lunes, 2 de febrero de 2009

Roto corazón.

Amiga mía,
tan sólo pretendo que cuentes conmigo, amiga mía.
.
Los seres humanos estamos expuestos a muchas cosas. A duras penas la evolución nos dotó de piel, carne y huesos que protegen, físicamente, nuestro interior. El resto, los sentimientos, por ejemplo, nos tienen como piedras abiertas al sol. Somos propensos a la caída, el dolor, a la penitencia y a la adopción del Valle de Lágrimas como residencia ad vitam. Nibodobadito. Aquí nos tocó, así nos tocó, qué le vamos a hacer, en la región más sentimental de uno mismo.
.
Meditabunda -más que de costumbre- y cabizbaja -imagino que lo estaba-, tristona al fin y al cabo, una cercana amiga del corazón marcó a esta casa de piedra y flores el viernes pasado. Yo había estado de vuelta por la ciudad en mil y un encargos cuando, por ahí del mediodía, recibí un mensaje de celular de su parte pidiéndome un tiempo a lo largo del día para poder charlar conmigo, "sobre lo que tú tanto querías saber". El mensaje, ya lo sabrán, despertó mi curiosidad, pues yo soy de esos incansables seres imposibles que siempre están queriendo saberlo todo, por lo que la oferta de por fin sabe lo que siempre he querido saber me remitió a la Enciclopedia Francesa, o algún otro compilador del conocimiento humano reciente, como Wikipedia.
.
Nada de eso. Mi querida amiga se refería al resultado de su ansiada -por mí, también por ella- declaración de amor al masculino que, desde hace poco más de un año, la trae flotando como pluma entre nubes de algodón -osea, medio en la baba-. El chico, un ecologista naciente, biólogo de profesión, un poco mayor que ella, llegó a su vida vía amigos cercanos de sus padres. Se conocieron, ella le dejó entrar en su vida. Él, medio atolondrado, atolondrado y medio, tardó algún tiempo en interesarse en sus llamadas, sus comentarios intencionados, alevosos, pero nunca se dio cuenta -o al menos así lo aclaró en episodio recientemente acaecido- de que mi amiga, férrea romántica enamorada -mala combinación de características personales-, le estaba, con todas sus letras y otras más, tirando el can.
.
A lo largo de un año, y en su nombre, mi amiga viró 180 grados su comportamiento general y se volvió una activista decidida y bien intencionada de la salvación del planeta. Organizó ferias, movió gente, participó en conferencias, se informó, generó conocimientos, incluso hizo del verde, ecologista color, su favorito. Llegó un punto en que, mitad asombrado, mitad asustado, me detuve un momento para preguntarle si estaba bien, porque me era obvio que si lo estaba, no era ya siendo la misma persona. Modificó su estado para convertirse en una copia casi a calca de él, casi tendiente a la perdición, porque volcarse en el otro implica, en diez de diez casos, estar dispuesto a olvidarse de sí mismo.
.
Ahora él dijo "no". "Sobre lo que tú tanto querías saber" se refería precisamente a esa respuesta, o la positiva, o cualquier que le diera. Ella ha destinado un año de su vida -"perdido" es una palabra más específica, más apegada a la realidad de mi amiga- a satisfacerlo, a buscarle el lado, a hacer de sí misma una oferta asequible y amable para él. Se ha convertido, paso por paso, cita por cita, mes por mes, en el deseo de él, o peor aún, en lo que ella imaginaba como el deseo de él.
"Lo que tanto querías saber" era la clave específica que unía el tema entre mi estimada y yo, que formaba un significado conjunto, mutuo, compartido. Yo quería saber, claro, en qué momento ella se declararía, vencería el miedo al "no" y se aventuraría en la búsqueda de la verdad. Yo quería saber qué respondería él, tan en su mundo, tan perdido, tan activo y tan proclive a hacer de otros los escaños para el arribo de sus metas.
.
Él dijo no. La llamada que en la noche mi estimada destinó a mí lo reafirmó, confirmó y desafirmó. Durante poco más de dos horas hablé con ella por teléfono, intentando aliviar un poco su pena, hacerla sentir mejor. Ya he dicho antes que si estuviera en mis manos ahorrarle los dolores de cabeza a mis amigos, hasta asumiría la responsabilidad de decidir por ellos. Pero no, no me toca, y se lo dejé muy claro también a ella, quien en medio de tanto dolor seguía pensando en seguirlo, en buscarlo, en modificarse o cambiarse aún más hasta acoplarse a él -tipo canción de los noventas de Irán Castillo-, hasta gustarle.
.
Por supuesto que, entre las cosas que pude hacer, le advertí terminantemente que si cambiaba un ápice más por él, a pesar del "no" recibido, se perdería tanto que ni ella misma podría encontrarse, ni un buscador de amigas con su nombre -un nombre particularmente risueño, tendiente a la parodia- podría aliviar su extrañamiento. Es lo que pasa cuando uno se enamora a pesar de sí mismo, y cambia tanto que se desconoce.
.
Perder es encontrase, dice un antiguo proverbio de nacionalidad desconocida. Tocar fondo, tener el no, es el mejor motor para buscar otra respuesta. No necesariamente un sí. El ex pretendido de mi amiga haría grandes cosas por ella si no rectificara su respuesta. Ella, de perdida, descubriría lo que se ha abandonado en función de otro, lo que ha dejado de ser ella para cederle lugar a una copia falsa de sí misma, falsa y ni siquiera funcional.
.
Yo, desde esta silla empresarial, en medio de tanto baile y tanta preparación para el regreso a las andanzas escolares, le envío sinceros deseos de pronta recuperación, una caja llena de escucha, un pañuelo pa'l consuelo y una porcioncita de chocolates para levantar las endorfinas. Le envío una sonrisa, una canción, un sueño y un bostezo. Le envío una caja de violetas -blancas, no verdes-, una primavera, un sol y una luciérnaga. Le envío aprendizaje, un resorte para cuando pueda levantarse, y un sincero y preclaro deseo de superación y evolución. Le envío luz.
.
¡Salud!

1 comentario:

Victor H. Vizcaino dijo...

Valla valla, que barbaridad, yo sinceramente pienso que después de todo lo que hizo tu amiga para tratar de conquistarlo, y aun así no lo logro, te puedo decir que para mi, es un persona que no vale la pena, quien en su sano juicio no hace caso a tantas señales????, para mi es una persona que no tiene ni la menor idea de lo que dejo ir, es una persona que no supo valorar lo que tuvo enfrente, es una persona que simplemente es un cero a la izquierda, sin oficio ni beneficio, sin sentido, sin nada, ni siquiera en el departamento de métodos cuantitativos tiene importancia y relevancia, y mira que decir eso es decir mas que una mala palabra, una persona no dispuesta a amar, dispuesta a sacrificar si es necesario, sin un sueño, es, repito, una persona que en verdad no vale la pena.
Le puedo aconsejar que depuse de todo lo que sembró, creo que a la larga puede haber una semilla que de flor y si es posible fruto, aunque lo dudo, pero que en si, no quite el dedo del renglón, tomando en cuenta que depuse de lo sucedido no vale la pena presionar el renglón, pero si un renglón mas astuto y bien definido llega a su vida, cambie el dedo inmediatamente, por que el objetivo será el mismo, y el sueño no se perderá del todo, simplemente abra evolucionado, como tu lo mencionas.
También le digo que como amigo tampoco lo aceptaría después de todo lo que se hizo tu amiga por el, amigos los suficientes, y yo lo traigo tatuada, y creo que por alguien que se hace tanta cosa tan especial como se puede imaginar, no merece un simple titulo de amistad merece algo mas, merece por lo menos un amor, un amor que el no pudo darle al decirle tanta chorrada, ahí callo la gracia.
Peces en el mar sobran y para evitar esto le he dicho que busque peces en arrecifes como de los que tu y yo venimos, se que es difícil, pero conozco su potencial, y con la mano en la cintura lo lograra.
Saludos coordínales y quiero recordarle que para admiradores solo yo y los que ella considere.

VHV.