martes, 2 de diciembre de 2008

Una corta Feria 4.

Cuaaaarto día de Feria. Esta fiesta de los libros comienza a agarrar ritmo, y ya se siente en los pasillos la calidez de las letras y la fraternidad de las palabras. Italia ha llegado a Guadalajara con un ritmo tan magnético, que el suave tono de su idioma y el tenue amorío de su cultura, nos tienen a todos los visitantes, presentadores, autores y reporteros, anonadados.
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Les cuento que ayer, en un abrazo claro y dadivoso, Italia tuvo a bien entregarme, a mí y a otros estudiantes de Letras de la Universidad de Guadalajara, la colección de libros de autores italianos contemporáneos traducidos al español que había prometido, por voz de la directora de la Feria, Nubia "Todoterreno", quien además me agradeció el artículo que hice sobre ella para el periódico en el que trabajo.
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La colección lleva por nombre "Un mar de sueños", y llegué a casa con un mar de muchas cosas bajo el brazo: 24 libros que me harán soñar, tres entrevistas que me harán recordar, por sí solitas, esta Feria -que todavía tiene pendientes muchos otros encuentros con muchas otras voces de escritores-, y una comida a todo dar que la fundación del Premio Nacional de Literatura Gladiolas 2008 ofreció para los colados de prensa.
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Hoy, editorial Planeta, atendió a mis súplicas inquisitoriales y dio, aunque no muy fácilmente, su brazo a torcer. Fui directo con mi contacto de prensa, que tiene nombre -y rostro- de muñeca de bolsillo, Pamela, y le dije claramente, mirándola a los ojos, en uno de esos ademanes de persuación que los periodistas practicamos casi a diario: "¿Tienen algún problema con mi medio, Pame? ¿Les hemos hecho algo? ¿Te han dicho que no me des nada? ¿Qué sucede?" Y como que la Pame se sintió herida en lo más profundo por mi interrogatorio, bajó conmigo al piso de ventas y me llenó de los libros que me hacían falta. "Me trajiste suerte", me dijo, haciendo referencia a una confesión que ella ya me había hecho en el mezanine: "Ventas nos trae fritos con los libros de cortesía".
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Así que la Pame y yo les dijimos a los de ventas que nos la raspaban con facilidad de pago, y todos contentos. Bueno, la Pame andaba algo nerviosa, con las fijas y persistentes miradas de su jefe como diciéndole que si se le ocurría siquiera pensar darnos una méndiga página o contraportada a leer, su sueldo, su vida, su aguinaldo y sus seres queridos, sufrirían las consecuencias. Pero la Pame le sabe a eso de las relaciones públicas, y entiende a la perfección que un reportero enojado es una mala opción de promoción editorial.
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Ya es martes. Ayer Gabo se reusó a hablar sobre Fuentes, porque, dice, bueno, no, no dice, porque no quiere, más bien hace ver, que tiene un voto de silencio para hablar en público. "¿Para qué quieren que hable, si yo todo lo que tengo que decir lo escribo?", dicen mis informantes dijo antes de callar. Hace bien. Yo que él, también callaba. Pero no puedo: todavía me quedan cinco días de entrevistas, Feria y letras, y ni modo que no hable y las entrevistas las haga mi ventrílocuo. No, no hay idea.
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Vénganse. Italia ya está sirviendo las pizzas, y el que llegue al último va a pagar. Y son de horno, y traídas desde la Toscana, así que no las esperen baratitas. Ya, en serio, cáiganle, Nubia ya apartó lugar para todos, y los que falten, si faltan, los ponemos unos sobre otros, que para eso de acomodar, mexicanos e italianos nos pintamos solitos.
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¡Salud!
Feria, Feria, Feria, ra, ra, ra.

1 comentario:

Alejandro Bercini dijo...

Sniff Sniff!! ='(

¿Qué puedo decir al respecto?
No me queda más que sentarme en una librería medio chafa a buscar libros pretendiendo que ando rondando por los magníficos e imponentes pasillos construidos especialmente para la, tan esperada, ocasión de la FIL, rodeado de las innumerables editoriales, los visitantes ansiosos, los lectores voraces que arrancan los libros de los estantes y corriendo de prisa para ver si pueden recorrer toda la gigantesca expo que alberga infinidad de letras esperando ser lenta y delicadamente acariciadas, besadas, tomadas, tocadas, adoradas, alabadas, y muchos -adas más.
Pero no, despierto y me veo en esos diminutos pasillos del establecimiento rodeado de una infinidad de libros usados esperando ser, de nuevo, abiertos por algún ávido lector en búsqueda de una historia fantástica, novela dramática, persecución de criminales, respuestas a las preguntas de la existencia, o lo que pueda ocurrírsele.

Con un suspiro caminé por el pasillo de esta realidad mientras TUUUUUUU hijo del maíz!!! paseando galante y con tremenda sonrisa de oreja a oreja - ya puedo imaginarte brincando como pitufo recorriendo el campo con tu sonrisa colgate (inserte pago al patrocinador aquí) entrevistando, comprando (en tu caso lo peor y por lo que más te odio es que te los regalan) libros, oliendo la tinta, oyendo a los expositores.... ¬¬ No me simpatizas mucho en estos precisos momentos mi estimado amigo blogueril.

Aunque, bueno, al menos durante esta visita a esta pequeña libreria, que es, por cierto, muy buena, me encontré con una antigua edición ilustrada de 1968 de uno de mis cuentos favoritos. Al menos valió la pena salir a jugar que visitaba la FIL.


En fin, lo dejo por ahora mi estimado amigo de pluma y teclado, espero pronto nos de una lista de recomendaciones de lo adquirido durante la FIL para ver si puedo encontrarlo por acá.

Saludos desde Wondelarnd