sábado, 3 de enero de 2009

Gadgetano (o la incertidumbre del idioma).

En mi rancho le dicen "de a seis". Así me he quedado con el "gadget" -adelanto tecnológico, pues- que una amiga bloggera, cuyo nombre omitiré por razón de su seguridad e integridad, me acaba de comunicar en un correo electrónico expréss. Según ella, que sabe mucho del asunto porque es traductora, nuestor Baile está perfecto en contenidos, pero le falta poder llegar a otros idiomas. "Yo quisiera leer algunas entradas en portugués... sé que sonarían divertidas", me dice específicamente, y yo me he quedado mirando su correo electrónico con ojos de "¿con qué ojos, reina?".
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Pero ella, como ya he adelantado, me ha dado los ojos: la barrita con banderitas que ustedes ven al entrar luego luego en la página es un traductor de páginas. Sí, sufran: ustedes le dan click, teclean en el espacio indicado el URL de la página (http://www.elbailedelacoma.blogspot.com/) y ¡cataplam!, ya tienen El Baile de la Coma en alemán, francés, catalán, portugués, inglés, ruso, checo, italiano, chino, árabe y otros tantos idiomas más. ¿Algo más? Si ponen su cursor sobre el texto en versión traducida, aparecerá en una ventanita la versión original, para que no tengan que andar acordándose qué decía en español. ¿Magia? No, tecnología.
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Según mi amiga, que domina varios de los idiomas a los que el traductor da acceso, la traducción no es excelsa, pero tiene un nivel de regular a bueno, lo que ya es de aplaudirse en un traductor de internet -yo he visto unos que casi te dejan tu escrito en el idioma original... y no es cuento-. Además no hay que pedirle demasiado, con las cosas que suelo poner en este su blog... es de considerarse milagroso que el pobre traductor pueda pasar mis simplezas al holandés, al japonés o al finlandés.
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Claro que, además de los posibles errores en la traducción que ejecuta, el traductor de página adolece de otras cositas: no traduce más que lo escrito como entrada, dejando de lado mi importantísimo perfil -?- y las otras tantas cosas que están desplegadas en los menús de la columna derecha en la pantalla. Ahora mismo estoy imaginando la desazón, el descontrol, la incertidumbre y la impotencia que experimentará Abdul-Macer-Arafet-Shanun, mi asiduo y maometano lector árabe, cuando entre a El Baile, pueda por fin leer las entradas en tiempo real -me informan que ha contratado a los mejores académicos de la lengua española para tenerlos días enteros, gastando una millonada en sueldos, traduciendo las entradas que, tras arduo trabajo profesional, termina leyendo un mes después de su escritura-, pueda por fin leer las entradas acabaditas de salir del horno, y entonces, al virar su rostro a la derecha con la clara intención leer mi perfil, o la lista de películas de la coma, o hasta la frase célebre que ya instalamos -ahorita les hablo de eso-, se encuentre con que nada de esto está en su natal idioma.
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Imagino los improperios que el pobre de Abdulito proferirá a diestra y siniestra, la cantidad de veces que jalará -alá- sus cabellos, la desesperación con que azotará sus espaldas y la desazón con que se decidirá a bautizarse cristiano tras semejante golpe bajo divino. Me da pena ocasionarle ese disgusto, a él y a mis lectores rusos, franceses, polacos y hasta indús que accedan a la página y pasen por el mismo trago amargo. Ni hablar. Yo, por lo pronto, aplaudo el hecho de que estemos conectados, como este baile lo merece, más y cada vez más cerca.
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La otra novedad gadgística, que no me pasó nadie sino que yo descubrí -se nota por lo inútil-, es la frase célebre que aparecerá a diario, según me indican mis informantes, justo por encima de mi perfil personal. En realidad, dicha frase célebre tiene una función más funcional -?, ya quiero ver al traductorcito en línea entrarle a esta frasesita que me acabo de aventar (y a los cientos que me aviento a diario)-, más funcional, decía, que el simple reforzamiento de las novedades del pensamiento que en este blog suelen relucir, de los chispazos de la palabra que a diario armamos ustedes y yo. Se trata, más bien, de no esforzarme tanto en generar sintagmas que los dejen a todos extasiados y pensativos: si Ricardo Arjona puede decir algo más apantallante que yo -ese hombre, de todas formas, no pasa de lo apantallante-, pues que me ahorre la molestia. Citando al gran filósofo de todos los tiempos, Jaimito el Cartero, "es que quiero evitar la fatiga".
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Aplaudo al inventor del traductor de sitio, y alabo a la amiga bloggera que me dio el "pitazo" -les digo que el traductor va a sufrir conmigo-. Deseo en verdad que esta estrategia, y las que descubra luego, sean para todos los que hacemos este blog una oportunidad más de generar acercamientos específicos y comunicaciones consistentes. El Baile de la Coma ya es de todos, ahora es cuestión de que traspase las barreras del idioma y le pertenezca a más y más lectores de todas las latitudes. Abiertos, francos y apapachones ya somos... ahora hay que recibir a quienes apapacharemos.
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¡Salud! (experimento interesante: traduzcan el sitio a todos los idiomas posibles y vean nada más por curiosidad cómo se dice "salud" en checo, alemán, portugués, inglés, francés, ruso, chino (en dos modalidades), japonés, y un largo etcétera. Sólo por curiosidad).

2 comentarios:

Wendy Piede Bello dijo...

No entendí cómo es que sucede eso de las traducciones, pero me imagino las divertidas que se dará ese traductor virtual, automático o lo que sea tratando de entenderte. Jojo. (No es risa de Santaclós)

José Nuño Ledesma dijo...

Pues qué paciencia la tuya si te pones a ver idioma por idioma la palabra salud.
Por cierto, vi que agregaste mi blog, qué bien!! pero pon la liga correcta http://www.elobscenobesodelaverdad.blogspot.com/
si no mahmud no va a poder entrar correctamente a mi blog.