domingo, 9 de noviembre de 2008

Lo chick y lo flick.

Al Anónimo, por creer en mí.
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Este fue un buen domingo. Bueno, bueno, como hacía varios domingos no era un buen domingo. Sucede que alcancé a hacer mucho, avanzar bastante y retroceder lo menos. Hasta película me aventé. Sí, es por eso que hago una entrada, ni crean que tengo algo trascedente e irrenunciable qué decirles -de hecho, en el aspecto de lo irrenunciable, mi vida ha estado bastante apagada últimamente-. Voy, pues, con la recomendación cinéfila, que lleva esta agarrosa dedicación porque ya hace bastantes meses se la tenía debiendo a alguno de los pocos comentaristas de este blog -es un decir... lo de blog-.
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Locura de amor en las Vegas no es una película. ¿Ven? Ya empecé mal, y tan bien que iba. No lo es no porque yo dude que está filmada. De que lo está lo está, a menos que, emulando a Sabrina, la película sea un "sueeeeeño". No es una película porque podría ser otra cosa: un filme gringo.
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Y es que el término película como que sabe a algo universal. Uno escucha "película", y se imagina imágenes, diálogos, cuestionamientos, decisiones, personajes, trama, estructura, tiempo, quizá hasta algún artista famoso. Pero en Locura de amor en las Vegas, protagonizada por Ashton Kutcher -o algo así, mis informantes están en descanso y yo ni ganas de ir y preguntarles si está bien escrito-, y Cameron Díaz, no tiene nada de esto.
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No, esperen. El domingo, con tantas cosas, también me ha puesto cruel. Locura de amor en la Vegas (noten que ni siquiera merece la pena buscar al director o escritor) no es una película universal. Es una película, sí, a duras penas pero sí, sobre lo decaído que está la gana de vivir en los Estados Unidos y lo ridículo en que pueden caer sus pobladores en afán de hacer algo por sus existencias.
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Pero hay que aplaudir el guión. No, no, no lo hagan. El domingo, con tantas cosas, también me ha puesto imbécil. El guión es lento, repetitivo y, si uno no viera las arrugas en la cara de Miss -?- Díaz, uno creería que lo que se está viendo es Loco por Mary con otros actores y otras caras. La trama cae en lo mismo y, en resumen, llega un punto en que uno se pregunta si lo que hay qué hacer es seguir los noventa minutos restantes esperando la cara más idiota de Kutcher -no, esperen, todas sus caras son idiotas-, o de plano apagarle y poner Temporada de patos.
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Ya dije. Y no crean que lo mío es intolerancia a la chick flick, o flick chick, o como quiera que se diga, que para eso tampoco tengo informantes. No, no, lo mío lo mío es responder a Anónimos desquehacerados -sí, hasta más que yo- que lo único que tienen qué hacer un domingo de desidia es entrar a Internet y comentar -o redactar- una entrada tan inútil como ésta. (Por cierto, ¿ya les dije que vamos volando para alcanzar las 250 entradas? Ahí les aviso para que preparen los sombreritos y se unan a la fiesta, que de seguro no será en Las Vegas).
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Lo que pasa en La Coma, se queda en La Coma.
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¡Salud!
Faltan 21 días para la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2008. ¿Ya les dije que es Italia nuestro Invitado de Honor?

2 comentarios:

Alejandro Bercini dijo...

Diiiiigo, que tanto puedes esperar de una película de Ashton Kutcher Y Cameron Díaz? Solo una comedia dominguera para pasar un rato o arrullarte para dormir.

Pero hablando de cine, ya leíste Ceguera? ya viste ceguera?

Saludos y abrazos desde wonderland

Gala dijo...

Lo que pasa en la coma se queda en la coma, ¡qué alivio!
A mí si me gustó la película en cuestión, son de esas películas que yo en lo particular necesito para desconectar mi cerebro y reír de todas las tonterías, que si bien son repetitivas siempre me hacen reír ¿placer culpable?
No no no, el único placer culpable que tengo en estos momentos es comer tanto chocolate, yo reí mucho, y creo que también lloré jajajaja, ahhh mis traumas, bendito sea el cine que me permite purgar parte de mi locura.
¡Además soy fan de Cameron Díaz!
Así es no es día de los inocentes ni nada por el estilo, creo que es válvula de escape, simplemente!!!

Besos hasta mi querida y añorada Perla Tapatía.