martes, 9 de diciembre de 2008

Sintagma fijo.

La semana ha generado toda clase de noticias. De veras que cómo somos: ¿si a nosotros se nos ocurre descarrilar al mundo, la semana de qué tiene la culpa? Pero bueno, ésa es otra de las muchas expresiones que en el español se utilizan para decir lo mismo y siempre en lo mismo. Hoy, una profesora de cuyo nombre no quiero acordarme, me recordó el nombrecito científico de dichos ejemplares lingüísticos: singatmas fijos. Sintagmas por aquello de que son unidades articuladas mínimas con significado, y fijos por aquello de que no cambian, así uno las diga en la escuela, el taller o la oficina -sí, como Vitacilina-.
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Es un sintagma fijo, pues, que la semana genere toda clase de noticias, y son las noticias generadas más sintagmas fijos: crecen los precios de los insumos básicos -en el caso del mexicano, los insumos básicos son leche, huevo, pan y refresco, ¿algún día será insumo básico el libro?-, crece la delincuencia y se vulgariza el miedo. Ésas ya nos las sabemos de tiempo atrás: secuestrados, violados, huelgas, plantones, golpeados, mutilados, acribillados, olvidados, son sintagmas fijos también, panes nuestros de los cadas días que no acaban de llegar a noches, o que nos tienen en una noche constante de la paz y el sano entendimiento entre los ciudadanos.
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Lo que se ha salvado de ser sintagma fijo es, sin duda alguna, la reciente destitución de la funcionaria local -local de Guadalajara, no de México o el mundo- Lucía Lozano, quien presuntamente andaba vendiendo plazas en la Secretaría General de Cultura del Ayuntamiento tapatío, en la cual, dicho sea de paso, laboraba ella, a cambio de votos a favor de su candidato-mero-mole-todas-mías a la alcaldía tapatía, Jorge Salinas -sí, como el actor-.
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No, no está fuera de ser sintagma fijo el hecho de que una funcionaria utilice su puesto -directora del departamento de Vinculación y Desarrollo- para ser -y hacer- trácalas y "malditurías" -gracias a La Casicasi y sus gramáticos amigos por el término-. Lo que sí está fuera de toda categoría de sintagmatización fija -?- es la cuestión de que un hecho como éste vuelque a las miradas punzantes de la opinión pública hacia la institución en cuestión -osea, la Secretaría de Cultura-.
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Y no, la observación punzante no arrojó buenos resultados: mientras Lucha contrata gente al por mayor, la Secretaría tiene reducidas posibilidades económicas -"presupuestales", le llaman en el argot político- para levantar proyectos y estimular a los creadores del municipio. Mientras Luchis manda traer "veinte cabrones" para que le hagan el favor de "hacer palitos y bolitas", Cultura Guadalajara es una Secretaría en peligro de extinción. Mientras Lucha se encarga de acomodar gente hasta de maceteros vivientes, la Secretaría de Cultura de Guadalajara agoniza a falta de dinero para llevar a cabo las actividades que la Visión del Ayuntamiento le tiene destinadas: hacer de Guadalajara una ciudad más humana.
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Nos vamos a quedar con las ganas. Guadalajara está lejos, lejos, lejos de ser una ciudad más humana. A duras penas es una ciudad, ¿cómo quieren que sea humana? Sin presupuesto para la cultura, sin cultura, pues, ¿cómo le hacemos para construir una mejor sociedad? A eso súmenle que en el interior de la secretaría adolorida hay trácalas y aprovechados como la Luchis, quienes nomás están esperando sacar provecho de su puesto o situación política, enjugándose en un presupuesto que les falta, del cual adolecen.
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Repito: el sintagma afijo nos ha demostrado que nos vamos a quedar con las ganas. Éste, en cambio, sí es un sintagma fijo. ¿A qué le tira cuando sueñas, mexicano? Ah, miren, otro sintagma fijo. Ya, mejor le paro. Cuando se acumulan, hacen vomitar.
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¡Salud!

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