viernes, 19 de diciembre de 2008

La defensa de las páginas.

Para La Wendy y La Casicasi, fieles compañeras de trinchera.
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Les dije que iba a dar la lucha, y yo cuando doy la lucha, soy peor que garrapata sanguinolienta. Hoy, en junta premeditada y alevosa en Mujer Hoy, un servidor y La Wendy, que también sabe pelear, dejamos muy en claro la noción de nuestro caso: los libros que las editoriales con las que tratamos nos dieron en FIL, no tendrán, ni ahora ni nunca, ningún otro librero destinatario que los nuestros propios, así llueva, truene, relampaguee o todo el ejército de las mujeres que hacen Mujer Hoy se nos echen encima para modernos, destazarnos o vejarnos. No pasarán.
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Pero no hubo necesidad de ponerse sangriento, aunque yo personalmente pude dilucidar el cuchillo de tres cortes, acero alemán, que La Wendy llevaba debajo del brassier. No ganamos, porque no era una batalla, pero sí quedó muy claro que no nos moverían, así se desnudaran y bailaran hawaiano para nuestros personales deleites. Somos un par de testarudos, es cierto, pero nos ponemos peor cuando tenemos la razón.
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Así que aquí están, a su entera disposición, los libros que la FIL dejó cuando bajó la marea. Son míos, totalmente míos, y estoy dispuesto a compartirlos con quien diga que los va a leer -carta juramento de por medio-. Porque no los gané para empolvarlos, como me dijo La Pau cuando vio que yo no iba a dar vuelta atrás en mi resolución, así perdiera la chamba. Los gané para leerlos, para amarlos, para que me acompañen como símbolos que son.
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Sí, leyeron bien. Y si no me creen, vuelvan a leer y verán. Los libros que La Wendy y yo obtuvimos en FIL, respaldados o no por un medio, son el símbolo de nueve días de friegas, subidas, bajadas, entrevistas logradas o mal logradas, venidas -oops-, seducciones, complejidades, diplomacias, amontonamientos, luchas a muerte, dedicaciones y fricciones. Estos libros que ahora contemplo, de regreso en sus peldaños, son la manifestación más clara del compromiso que tengo conmigo mismo y quien quiera ayudarme a construir mejores cosas, mejores lugares, mejores personas, mejor periodismo. No son de mi medio, así me cueste la vida. Son míos, y sólo los compartiré con quienes compartan mi compromiso con la literatura, el arte y la cultura, la vida misma.
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Claro que mi biblioteca, como las páginas de los libros que contiene, está y estará siempre abierta a todo aquél que desee consultarla. Pero ojo, porque ellos, los libros, también son selectivos, cual pudendos caballeros, y no con cualquiera las aflojan. La lectura, bien lo decía Nubia "Todoterreno" Macías hace poco cuando la entrevisté, es un proceso de seducción, y sólo a través de una mirada instintiva, un paso malintencionado o una palabra asertiva, se puede seducir a la lectura y entrarle al coqueteo. Y una vez adentro, sólo queda esperar a que alguien intente despojarte de ella, para que entonces sí saltes con uñas y dientes y defiendas las páginas que te has ganado, porque los libros, como la tierra, son de quien los trabaja.
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¡Salud!

1 comentario:

Victor H. Vizcaino dijo...

Totalmente de acuerdo, hacen bien y mis felicitaciones, pero me surgió la duda, ¿Qué beneficio extra tiene Mujer Hoy al darles entrada a un evento como la FIL?, soy un aprendiz de negocios, y creo que toda empresa independientemente del beneficio normal de mandar a su gente a participar, tiene que tener un Plus, no se, un posicionamiento o reconocimiento a través de algún libro.

Saludos cordiales.