domingo, 23 de noviembre de 2008

El desquehacer.

Mi holgazanería no me deja tiempo libre para nada.
Alphonse Allais.
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Notarán que estoy desquehacerado. Si no lo han notado, entonces tengo que decirles: cuando vean que escribo varias entradas en un sólo día, o una entrada diaria, cosa imposible en exámenes o trabajos finales, es que estoy desquehacerado. .
Pero no digo que esté mal. No se me malinterprete. Estar desquehacerado es el principio de las grandes cosas. Newton recibió un manzanaso en la cabeza mientras estaba echado bajo el manzano, no mientras corría, o hacía ejercicio, o estudiaba. Arquímides entendió la relación entre fluidos y presión mientras se sumergía en la bañera -nota alterna: sumergirse en la bañera es el placer más elitista de los desquehacerados-, no mientras escribía algún poema, o cocinaba.
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Y así puedo seguirle hasta que se cansen de leer: Bayer descubrió el polipropileno cuando se fue de vacaciones, dejando reposar un experimento recientemente fallido en el fregadero de su laboratorio; Freud estructuró el sicoanálisis mientras estaba tumbado en su diván; Darwin enarboló su teoría del origen y evolución de las especies mientras viajaba en un crucero por Sudamérica -dicen mis informantes que era un VTP, pero yo no me atrevo a afirmar semejante falta de respeto al espíritu del reformador de los estudios de la genética-.
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Por eso estar desquehacerado es bueno. Sé de algunos que odian estar sin cosas por hacer. Yo mismo no tengo en mucho agrado el nomás estar tiradote todo el día, viendo la vida pasar. Pero la verdad es que las últimas dos semanas he estado taloneando -¡Santa María de Magdala!- arduamente, con tal, justamente, de llegar a FIL lo más relajado posible, o, ya de perdis, con mi capacidad cerebral en nivel "normal".
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Pero para que no estén creyendo que lo mío es el rascado profesional de ombligo, les paso la lista del cúmulo de lecturas que tengo acumuladas -¡repetición!-, junto a mi buró -ojo: no dije "en" mi buró, sino "junto a", lo que significa que está grave el asunto, porque el buró también está que reboza de libros-. Sirve y escogen alguno pa' comprarlo en FIL, y sirve también, de paso, le hacen un favor a sus atolondradas conciencias lectoras.
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Me dice La Anabel, mi representante oficial en Ediciones B de México, que la cosa está como para no despegarse del librito -eso de "librito" es un decir: 440 respetables páginas-. El libro de los muertos, el más reciente lanzamiento de la multivendida Patricia Cornwell (sí, la autora de Depredador, el libro que inspiró al personaje de la saga de ciencia ficción), es un verdadero thriller: Kay Scarpetta investiga a un asesino serial -¿o serán varios?- , que misteriosamente hace girar sus asesinatos en razón de las partes anatómicas más descuartizables y lúdicas -es obvio que el matón es un verdadero adelantado del Play Doh y el Lego-. Me suena bien. Este semestre casi no hubo matanzas en las lecturas de la licenciatura -?, y más ?-, así que aprovecharé el libro de Cornwell -acabo de darme cuenta de que su apellido, traducido, significaría "Buenmaíz"- para desquitar mis ansias de sangre -no leyeron eso, ¿ok?-.
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La Anabel también me pasó al plato -o al buró-, el más reciente de Juan Ramón Biedma, El talismán y la brújula, que también está medio sangriento y morrocotudo: Jacinto Ortega, desertor de la guerra de Marruecos (años 20), sobrevive gracias al contrabando de pornografía. Contratado por un misterioso homosexual -no es discriminación: es que el hecho de que sea homosexual es de radical impotancia para la trama de la novela-, Jacinto deberá buscar un par de cintas pornográficas elaboradas mucho tiempo atrás por una misteriosa logia de la pornografía y el sadomasoquismo, tan ilícita que sus miembros -?- fueron exterminados, borrados del mapa, por la monarquía española, presumiblemente tras el descubrimiento de que uno de sus miembros dormía -y vivía, y comía, y era parte- en la Casa Real -yo sospecho del Rey... o de su achichincle-. El problema es que las dos cintas, en manos equivocadas, revelarían trascendentes verdades sobre la condición humana -casi casi como una piedra filosofal, pero más española, sexosa y cutre-.
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¿Sexo? Sí, gracias. Eva Roy acaba de lanzar Verdad y mentiras en el sexo, un libro magnífico -casi enciclopédico- en el que la autora bloggera -sí, es posible: algún día me verán a mí publicar un libro sobre cómo se mueve la coma- expone con lujo de detalle, pero sin perder la cordura y el tono jocoso -de carcajada vertical-, todo lo relativo al sexo, y cómo nos define como seres humanos la manera en que lo practicamos. Sadomasoquismo, homosexualidad, orgasmo anal, estimulación prostática, dildos, arneses, cibersexo, y otros tantos tópicos magníficos, son tratados por Eva con tanta fuerza que uno termina creyéndosela, tomando nota y buscando practicar. ¿Quién se anima? A leerlo, claro...
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Ahí le paro. Los otros ni siquiera los he revisado. Cuando comience a hojearlos, les aviso para que se pongan las pilas y vayan a conseguirlos. Acuérdense que la vida empieza hablando, pero termina leyendo. Yo que ustedes, me quitaba los prejuicios y le entraba. Leer no engorda, ni contamina -a menos que lean en el carro, o mientras comen garnachas placeras-. Lléguenle y avisen cuando acaben, pa' recomendarles más.
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¡Salud!
Faltan 7 días para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2008. Repito: lléguenle.

2 comentarios:

Alejandro Bercini dijo...

El desquehacer es una buena fuente de inspiración, en mi humilde opinión.

Me encantaría leer todos los libros que mencionas, mi buen amigo de letras, pero también tengo un altero de libros pendientes al lado de mi buró.
Por ahora tengo que leer varios de Isabel Allende, luego Ken Follet, luego algunos clásicos de la literatura, seguido de García Marquéz, y por supuesto no falta Carlos Fuentes. Y por ahí también se irán intercalando con escritores nuevos y un tanto desconocidos. Veamos que resulta.

Por lo pronto saludos y abrazos desde Wonderland.

Victor H. Vizcaino dijo...

Pues yo también se que la gente floja inventa cosas para no hacer las cosas, es decir, la mayoría de lo que existe en cuanto a la producción en serie y cosas peores, fue inventada por gente floja que no quería hacer las cosas, así que, estoy totalmente de acuerdo contigo, aunque lamentablemente pocos tenemos el beneficio del desquehacer, ya que vivimos en un país de prisas, y la mayoría de la gente, no vive, EXISTE, eso pasa mucho en tu querida ciudad natal, TODO es para ayer.

Fíjate que los libros que recomiendas suenan interesantes, buscare uno en la FIL para leer estas vacaciones, pero me seguiré sintiendo ajeno. (silencio total)

Saludos.