miércoles, 26 de noviembre de 2008

Inocencia interrumpida.

"Para que una niña sepa lo que le corresponde, se le exige que no sepa nada".
Anatole France.
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Ni empiecen. Ya los oigo llegar, con su alharaca de "nos" y "¿pero cómos?" Esta entrada responde a mi bloggista derecho de sumirme por lo menos una vez al mes en temas vanos. No, Andares no fue tema vano: fue una invitación cordial y sincera a que asistan al espectáculo de la arquitectura moderna alzado en todo su esplendor. ¿No les traigo yo diario temas de actualida', cultura y política, que los tienen informados y bien informados? Ah, pues denme chance. Ésta que ya empecé, y que ustedes siguen leyendo, es mi entrada de permisión, mi cinco minutos, mi nomás poquito. Aclarado el punto, paso a los más bajos mundos de la farándula del arrabal.
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Ayer, mientras miraba el jocoso y picarón -a veces guarro- programa de Horacio Villalobos, Nocturninos, tuve una revelación extraoficial -osea, fuera de todo límite comparable-: Belinda, la nunca talentosa ni simpática artista joven de televisión, tuvo la osadía, en este mundo ya de por sí tan contrariado, de semidesnudarse para su novio degenerado en web cam. Aclaro el punto, que seguramente ya generó dudas: el novio es degenerado no porque hizo que Belinda se desnudara, eso es intimidad y como tal está fuera de toda jurisdicción contraria, sino porque, ya con el video en mano, faltó al respeto a su pareja yendo a vender su intimidad a una revista de espectáculos de esas de alta cultura -Tv Notas, Tv Novelas, o una de esas-.
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La revelación en todo esto está en el hecho de que yo sigo sin entender cómo puede haber gente tan nefasta en este mundo. El novio, claro, por una parte, y por la otra un personaje de Nocturninos, que se hace llamar -es que hasta en eso hay duda con ese tipo- La Supermana. La Supermana, un travesti de poca monta y pésimos dotes escénicos, tuvo la ocurrencia de demostrarle a la audencia su nivel de desarrollo cognitivo, no mayor al de una oruga en épocas de apareamiento -¿las orugas se aparean? ¿ven? puras dudas con el tipejo ése-. "Ay, pues qué tonta Belinda por dejarse grabar", dijo l@ muy insuls@.
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Sí, en parte tiene razón La Supermana: Belinda debió medir consecuencias de sus actos, no como mujer hecha y derecha -o en proceso de hacerse-, con derecho absoluto e irrevocable a llevar su vida sexual como mejor le agrade o le parezca, sino como figura pública -un término bastante ajetreadito en los últimos años-, en una época dónde lo único que quiere el pueblo como circo -y como pan- es ver caer a sus ídolos en la más absoluta y deleznable de las ignominias.
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El comentario de La Supermana, sin embargo, me resulta antipático por el hecho de que, imagino ella -ya, de una vez la hacemos mujer- lo sabrá por el medio en que se mueve, en la TV uno no sabe con quién sí y con quién no contar, pues este mundo está lleno de malas y buenas intenciones. Ojo: no de gente mala o buena, eso nomás en las películas de Disney, sino de intenciones bien o mal canalizadas. Belinda no se desnudó frente a su vecino, el tendero de la esquina o un completo extraño: lo hizo frente a su pareja, el hombre que ella esperaba -esperamos- habría de serle siempre fiel, amoroso y respetuoso, pero que terminó siendo un patán sin estrúpulos que merece más mi desprecio y mi indiferencia -y, espero, la de todos ustedes- que mi aplauso o mi felicitación.
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No conforme con eso, La Supermana se preparó para una segunda embestida, alzó los cuernos y se abalanzó con todo contra la figura de Belinda: "Es el problema de ser una niña y hacer esas cosas; ni modo, Belinda, tu inocencia te costará el éxito futuro". ¡Sonamos!, diría el célebre personaje de Mafalda, Libertad. Sonamos, y gacho: ¿sabrá La Supermana que Belinda tiene, según mis informantes, ya casi 20 años de edad, lo que le otorga el suficiente desarrollo cognitivo, de conciencia y de nivel moral como para decidir qué sí o qué no hace con su vida, su cuerpo y su web cam? ¿Sabrá La Supermana que la inocencia es un apetitoso pan para la opinión pública, que siempre quiere andar vendiendo y comentando su pérdida o sonsacamiento?
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¿Será La Supermana un ser de otro planeta, que no ha vivido sino poco tiempo en este mundo, en que nada regodea más a los lectores de éxitos literarios como Por Ti o Notas para ti, que ver a un artista de la talla que sea -digo, porque, siendo muy sinceros, Belinda nunca ha sido la graaaan promesa de la música mexicana- desplomarse cual chivito al precipicio -oops!-?
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Yo sigo creyendo que el culpable de todo esto es la cadena completa de ignorancia e intolerancia: Belinda por no medir posibilidades, La Supermana por babosa -ahí disculparán, no encontré mejor adjetivo-, el novio de Belinda por patán y aprovechado, y todos nosotros, que nos echamos el chisme al hombro y luego andamos comentándolo.
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Ya, les prometo que, a menos que Televisa caiga, Tv Azteca se queme -con todo y Paty Chapoy-, o Sebastián Ruli se declare abiertamente homosexual, no daré más declaraciones de este tipo en todo lo que queda del mes -por suerte para mí, le queda como una semana a este noviembre que ya huele a posada -oops otra vez-.
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¡Salud!
Faltan 4 -¡sí, cuatro!- días para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Ya huele a congregación humana, librera y cultural.

2 comentarios:

Gala dijo...

Agus, morí de risa!!!

En verdad me hacía falta leerte, me encanta leerte, me desconectas de mi drama y de mi entorno, que muchas veces van de la mano.

Me estoy convirtiendo en un ser humano normal –y eso no está padre- un ser humano que ha entrado a la monotonía de la vida, dónde juega un círculo vicioso casi tan arcaico y cero bien logrado –me atrevería a decir que como el matrimonio, pero no lo haré- Círculo vicioso de ama de casa: trabajo, duermo, lavo la ropa y cocino –gracias a una fuerza superior a todo, sin hijos y marido por el momento- Dentro de todo el desquicie, podría ser un poco más interesante y seguir con mi lectura o escritura, de perdida ponerme a repasar el poco francés que aprendí o mejorar mi pésimo inglés, pero no. Dentro de ese círculo vicioso del terror, está implícita una pésima relación con los supervisores de producción de la empresa y la culpa la tengo yo –gracias- porque todavía no me queda claro que mi puesto no es sugerirles sino ordenarles, pero son demasiadas responsabilidades para una niña tan pequeña como yo… Ya tendré tiempo para imponerme como debe ser.

Después de todo este choro y parloteo innecesario para denotar lo cansada y monótona que es mi existencia. Me encuentro que sólo me queda correr al televisor a ver los 3 canales de televisión abierta que hay. Me quiero morir, pero lo peor de todo es que he recurrido –por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa- a las telenovelas. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA alguien me tiene que rescatar. Trato de verle el punto de vista formativo a todo esto. Por un lado hay telenovelas que no están tan mal. ¡ja! Un gancho al corazón me gusta, tiene detallitos simpáticos que nunca pensé encontrar en una telenovela, personajes totalmente caricaturizados, una estúpida que me recuerda a la dama boba – muy seguramente Lope de Vega, retuerce en su tumba o arde en sus cenizas je ne sais pas- Villanos matizados, porque no son tan malos malos y buenos que no son tan buenos, aunque así están bien buenos –Sebastián Rulli ¿si será gay?, no importa me derrite su acento- Cortes a comercial llenos de puntos a la pop art, de bajo presupuesto, pero la hacen fresca y yo río toda la telenovela; además el guión está más orientado a un capítulo de serie, porque está como lleno de aventuras no sé, está simpático. Por lo que comprendí que tal vez si queda algo bueno de las clases de guión para telenovela que imparten en centros audiovisuales como el CAAV, mataría por saber la opinión de Daniel Varela.

Pero por otro lado seguimos en la típica novela que no cambia, con dramas, lágrimas. Personajes acartonados, por ejemplo Lucero y cito a esta porque fue protagonista de uno de tus pasados post, este personaje, siempre ha estado en el límite del escándalo, a sabido estar en el punto exacto para que nadie la olvide pero lejos de los dramas tipo Gloria Trevi, y ahora de villana no aporta, sólo llama la atención porque nunca la habíamos visto así, cosa que no es verdad porque en la novela que mencionas de las trillizas hacía un papel de villana si mal no recuerdo, es la misma cara irónica acartonada que tiene –con menos cachetes, hay que reconocer que la señora se puso guapa- pero no más, levanta una ceja la maquillan como EMO de alta sociedad y ya es una villana…

Otra cosa que me parece el colmo es que siempre nos cuentan toda la novela en la presentación de esta. Me preguntaba porque siempre nos gastamos en verlas… ¡qué mal! Ahí seguimos, un entretenimiento que ha sabido hacer lo suyo, sacar mucho dinero de amas de casa y personas sin quehacer, retar el intelecto mexicano y demostrarnos que el sistema reina nos guste o no.

Además sé que suena a discurso de abuela del siglo pasado, pero atentan contra los valores de la familia, aumentan la agresión –siempre gritan en las novelas, siempre hay mentiras, dramas, engaños… La vida real no es así… al menos la mía no ¡ja! me apego a una dirección más maltripeante –pero minimalista- como la de Lynch.

Te deseo una excelente buen FIL y mucha luz!!!!

Alejandro Bercini dijo...

Y yo me pregunto, ¿Qué carajos nos importa a los mexicanos chismosos y morbosos lo que una chica como Belinda haga frente a su cámara y para su novio? Que cada quien haga lo que se le hinche la encía en la intimidad, o no? En vez de preocuparnos en poner atención por lo que hacen los políticos con el destino de méxico dedicamos el tiempo a ver chismes... Por eso estamos como estamos.. uff, en fin

Saludos desde Neverland.