jueves, 14 de mayo de 2009

Desdecirse.

"Errar es humano; reconsiderar es de dioses".
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Reconsiderar lo dicho es un recurso recurrente en nuestros políticos mexicanos. En muchos de ellos, parece operar un mecanismo de diarrea verbal emergente: hablo, luego pienso –y eso si bien le va a la opinión pública, porque si no, se quedan en lo dicho y ni quien los regrese-. El expresidente Vicente Fox Quezada es el ejemplo más evidente, más tristemente luminoso, más acaparador de titulares: declaraciones como la de que los mexicanos cruzan la frontera norte para hacer los trabajos que “ni los negros” quieren hacer en los Estados Unidos, o aquella no muy difundida del “yo ahorita digo cualquier tontería, total, ya me voy”, escribieron el nombre del mandatario guanajuatense, con letras doradas, en la historia de los políticos mexicanos más criticados de nuestra historia nacional. Declaraciones dolorosas a las cuales su vocero presidencial, Rubén Aguilar, luego tenía que hacer refuerzos, convirtiéndose en asunto de comidilla su también famosa frase "lo que el señor presidente quiso decir..."
. Ahora es otro expresidentes el que se ha unido a la lista. Miguel de la Madrid Hurtado, con su declaración acerca de otro expresidente –algo se traen-, Carlos Salinas de Gortari, ha demostrado que padece el tan conocido mal del político mexicano: la presencia del micrófono los emociona, los ilumina, y luego extrae de ellos lo peor y les arranca declaraciones turbulentas, comprometedoras, jugosas para los medios de comunicación, pero nefastas para su currículum personal, lamentables para la integridad de sus carreras políticas.
. Sobre Salinas de Gortari, de la Madrid Hurtado ha dicho de más: lo acusó, junto con sus hermanos Raúl y Enrique, de nexos con el narcotráfico y lavado de dinero, y, a decir del periódico Mural en su edición de hoy (jueves 14 de mayo de 2009), incluso lo ha calificado de inmoral y se ha dicho arrepentido de haberlo elegido como su sucesor, todo esto en una entrevista concedida a Carmen Aristegui hace casi un mes, y transmitida apenas ayer en el programa de radio que la periodista conduce para la cadena MVS.
. Y tras la declaración inflamada, viene la clásica, la políticamente mexicana reacción de desdecirse. Ahí es dónde Miguel de la Madrid tiene poco a su favor: su voz ha quedado grabada, y no tiene forma de recurrir a la ya tristemente famosa expresión “me chamaquearon”. Sus palabras no son creación digital, ni otro las ha dicho en su lugar: son suyas, y si buscara la muy política –en más de un sentido- opción del regreso sobre lo ya dicho, no le quedaría de otra que declararse culpable… o incompetente. El expresidentes de la Madrid lo sabe, y lo ha puesto en práctica. El titular hoy día no es lo dicho, sino lo desdicho, no lo afirmado, sino lo aclarado: estado de salud inconveniente. Ante la caída en cuenta de una declaración lamentable, ha llegado para él la hora del susto, la pena y hasta el “autovituperio”: estoy mal, ahí disculpen, no me hagan caso.
. Desdecirse, qué curioso, es, a decir de la Real Academia de la Lengua Española, sinónimo no sólo de volver sobre lo dicho para retractarse de ello, sino también de decaer, de venir a menos. Qué curioso, venir a menos, como parece que lo hacen nuestros políticos cada vez que abren la boca. Venir a menos, como nuestra economía, nuestra salud, nuestro panorama electoral. Qué curioso.
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¡Salud!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Agus, no es nada que ver con el tema... pero queria poner mi saludo y como no hay un espacio para saludo me remito a este jejeje

HOOOOLAAAAAAAAAAAA!