lunes, 27 de abril de 2009

Días de guardar.

Uno no se da cuenta de que la enfermedad es un asunto alarmante hasta que lo mandan a guardar cama. En la escala nacional, a nivel estudiantil, eso se traduce en días de asueto y declaraciones alarmadas del Secretario de Educación -recién nombrado, por cierto, en una ceremonia que hizo temblar a la mismísima "Viuda" Vázquez Mota con tanto protocolo, y a la cual no asistió "La Ametralladora" Gordillo-.
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También hay que sumarle que el rector de la Universidad de Guadalajara -de la cual, hasta dónde me quedé, era yo estudiante- desplegó la página oficial de la institución educativa un mensaje en letras amarillas con fondo rojo que más parece comercial de la cajita feliz de Mc Donalds que oficio a la comunidad universitaria. En dicho anuncio, hace saber el C. Rector -¡me encanta que pongan letras al inicio de los nombres!, les da caché- que las clases se suspenderán, atendiendo a la declarada "emergencia nacional", durante los días lunes y martes de esta semana.
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Júbilo total. Los que teníamos que exponer besamos la cubierta protéica del virus de la Influenza tipo "C", y los que tenían examen que presentar seguro están bailando con la tira de ARN que habita en el interior de cada virusito. Yo, en lo personal, tomo estos dos días como un buen augurio, imaginando que en el descanso está la recuperación. "Guardar cama", un concepto que los médicos se saben de memoria, y que han puesto en miles de recetas membretadas a lo largo de la historia de la medicina, tiene precisamente esa concepción: en el descanso está la salud.
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Claro que yo conozco gente que descansa todo el tiempo y está enferma igual número de horas. "Guardar cama", habría que decir en defensa de la práctica saludable, no significa "vivir en la cama". La salud requiere, como todo en la vida, de un equilibrio entre el descanso, la actividad, la medicina y la buena actitud. La experiencia -y mis informantes- dicen que la gente que se siente enferma, o reniega de estarlo, permanece mal mucho tiempo más del que virus, bacterias o patologías genéticas permiten. A la tempestad, buena cara y adelante.
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En el D. F. tembló hace unas horas. Seis grados en la escala de Richter, que es nada comparado con lo que suele tocarle a esa ciudad en materia de desastres naturales. El de 1985, que dejó tanta destrucción y edificó tanta participación ciudadana, fue de 8 grados. Un grado extra a los 6, dicen mis informantes -la influenza los trae activos-, posee la suficiente fuerza como para hacer estallar los cristales de un edificio en segundos. Así que en este caso, 6 es mejor que 7. No habiéndose registrado daños significativos, se puede estar contento: si la economía, la salud pública y la tierra están sufriendo reacomodos evidentes -no poco alarmantes, sí, pero evidentes-, lo que nos espera es un entorno diferente. Lo diferente está bien. El crecimiento económico es diferente a la crisis. La salud es diferente a la enfermedad. Hoy ya estamos guardando cama por una. Lo que viene es la otra. ¡A fuerzas!
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En la familia también hay acomodos. Éstos no competen al país, pero sí a mi vida personal, y como este blog es mío -y de los que ayudan con los gastos, que de todas formas no escriben-, pues los paso a detallar: un par de familiares -si es que a esa clase de personas se les puede considerar familias¿-, muy molestosos, acaban de denunciar a mi madre por abandono senil hacia mi padre. Nada más falso, sobra decir. Ni doña Mago ha abandonado a su esposo, ni sus hijos hemos dejado el asunto por la paz. Que me pregunten ellos dos si yo falto a las citas, si yo dejo de sufrir acompañándolo, y escuchando las cantaletas propias de su padecimiento siquiátrico, si yo no me estreso cada vez que me entero que hizo algún atropello de niño en el asilo, o cuando la mente me asalta y me arrebata un pensamiento sobre cómo debió haber vivido para hoy tener una ancianidad más plena. Nada más falso. Me molesta la gente molestosa, pero me molesta más prestarles atención. Ya lo escribí, ya lo avisé, ya no vuelve a tocarse el tema. No es tema...
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La influenza sí. Guarden cama. Harán bien.
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¡Salud!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que denuncia tan pendeja!!! cómo se ve que no conocen a tu madre... que poca! quién se atrevio a hacerle eso a mi Margarita?? Estoy con ustedes...
att: La Arandera...

Anónimo dijo...

Qué???? Quién se atrevio a hacerle eso a mi Margarita?? no inventes, no cabe duda que hay gente muy desgraciada... estoy con ustedes...
att: La Arandera

Anónimo dijo...

Qué???? Quién se atrevio a hacerle eso a mi Margarita?? no inventes, no cabe duda que hay gente muy desgraciada... estoy con ustedes...
att: La Arandera