apenas dos semanas laborando para su experimentado y refinado sentido periodístico, para su formación y su genialidad, por lo que a duras penas puedo considerarlo mi editor. Es mi maestro, sí, ya desde la semana pasada, desde que hablando por teléfono para contactar una cita para entrevista personal, me aclaró: "Me gusta tu trabajo, pero como todo, es mejorable", debilitando así una creencia personal ambivalente: por un lado, que yo no suelo equivocarme, y por la otra, que todo lo que hago tiene la peculiar atracción de estar mal.
.
Y desde ahí Joel no ha dejado de enseñarme. Desde pequeños tips sobre cómo abordar a un diputado para arrancarle una declaración capciosa, hasta grandes consejos, sobre qué no hacer cuando el medio periodístico que te observa fijamente con la esperanza de encontrar en ti razones para contratarte, te tiende una mano y te da la oportunidad de demostrar en qué eres bueno, para qué sirves, en qué vale la pena te desarrolles y hagas tu fuente de sustento.
.
Yo, por mi parte, lamento terriblemente que nuestro tiempo juntos sea tan reducido. Esperaría encontrar en el Semanario Crítica, para el cual labora y casi dirige Joel, un buen recurso didáctico y una buena fuente de directrices profesionales a más plazo que sólo catorce días. Si el tiempo nos lo permite, empero, espero, nos volveremos a encontrar, y quizá sea yo entonces quien tenga el honor de entrevistarlo, o de concederle un espacio en mi medio, o en lo que sea que yo haga. Nada deseo más, para retribuirle en parte lo que él ha puesto en mis manos en estas dos semanas, comenzando por librarme de un bache profesional y personal que me traía por la incertidumbre y el ocaso, y finalizando por mostrarme mucho más de cerca, sin temor al fuego, los bemoles de la pasión periodística.
.
Cuando deje Crítica, al finalizar esta semana, me llevo un grupo más de entrevistas y contactos, miuy lejanos, hasta en genio y figura, ya no digamos en temática o profesión, que los que obtuve en dos años en Mujer Hoy. Les pido de todo corazón que esta semana, y la siguiente, si es que todo sale conforme a lo planeado, pongan sus mentes y sus corazones en sintonía en bien de mi estabilidad y madurez profesional y personal. No recuerdo haber pedido algo así por medio de este Baile. Después de todo, éste sigue siendo un buen recurso para la añoranza, para la comunicación y la información. Mentalícenme aprendiendo, al lado de Joel, y el resto será pan comido. Y compren Crítica, o róbenselo, donde lo hallen, y coméntenme qué les parecieron mis textos.
.
Yo también espero que Joel siga creciendo. Ya no sé hasta dónde llegará, no me permito imaginarlo, si en la Cámara de diputados, los ayuntamientos, los sindicatos, las oficinas de gobierno y hasta los juzgados, conocen su nombre y su oficio. Guardo para mí la sensación de que si Joel levantara una bocina, y pidiera hablar con Felipe Calderón, o con Barack Obama, o con Fidel Castro, lo comunicarían de inmediato, con más rapidez que a un secretario de Estado, o al papa. Joel insiste en que su labor conmigo es la enseñanza, y yo no hago más que agradecer. Parece como si quisiera decirme que esos 35 sí le pesan, que es mentira que no los ve con algo de recelo, como la carga pesada que en alma todos traemos, y que a veces no nos deja andar, y que quisiera compartirme un poco de esos 35 "kilos" de más. Pero yo creo que no: lo que él hace al informar, al redactar, al editar, al enseñar incluso, no existiría, no sería el éxito que es, sin esos 35 años de carrera periodística íntegros. Que se los quede. Al enseñarme, al involucrarme, al obligarme incluso, no se libera de ellos, pero me regala tanto, nacido quién sabe de dónde, que yo no puedo más que recibir y agradecer.
.
Buenas dos semanas. Mucho trabajo, mucho cansancio, maratónicas jornadas, aunadas a un semestre perdido que me ha tenido con el alma en un hilo, y el Baile abandonado. Pero todo pasa. Recuerdo ahora las palabras de Armando Fuentes Aguirre al respecto de los trances de la vida: "Esto también pasará". Sabia trilogía de vocablos. Bueno o malo, "esto también pasará". En la vida, tras Mujer Hoy lo entiendo, tras Crítica también, hay que estar pendientes para aprender de las malas y disfrutar las buenas, porque esto también pasará, porque además todo se va muy rápido. Los 35 años de Joel no, esos no pasan, porque ya estuvieron, y le dejaron grandes cosas, que ahora lega a quienes apenas vamos de ida. Habría don Armando Fuentes de recuperar su frase y parafrasearla: "Mientras no sean los 35 de Joel... esto también pasará".
.
¡Salud!

3 comentarios:

Victor H. Vizcaino dijo...

Cuenta con ello, y muchisima suerte!!!!!.

Atte:
De Regreso dando lata. Vizcaíno

Wendy Piede Bello dijo...

Joel es una de esas personas a quienes hay que sacarle jugo, en el bueno sentido, así que aprovéchalo. Felicidades!

Anónimo dijo...

Me encantó el texto. Soy periodista,sin querer di con esto que escribiste y me agradó. Qué increíble es poder convivir con personas con tantas vivencias y experiencias en este oficio, también lo he vivido, y al igual que a ti, me han dejado grandes cosas. Te recomendaría que no pierdas de vista a esa persona de la que hablas, que convivas todo lo que puedas con él, y que le aprendas todo lo que te sea posible.

Un abrazo.

Tania Gómez Pulido