sábado, 27 de diciembre de 2008

525,600 minutos.

525,600 minutes, 525,000 moments so dear,
525,600 minutes, how do you measure, measure a year?
In daylights, in sunsets, in midnights, in cups of coffee,
in inches, in miles, in laughter, in strife,
in 525,600 minutes, how do you measure a year in the life?
Seasons of love, RENT.
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Bienvenidos. El Baile de la Coma, un blog hoy diverso y muchas veces remodelado, nació durante las últimas horas del 27 de diciembre de 2007, mientras aquel día se precipitaba a su final, y mis 19 años a su cataclismo absoluto. Una hora después -la primera entrada fue escrita en breves minutos, a eso de las 11 de la noche-, yo dejaría atrás los "diecis" y me precipitaría súbitamente a una etapa completamente nueva en mi conteo de años: los "veintis", que, he descubierto a un año de haberlos alcanzado, son como los "diecis", pero con responsabilidad más aplastante inmersa.
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Pero mi edad no es importante, ni el hecho de que este Baile que ustedes visitan -y algunos, incluso, frecuentan-, inauguró mis veinte y, con ello, entró en el punto justo de mi vida en que lo necesitaba. Importa el Baile de la Coma, que este día, oficialmente, cumple su primer aniversario en medio de fiesta, algarabía, lecturas y escrituras, consolidándose ya como el blog diverso, abierto, franco, "ecléctico", dice mi buen amigo El Alejandro, con atinada razón, el blog entero, que nunca imaginé crear.
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Si no me creen miren la entrada inicial. Al leerla yo, preparando esta entrada -es que, aunque no parezca, sí preparo mis entradas-, he descubierto que mi idea inicial respecto a este Baile no era ni fue nunca nada. Mi propósito era tener un espacio, mío, propio, lo que entonces, hace un año, ni en mi cuarto se me daba, y ya. Egolatría. Una zona de confort, una suerte de refugio personal, y no una atalaya desde la cual vigilar y procurar al mundo, ni un último reducto de la buena letra, de la diversidad con que la palabra, ésa gran amiga, puede obrar, cual reina en el ajedrez, señora y ama de todo lo posible.
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Hoy, a un año, tengo que decirlo, el proyecto me ha superado, y en momentos, incluso, me ha ahogado. He descubierto que uno no puede, torpe y tontamente, intentar escribir en la web sólo para sí mismo, cuando hay más usuarios de este medio electrónico que chinos en el mundo -lo cual, sin agredir nancionalidad alguna, ya es mucho decir-. Hoy, a un año, cerrando el balance general con números positivos, he descubierto que la idea de un blog que no lleve a nada, que no tenga tema, fondo, sustancia, es tan inadmisible como la idea de un blog público sin lectores esporádicos o constantes, pero lectores al fin y al cabo.
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A un año, este blog cosecha ya las 265 entradas -100 menos de la que yo prentendía alcanzar, por ahí de enero de este 2008, cuando le agarré sabor al asunto de escribir, a un año del "lanzamiento"-. Tiene por lo menos seis lectores diarios declarados -más de los que nunca tuve en mi vida escrituril-, y suma más de cuatroscientos comentarios a sus entradas. Ha tocado temas tan, pero tan diversos, que todavía hoy me sorprendo de lo que la palabra, y el idioma que hablo y amo, el español, son capaces de alcanzar a fuerza única de letras y silencios.
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El Baile de la Coma ha hablado de temas tan profundos como literatura, pintura, música, televisión, teatro, radio, política, historia, geografía, viajes, industria, cine, tecnología, periodismo, arte en general, amistad, amor, cultura -de hecho, creo, ha demostrado que todo es suceptible de ser catalogado como "cultura"-, humanidad, sociedad, internet, aborto, paternidad responsable, maternidad, femineidad, consumismo, mercadotecnia, efemérides, nación, nacionalismo, astronomía, astrología, familia, hermandad, biografías, lenguaje, niñez, economía, ecología, terrorismo, nutrición, seguridad, fidelidad, felicidad, pasión.
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Por otro lado, y atendiendo siempre a la necesidad de expresión que reclama la letra misma, El Baile de la Coma ha demostrado que la palabra, nuestra gran invitada a cada entrada, es capaz de hablar de todo, tocando temas tan idiotas como la carrera de Lucero, la entrega de los Óscares, el chocolate, la fabricación de juguetes en México, el escándalo "sexual" de Belinda, la música y el particular modus operadi de Madonna, el terror de iniciar un -de hecho fueron dos, para dos entradas- nuevo semestre en la licenciatura, los gajes y oficios del trabajo reporteril, etc. Ninguno de estos temas, por más que lo parezca -y, en su momento, por más que no los reprocháramos nosotros mismos, sus elaboradores-, ha sido un tropiezo, sino, por el contrario, un gran paso: gracias a estas entradas superfluas, innecesarias aparentemente, hemos logrado comprobar que la palabra, la gran palabra, todo lo adquiere, todo lo lleva, todo lo puede, todo lo hace real -hasta lo más insano-.
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En 525,600 minutos, que es lo que dura un año en términos horarios casi mínimos, ustedes se han enterado de dos decepciones amorosas, un noviazgo, por lo menos cinco reuniones de El Club de la Media Noche, y dos de El Club de la Media Tarde. En un año, han leído acerca de la enfermedad mental de mi padre y su grave recaída, la necesidad de mi madre de procurarse buena literatura e, incluso, se han enterado de los preparativos para la boda de mis dos hermanas. En un año, lo crean o no, han construido conmigo mi realidad, y han sido testigos de algunos de mis pasos más importantes, sucedidos en los últimos 365 días: un viaje a la Ciudad de México -de importantes consecuencias para el resto de mi vida-, la cubertura de un Festival Internacional de Cine en Guadalajara y de una Feria Internacional del Libro, arduamente esperada.
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Han leído también, chismosos como son -y yo que padezco una inconmesurable necesidad de contarlo todo-, de un accidente automovilístico, mi gusto por la lluvia y mi encuentro con un número incontable -aquí mis informantes no me ayudan- de lecturas y producciones cinematográficas que yo he puesto sobre la mesa y ustedes han también comentado.
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En un año, que se dice fácil -así, dos palabras, "un año"-, caben 265 entradas de fiesta, celebración y vida. Los momentos amargos y los más dulces, las rupturas del corazón y los desencuentros, los abrazos y los besos, han quedados plasmados aquí sin que yo me lo propusiera, y sin que ustedes se negaran a leerlos. Creo que, después de todo, El Baile de la Coma es, más que un blog, incluso más que un homenaje a la palabra misma, un gran teléfono, o sala de chat, si lo quieren más moderno, a través del cual yo he logrado plasmar mi visión de mi realidad y mi vida, mis gustos y mis fantasías, mis visiones y mis cegueras, y ustedes han podido dialogar conmigo, e incluso con ustedes mismos, sin censura y sin final.
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Este Baile, que hoy, aquí frente y gracias a ustedes, festeja su primer aniversario, le debe mucho a la capacidad que tiene la vida de sorprendernos día con día, de captar nuestra atención a través de una noticia, una buena lectura, un fraternal apretón de manos. El Baile de la Coma, viéndolo bien, no es un homenaje a la palabra, o lo es en forma implícita, porque, antes que nada, incluso antes que bailar la coma, nuestro blog es un homenaje, soberano y bien merecido, a la vida.
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Yo, si me lo preguntan, me quedo con tres entradas o temas, terminado este primer aniversario, y preparándose el festejo del siguiente: "Amor al revés es Roma", la entrada del 14 de febrero en que hablé de grandes amantes frustrados en el arte en general; la serie "Crónicas de la nueva Nueva España", en que les comenté paso a paso mi recorrido por la capital de México, sucedido en septiembre pasado; y, finalmente, la singular y profunda entrada "El resguardo cristalino de las gotas", que escribí en marzo o abril de este año, cuando las cosas andaban mal -o peor-, y a mí sólo me quedaba la esperanza de que las próximas y características lloviznas tapatías, se llevaran a la alcantarilla la suciedad de mis malos días.
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¡Qué cantidad de recuerdos!, ¡qué variedad de vivencias! Nada de esto, lo sé muy bien, sería posible sin mis lectores-amigos, la mayoría de los cuales ha adoptado feliz y decididamente el apodo que yo, defendiendo sus respectivas integridades y privacidades -?-, he puesto sobre sus cabezas con ánimo amistoso. A todos ellos, y los que estén por venir, va un profundo, sentido y sincero agradecimiento, aunado a un abrazo cálido de bienvenida y amistad, que los haga sentir hoy, mañana y siempre, tan bien recibidos como siempre lo son.
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Ahora súbanle a la fiesta. Este Baile de la Coma está cumpliendo un año, y el festejo merece más algarabía y música de la que tenemos por aquí el resto del año. No hay planes para el próximo, más que continuar con el sentido y ameno diálogo que siempre nos ha caracterizado. Bienvenidos sean entonces los regalos, bienvenidos los abrazos, bienvenidos los consejos y las advertencias. Bienvenida la integridad, el respeto y la diversidad. Bienvenida la palabra. Bienvenida la palabra. Bienvenida la palabra. Bienvenida la salud.
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¡Salud!
PD: Bienvenida la remodelación.

7 comentarios:

Victor H. Vizcaino dijo...

Party!!!!! Party!!!!!! Party!!!!!!!

El crecimiento y los años vienen para todos mi estimado, que barbaridad, cuanto ha pasado en este 2008, y pensar como empezó esto a finales del 2007, hasta termina con números negros en su balanza y esto en tiempos de crisis mundial, que tal!!!!!.

Y que decir de lo aprendido, como el hecho de que en estas fechas no se cumplen años, si no gracias recibidas, entendiendo a apreciar las líneas que a edad temprana van plagando mes tras mes el rostro, y por ende que cada línea se toma como un tropiezo, es decir un avance personal, hacia un mejor ser humano arrugado o no; que las decisiones airosa y poco consistentes, traen mas dolores de cabeza que aprendizaje fructuoso; aprendí sobre todo que la sonrisa nerviosa, la incomprensión absoluta y el cruce de brazos esta prohibidísimo en este baile, al cual yo arribe nada mas y nada menos que con la entrada que marco mi vida, "Amor al revés es Roma", por que fue la primer entrada que leí, por la fecha en la que la publicaste, por que una semana después te conocí formalmente, meses después me llamo el Apapachoquealivia y todo esto casualmente pasa cuando acabo de perder a uno de mis seres queridos mas pero mas apreciados, respetados y admirados por tu seguro y humilde servidor, ósea yo.

Por ese motivo le tengo mas cariño a este baile, por que me saco del pensamiento, por que me enseño, por que me acompaño y me sigue acompañando.

Pero si te sigo contando que mas aprendí, con la lista de las palabras que no entendía en cada entrada, sobraría y llenaría una enorme lista, jajaja, así que hasta aquí llego, por que principalmente este comentario va por ti y por tu baile, que en resumen y con palabras mías – ya que las de arriba son tuyas – te puedo decir que el conocerte y el ser parte de esto, lleno en hueco en mi vida que acaba de quedar vacío, llego en el peor momento para hacerse el mejor momento, gracias Agus, Gracias por Todo y muchisisisisismas FELICIDADES!!!!!, yo no soy tan bueno escribiendo, pero hasta en este punto poco a poco voy mejorando, GRACIAS A TI !!!!!!!!!!!

De nuevo Felicidades por ti y por tu baile, y para terminar, unas fanfarrias. Jajaja.

Saludos cordiales.

Víctor Hugo Vizcaíno.

Benjamin dijo...

En verdad, muchas felicidades por un espacio tan tuyo y tan de todos los que lo leemos. Has crecido con tu obra más de lo que avisoras al día de hoy. Enhorabuena!!! B.-

Anónimo dijo...

Mientras "te leía", engullía un plato grande de plátanos cremosos y azucarados.
Sé muy bien lo que engullen tus letras, y es justo lo que dijiste sobre tus temas abordados: amistad, amor, pasión, familia, cultura, niñez, felicidad...
Esta amiga tuya, amante también del universo de las letras -a su manera, eso sí- sabe que vuestra audacia y picardía -vista en el buen y original sentido de su significado- saben mejor con palabras.
Os felicito.
Y eso que no te leo diario, pero alfabéticamente sé que te quiero, que existes lejos y cerca de mí y que escribas lo que escribas y hagas lo que hagas, no dejaré de sonreírte con letras.. y sin ellas.

MUA!!
Tu amiga Sicarense.

Anónimo dijo...

hey agus, lei tu blog y me parecio fantastico descubrir el mundo de palabras en el que vives es muy padre ver que la cultura vive en la gente aun mas alla de toda la globalizacion y del mundo en el que vivimos que dia a dia se pierde extremadamente.... saluditos y un abrazo de felicitacion por lo que has logrado atte. jennifer robles

Wendy Piede Bello dijo...

Yo agradezco al Baile haberme acercado a ti cuando estábamos distantes, haberte conocido más a través de él y leer entre líneas para adivinar lo que te pasaba. No cabe duda que las palabras acercan -y a veces alejan,¿no?, depende quien las diga-.
Este Baile gaurda nuestras vidas, y digo nuestras porque tengo la fortuna de compartir mi vida contigo o más bien de que tú la compartas conmigo -y con otros, para bien o para mal-.
Este Baile porta un año de sucesos, de hechos, relevantes o no, pero vividos...
y aquí seguimos, con todo y a pesar de todo.
Perdón por no haber estado al día desde octubre hasta hoy, la que ha perdido soy yo, pero estos días serán largos, aunque no sé si sufincientes para leerlo todo.
Lo sabes, pero no está de más decirlo: te quiero.

Anónimo dijo...

Agus, amor mío jajaja igual y con esto ya te imaginas quien soy... la verdad es que soy una persona de lo más tonta y vacía que hay, porqué he dejado de frecuentar a alguien que no solo es una de las personas más impresionantes que he conocido, sino también porque eres uno de mis grandes amigos, lo mas ridículo es que teniéndote tan cerca no hubiese podido verte en más de un año, discúlpame Agus.
Bueno por otra parte quiero decirte que nunca había visitado el baile de la coma (otro de mis grandes errores), recibí tu mail y como venia la dirección pues me metí jajaja, y la verdad me encanto, es como si hablara frente a frente contigo, de verdad todo lo escrito sabe a ti, felicidades, no puedo imaginarte haciendo otra cosa, siéntete orgulloso de estar en el lugar indicado, no todos encuentran su vocación, pero tú siempre (o por lo menos desde que yo te conozco) lo supiste, y ahora lo has logrado.
Por cierto si adivinas quien soy te invito un cafecito jajaja, una pista, nos une la educación de un colegio de monjas, una misma universidad diferente carrera, cinco niñas tan diferentes como amigas, una visita al trabajo donde encontraste otra amiga igual de diferente, fue por ti que me traume por mucho tiempo con el movimiento estudiantil del 68, lo cual te agradezco muchísimo, me acompañaste a ver mi salón antes de entrar a la universidad, sin ti me hubiese equivocado de salón como en la prepa jajaja y así podría decirte muchas cosas más pero creo que ya sabes mi identidad.
Desde ahora considérame una seguidora más de El baile de la coma, ahora no estoy en Guadalajara pero en cuanto regrese me encantaría verte, cuídate y como seguramente muchas personas te han dicho… Es un placer leerte.

Alejandro Bercini dijo...

Lo dicho, dicho está, y lo que no está dicho, pronto será dicho.

Creo que no hay necesidad de repetir lo que muchos ya han escrito y que yo, en anteriores ocasiones, también he plasmado entre teclas y tinta virtual.

Tu blog es como el cine. Una cartelera dinámica y variada, siempre encontraremos de todo un poco: chile, mole y picadillo. Así como hay las películas que nos hacen llorar, reír, gritar, emocionarnos, empatizar, reflexionar, gemir, sentir, morder las uñas, tronar los dedos, no parpadear, aguantarse las ganas de ir al baño, pues igual son tus entradas.

Un espacio ecléctico, dinámico, flexible, adaptable, ajustable, perfectible, entretenido, interesante, misterioso, inesperado, elocuente, incoherente, blanco y negro, lógico e ilógico, un lienzo pintado con todos los matices de los colores, por que eso si, este es un sitio bastante colorido, dista mucho de ser monocromático - esperemos nunca lo sea - y monótono.

Tu blog está más lleno de aventuras que la serie de Rico McPato y sus Patoaventuras, es más, sin duda alguna podrías ser alguno de los sobrinos - tu escoges, Hugo, Paco o Luis -.

Son 265, y quedamos en espera de muchas más. Aquí solo uno de sus fieles lectores que le sigue casi a diario de manera casi ritual. El saber que cada mañana veré una nueva entrada, pero aguanto a tener el tiempo y la tranquilidad para disfrutar del nuevo "estreno" en cartelera, los actores, la historia, los efectos especiales y la orquestada dirección. Ah! y no podemos obviar la banda sonora que tantas emociones nos ha provocado.

Mi estimado amigo de letras, acá en Wonderland hemos decidido sacar las tazas de té, los panqués, manteles largos, vestidos de lujo, el pastel y las velitas, y para no provocar disgustos, pondremos solo 3 para dejar en duda su edad a los habitantes de este lejano país de las maravillas.

En fin, lo dejamos por el momento sólo para regresar más tarde.

Un fuerte abrazo de parte de todos los que habitamos Wonderland.