sábado, 6 de diciembre de 2008

Una corta Feria 8.

Octavo día de FIL. Dice Shakira que al octavo día Dios, después de tanto trabajar, para liberar tensiones, luego ya de revisar, dijo "Todo está muy bien, es hora de descansar", y se fue a dar un paseo por el espacio sideral. Dios tuvo una magnífica idea. Shakira también, pero no sé si Shakira descanse. Como según ella, Dios sí descansa, le tomo la palabra y el ejemplo, y me preparo para descansar de estas vacaciones tan atareadas que han sido los días de FIL.
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Tras ocho días, uno mira a la Feria distinta. Comienzan a parecer más amigos que otra cosa los escritores a los que antes uno miraba con cautela, trataba con el respeto propio de los iluminados, de los dioses. Comienzan también los de las editoriales a dejar de lado la diplomacia y la cortesía fría, la distancia laboral de los primeros días, y comienzan todos a tutearte, nalguearte y hasta sabrosearte. Por todos lados, puro amor.
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A ocho días de Feria, uno pide descansar, pide esquina, pide tiempo. Yo, que soy tan dado a trabajar de más, ya estoy esperando que esto se acabe, nada más para desear las baterías necesarias para empezar otra vez. Pero no habrá otro comienzo de FIL sino hasta el año entrante. Así que estoy en actitud de no saber qué desear. Por un lado, espero rotundamente que la Feria me dé una semanita para respirar. Por la otra, sin embargo, estoy exigiendo rotundamente que el evento se alargue al resto del año.
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Pero en este caso sucede lo que en muchos otros: no siempre obtiene uno lo que más desea. Las siete entrevistas de hoy, las subidas y bajadas, incluso la amena y emotiva visita de mi estimadísima La Jirafa, que hoy vino con su altura y su alharaca de tiempos pasados a revivir las angustias de mis tiempos perdidos, nada de eso se prolongará al resto del año. FIL, como las más grandes cosas de la vida, viene en un tiempo corto, y si uno no aprendió a disfrutarla, se nos va y ni permiso pide.
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Por eso les insisto tanto que vengan. Ya mañana es su último chance. Las ofertas empezaron desde hoy, pero se van poniendo mejor minuto a minuto. No dejen, como seguro lo están haciendo con el Teletón, cuando esperan a que casi se cierren los bancos para ir a donar, no dejen, repito la idea, que la FIL esté ya cerrando sus puertas para venirse a dar una vuelta. Una vez al año no hace daño. Una semana al año, y tratándose de libros, escritores y eventos mercadológicos, menos daña todavía.
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Ayer estuvieron los hijos de Christian Bach y Ernesto Zurita aquí. Si fueran sus padres, hubiera yo corrido a estrechar sus manos y felicitarles el trabajo. Pero no, resulta que el par de pequeñetes a penas me resulta digerible, y no tengo razón de su amplísimo, diverso e imprescindible trabajo, como para ver en ellos a un par de promesas de la actuación en México. El alboroto que armaron las fans, sin embargo, sí lo viví en carne propia, y amenazaba con desquiciarme. Se puso tan mal el asunto, y hubo tanta hormona derramada a lo baboso, que los guardias del stand de Ediciones B, en que el par de moconetes se presentaba, amenazaron con expulsarme. "Están muuuuy equivocados", les dije levantando mi gaffete de prensa, en franca fase diva insoportable, "soy de prensa, tengo que trabajar, y no pienso moverme de aquí hasta que no vea a mi autor y le saque la verdad a golpes de contraportada".
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Creo que los guardias se asustaron, a lo mejor decidieron ignorar mis papeles de desesperado, pero el punto es que no volvieron a dirigirme la palabra, se fueron a vigilar a la orda de adolscentes hormonalmente descarriadas, y yo me quedé pensando: en una ciudad dónde faltan lectores, ¿cómo es que padres y maestros dejan que las niñas se desvíen de esa manera, y acudan a la FIL a buscar a actorcetes de cuarta categoría? Exijo respeto a las garantías de mi trabajo, mi individualidad y mi FIL. Exijo respeto a la FIL, mi FIL.
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Ya mañana los veo aquí. El que deje pasar esta maravillosa oportunidad de verse con las letras, ni me dirija la palabra, ni me venga con excusas. Pobre de él. Dios, o alguna musa desesperada, se apiade de su alma.
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¡Salud!
Mañana es para siempre. Vengan ya.

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