jueves, 27 de noviembre de 2008

Andaba de parranda.

Quino se sorprende. No, no, miento: a Quino le sorprenden muchas cosas, que es lo mismo, pero no es igual. Le sorprende que Mafalda, la niña de seis años que creó hace más de cuarenta para darle al mundo la figura contestataria por excelencia que él mismo nunca pudo hacer de sí, la revolucionaria, la amante de la paz y aferrada inquisidora de los noticieros, esa Mafalda de tinta y papel, haya llegado a ocupar el lugar que tiene en la historia del dibujo y la "tira cómica" o el "cartón". Le sorprende a Quino, también, que México haya matado a Mafalda.
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Mafalda no murió. Hace unos años, cuando yo conocí y me determiné a abrazar al personaje -bueno, lo abracé desde niño, pero sólo hasta hace poco tiempo entendí que Mafalda y sus amigos distan mucho de ser una versión latinoamericana de Peanuts o Daniel El Travieso-, hace unos años, decía, llegó a mis oídos, junto con mi fanatismo hacia la niñita argentina de cabello alborotado más linda del cómic -no sé la distinción terminológica entre cómic, cartón y tira cómica, así que usaré los tres términos indistintamente. Ahí disculparán la rebuznada-, la tétrica y apantallante noticia de que Quino habría matado a Mafalda en 1973, haciéndola atropellar por un camión de sopa.
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Yo sufrí, tú sufriste, él sufrió, y así todos los otros pronombres personales. La sola idea egomaníaca con tendencias de divinidad subida de tono que me resultaba la capacidad de Quino de acabar con su personaje por el solo miedo de que éste fuera usado y abusado por el mundo entero, que ya para el '73 lo había hecho suyo, la pura idea, decía, me resultaba abominable y determinadamente imposible. Lo más terrible llegaba cuando, en afán de ceder a mi inegable necesidad de tener la verdad entre las manos, yo buscaba la tira original de la muerte de Mafalda, y topaba con pared ante su inexistencia.
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"Es que la dibujó underground", decían algunos, como justificando la leyenda, y completando el cuadro trágico, con un dejo de misticismo. "Es que la dibujó, se la regaló a un amigo, y luego el amigo la quemó", decían otros, y había los que agregaban "y cuando la quemó, se oyeron gritos", dándole cereza de aberración fantástica al pastel del asesinato monero. El punto es que nadie tenía jamás idea de dónde podría estar la bendita historieta -lo de "bendita" es un decir-, pero tampoco nadie se preocupaba por preguntarle a Quino y aclarar la cuestión.
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Ayer por la tarde, hábilmente cuestionado por una reportera de Grupo Reforma, Quino fue tajante en su resolución: "Ese fue un rumor que empezó aquí, en México, y no sé de dónde salió. Incluso hay gente que me ha dicho 'yo vi la historieta con mis propios ojos, dibujada por usted', y eso es algo que yo no he dibujado ni se me hubiera ocurrido nunca dibujar", expresó.
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Sí. El alma me volvió al cuerpo a mí y a otros tantos lectobservadores de Mafalda, quienes ya nos las olíamos que el asunto del asesinato tenía muchos baches y adolecía de muchas buenas razones. Mafalda está viva, más que nunca, y si Quino dejó de traerla día con día al mundo no fue por un arrebato de sadismo ególatra, sino porque, simple y sencillamente, el genial autor tenía "miedo a repetirse".
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Fue, a mi parecer, una excelente idea. Además, claro está, Mafalda necesitaría de mucha energía para resurgir hoy día, con la juventud dormida como está, la falta que nos hacen los Beatles, o lo poco que creemos ya en instituciones como el comercio o el matrimonio, focos "temáticos" sin cuya participación determinada en el material de Quino, el argumento de Mafalda carecería de los buenos ratos que tiene ya en lo escrito.
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Así que el Baile de la Coma se une a la celebración de la hija pródiga -perdida por sus fans, hallada por su padre-, y manda un sincero, fraternal e ilustrado abrazo a Mafalda, claro está, pero también a sus amigos, Manolito, Migue, Guille, Susanita, Felipe y Libertad, sin cuyas diminutas y conflictivas existencias, nos sería prácticamente imposible a muchos niños de ayer, jóvenes de hoy, como ésta su pluma, entender que la ilustrativa división entre "mundo de los niños" y "mundo de los adultos" es tan irrisoria como inútil, tan imposibilitadora como utópica.
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Quino estará en la FIL el próximo sábado 29, a la 1 de la tarde. Yo pienso estar ahí, si el tiempo, la razón y el trabajo me lo permiten. Mafalda, o su papá, o los dos juntos, presentarán Mafalda inédita, un compendio de tiras y dibujos que nunca vieron la luz, pero que Quino cree podrán ser del agrado de los fanáticos del personaje y sus añadidos. El que no vaya, quizá merezca un garrotazo con el tablero de ajedrez de Felipe, o una despensa "añeja" de los Almacenes Don Manolo. Conste que avisé. Ahí los veo. Yastán.
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¡Salud!
Faltan 2 días para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Mafalda viene. Quino también. ¿Quién será el ingrato que se anime a faltar?

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