martes, 18 de noviembre de 2008

Dejar ir.

Si tienes algo, déjalo ir.
Si vuelte a ti, siempre fue tuyo,
si no... pues no.
Proverbio chino (remasterizado)
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Hacen falta muchas noches para arreglar el mundo. Muchos cafés, muchas tertulias, mucha energía, demasiada charla. He llegado a esta conclusión hoy, luego de tener dos satisfacciones gigantescas -bueno, no tan grandes, pero de buen tamaño sí- en menos de tres horas, lo que casi supera mis récords de satisfacciones en FIL -próxima salida, preparen se cuota-, que suelen ser más seguiditas.
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Uno no cambia en una charla de café. Cambian las cosas, eso sí, y el modo en que las pensamos. Pensar, decía hoy un buen amigo con quien fui a echar la platicada -bonita forma de decir "hablar", que se escribe más larga y se suena más "concha"-, es poner en orden las cosas, y poner en orden la cosas requiere dejar de sentirlas. Darle palabras al sentimiento es condenarlo a la categoría de palabra, noción lógica de la lengua, pero también apropiarse de él, hacer la cosa... nostra. Por eso es, quizá, por lo que las cosas que pensamos en las charlas de café están cercanas a salvar al mundo: la charla de café lo convierte todo en lógica, todo en concierto, todo en equilibrio, seguridad y delimitación. Todo lo apropian. Todo bien.
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La Zucaritas no tuvo hoy una charla de café, pero sí una charla, así, a secas, con ella, un micrófono, y un chico -bastante extraño, si me preguntan, y si no también, que para eso éste es mi blog- que medio anda pretendiéndola y al que ella, si mal no recuerdo, anda pretendiéndola bien. La charla fue sobre la cultura del reciclaje, y a mí la satisfacción me vino de estar viendo cómo una amiga tan amiga toma la palabra, se aclara la voz, y es capaz de librar con enteresa el mar de arduas olas que la dirige a sus sueños.
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No, no creo que el sueño de La Zucaritas sea el reciclaje. Esta noble actividad, que ella y su cuasigalán -es que además casi es guapo, pero le falta, le falta- proponen, ha nacido, según mis informantes, de la necesidad del ser humano por adueñarse de la esencia de otros, escuchar las vidas ajenas en los objetos, y además, ya de paso, salvar a este planeta nuestro que tanto nos necesita, y al que tantas veces le damos la espalda. El sueño de la Zucaritas es un mundo mejor, y en eso empatamos ella, yo, y mi amigo el del café, que por alguna extraña razón me ha invitado a divagar, quizá ignorando que es la divagación -que debería llamarse "divagancia"- una de mis actividades predilectas, de las que más me mantienen vivo y coleando. Su invitación es mi segunda satisfacción, y estoy dispuesto a aceptarla, a poseerla, a hacerla mía.
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Pero un mundo mejor no nada más se logra reciclando, o divagando. Hacen falta fuerzas, muchas ganas de ir contra corriente, y un muy buen equipo de trabajo que tenga corriente por su sangre las mismas ganas revolucionarias de chingarse al sistema. El sistema está mal en muchos aspectos, y será de inteligentes cambiadores del mundo, como La Zucaritas y mi amigo -que más bien es cambiador de "su" mundo, pero por algo se empieza-, la labor de mediar y discernir. Yo presto el colador, lo demás les toca a ellos.
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Quedan invitadísimos. La Zucaritas pondrá la mesa y a nosotros nos tocará hacer trueque. La idea es fomentar la cultura del reciclaje a través del intercambio sistematizado y preciso de objetos por objetos o dinero. El punto es no quedarse con nada que ya no nos sirva, y yo aquí en casa -y en el corazón- tengo dos o tres cositas que muero por intercambiar.
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Cambio dos corazones rotos por un par de ojos que lo han mirado todo. Tengo también un ventilador descompuesto que estoy completamente dispuesto a ceder por un auto del año, pero como eso es un sueño, y yo ni sueño ni quiero cambiar al mundo, le dejo la labor a los que sí, y me quedo con el par de ojos. Todos a truequear, el chiste es hacer que las cosas sigan su curso; ya saben, que obedezcan a aquel viejo proverbio chino de "Si tienes algo, déjalo ir..."
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El trueque será en los jardines de la Facultad de Letras, aquí, en Guadalajara, el próximo lunes 24 de noviembre, en punto de las 9 de la mañana y hasta las 7 de la noche. Todo el día para cambiar la vida, toda la vida para hacer trueques. ¡Zapatos que veeeendaaaan...!
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¡Salud!
Faltan 11 días para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2008. Sí... también se cambian libros por vidas ajenas.

1 comentario:

Gala dijo...

¿se aceptan chocolates en el trueque?

amé el post, y amé más el de Panfleto número 3, pero no me atreví a publicar comentario...

estoy algo nostálgica, en verdad muero por asistir a la FIL, me llena de energía ir a la FIL, el año pasado me encontré a Kraeppellin y lo adoré; seguido veo a Paola mi maestra de literatura de la preparatoria; es genial tantas y tantas personas juntas por las letras. Este año no estaré en GDL, y me pesa tanto porque es el primer año de muchos que fui.

bueno como no deseo proyectarme a teclado disperso, sólo te dejo saludos a ti y a tu hermosa familia de mi parte, claro está...
esperando que el día de los trueques existan muchas sorpresas y ganancias.

au revoir!!!