miércoles, 13 de mayo de 2009

Cerrar la puerta.

A Margarita, por el esfuerzo, por compartir el sueño.
A La Tía Trini, por el mar que le estoy debiendo.
A ti, y tú, y tú, y tú, por enseñarme tanto.
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Quisiera pensar que no es así. Quisiera pensar que la influenza no nos ha quitado ni el sueño, pero cada minuto que pasa descubro con asombro -y susto- que mi parte realista es día con día más fuerte, y que me es difícil, inimaginablemente difícil, ver las cosas con algo más que lo que la realidad me da para procesar. Ahora, el méndigo virus A/H1N1, nos ha quitado algo más que la tranquilidad. Nos ha robado a Mujer Hoy, y eso, eso, señores secretarios de Salud, Educación y Gobierno, señor Gobernador González Márquez, señores todos, eso no nos lo va a recuperar el regreso a clases, o el ahorro de energía en estos días de asueto.
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Pérdida irreparable. Si durante dos años La Márgara aguantó vara, no fue para tenderse al sol en tiempos de sequía y decir "me rindo". La conozco bien: si el periódico levantó y salió adelante, fue porque durante muchos meses ignoró las malas finanzas, la falta de apoyos, las puertas cerradas, la ignorancia y la cerrazón de un público tan escéptico como el tapatío. Yo, como reportero de la hoy extinta fuente, también tuve que aguantar portazos, preguntas sin respuesta y mucha, pero mucha desinformación. "¿Un periódico de equidad de género? ¿Y eso para qué?", preguntaban los más airosos, los creyentes en la supuesta igualdad de oportunidades existentes, hombres y -sorprendentemente- mujeres, desacreditados observadores del entorno, convenencieros retrógradas incivilizados.
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Y aguantamos duro, lo frío y lo airoso. Yo y La Paupau, La Wendy, La Casicasi, La Lía, La Natalización y otros tantos. Aguantamos con fortaleza, esperando encontrar en Mujer Hoy una mina de experiencia, como durante muchos meses lo fue, y un buen recurso laboral ante una licenciatura de la que muchos dicen mata de hambre. Aguantamos la mentalidad cerrada propia del tapatío común -con perdón de los presentes-, y la tendencia irrenunciable de los habitantes de estas tierras, de todo el país, a juzgar a la mujer, más que como ser humano o ciudadano, como target mercantil o artículo de consumo.
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Ahora, la crisis financiera ha debilitado el negocio, y sin negocio no hay periodismo. Los que laboramos ahí hasta el final, no tendremos otra cosa qué hacer que tomar bajo el brazo nuestros meses de experiencia, nuestros artículos, nuestros conocimientos y nuestros sinsabores, para salir a buscar otra opción, otra dadivosa fuente de información que reciba nuestra veracidad, nuestra fortaleza y nuestro profesionalismo. "La influenza nos mató", ha declarado en su "comunicado de prensa" final La Márgara. Tiene razón: un noventa por ciento de los clientes publicitarios de Mujer Hoy eran escuelas y restaurantes, dos de los grupos comerciales más vulnerables ante la influenza, que, vía gubernamental, los ha obligado a cerrar. Sin consumo y sin alumnos no hay dinero, y sin dinero no funciona nada en este mundo.
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Lo lamento por las mujeres de Jalisco, a quienes todavía podía yo, hace unas horas, jurarles que tenían en mi semanario -bueno, mío y de los que compartíamos los gastos- un estandarte de su valía y un defensor de sus esfuerzos. Lo lamento por Jalisco, que hoy día tiene tan pocos espacios periodísticos dignos, y tan pocos buenos lectores informativos. Lo lamento por La Márgara, que ahora tendrá que refugiarse a contar heridas, y por todos los que estuvimos esperando una última carta de salvación. Para todos, cierro con la última frase, nacida de los labios de mi madre esta mañana, cuando le he comunicado la mala nueva, y me ha refugiado en sus brazos, que nunca dejan de dar calor, de resolver la tristeza y hacerla templanza: "Ánimo. A una puerta cerrada, se abre siempre una ventana". Yo quiero mirar el sol por la mía. ¿Tú?
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¡Salud!

2 comentarios:

Alejandro Bercini dijo...

Mi estimado compañero de letras.

Hacía bastante tiempo que no dejaba por aquí alguna huella de mi paso y mi lectura, pero heme aquí de regreso para desearlo lo mejor hoy y siempre, y tal como usted lo ha dicho "Al cerrar de una puerta, se abre una ventana" o como diría yo "No hay mal que por bien no venga", en fin, esperemos que el aprendizaje adquirido durante su tiempo en dicho lugar le haya dado un crecimiento y experiencia inigualable que, sabemos todos sus lectores, sabrá explotar en su próxima parada laboral.

Saludos desde Wonderland.

Wendy Piede Bello dijo...

Ni hablar, ya todo se ha dicho y en muchos sentidos, aunque claro que ahora que he procesado ese shock, para bien y para mal, haré una entrada al respecto.
Y pues, tú también aguantaste vara, con una determinación y convicción admirables. Y por si fuera poco, si no hubiera sido por ti, yo nunca hubiera estado ahí, gracias por confiar en mí...