miércoles, 22 de octubre de 2008

Volviendo a la Doña Tele II.

Que se detenga el curso de los ríos, el caer de la lluvia y hasta el bravío resonar de las olas marítimas. Que se achaparren las montañas, se congreguen los abismos y se reúnan los continentes. Que se fundan los traseros de las luciérnagas campiranas, se funda el Sol y se fundan las estrellas. Que en el silencio, la cercanía y la oscuridad resultante de esta apocalíptica petición... me encuentre la noche mirando Terminales.
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"No m... e pases a fregar", va a pronunciar el atento lector seguramente. "Tan inspirado que andabas y ya volviste a regar la sopa". Y tendrá razón. Empecé muy poético el asunto y terminé mencionando el nombre de una de las últimas producciones seriales que Televisa ha puesto a degustación de los comensales -televidentes- de todo México para su consideración y juicio.
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Yo ya vi, ya probé y ya juzgué. Terminales, que se transmite todos los miércoles a las 20:30 horas por el canal 5 de Televisa -aquí, en la tele abierta de su apreciable Guadalajara, es el 21, pero igual varía de estado a estado de la federación- es una serie hecha con todas las de la ley... pésele a quien le pese. Van a decir -y con razón- que lo que me pasa es que estoy ardido porque la producción de Guillermo Wilkins me quitó a Susana Zabaleta -"nos" quitó, que esto se ha considerado afrenta nacional- de Sexo y otros secretos, y ante la ausencia de la coahuilense en las pantallas he tenido que buscar mejores opciones donde parar mi pupila.
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Y, repito, tienen toda la razón posible. Pero además del odio que siento hacia los golpistas de semejante talento actoral, he de reconcer que Terminales posee todo el brillo necesario para que yo -juzgón de la tele y crítico mordaz de la misma- la tenga -como serie, como producto artístico, como producto mercadológico- en buen nivel de estima.
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Resulta que toda la temática de la serie gira en torno a la pérdida paulatina e irremediable de lo que cada uno de nosotros podría considerar "vida". Abril, por ejemplo, a la que daremos en llamar "el personaje central", cumple 23 años, es enterada de que tiene cáncer, y con él un mes de vida. Obviamente no se tira a dormir -a duras penas llora-, sino que sale a intentar buscarle remedio a su propia guerra perdida, viviendo al máximo lo que la enfermedad le permita.
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En el camino de Abril -quien por cierto es representada por una nada despreciable Ana Claudia Talancón- se cruzarán otros muchos personajes que compartirán con ella la bizarra -y lamentable- experiencia de saber que la vida se les está yendo pean peanito.
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No, no es una serie sobre la muerte. A duras penas es una serie sobre la fugacidad de la vida. Es una serie, esto sí, sobre la vida misma: el don que significa cada día sobre la tierra, la experiencia de vivir cada día como el último, la vida como camino hacia la integración, la persistencia, los lazos. La vida como son, grito, promesa, amor, amistad, dolor, experiencia. La vida como una gran fortuna dispuesta a ser gastada.
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Dejo de lado el hecho de que con Ana Claudia conviven otra caterva de actores -o seudoactores- como Poncho Herrera -sí, el de Rebelde, pero no el gay, ni el cara de mamerto, el otro- o Martha Higareda -¿sí es así?-. También dejo de lado el hecho de que Terminales podría ver agotarse su tratamiento del tema junto con la vida de su personaje central, lo que llevaría a un alargamiento innecesario de la trama o la búsqueda de más risibles estrategias de permanencia del rating.
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Dejando de lado lo anterior, no me queda más que dejar la recomendación abierta: los miércoles, en punto de las 20:30 horas, o un poco después si el tiempo me lo permite, yo tengo, y ustedes también si se dejan, una cita con un buen proyecto televisivo nacional sobre cómo vivir sin miedos... o morir sin asuntos pendientes... o vivir sin asuntos pendientes... o cómo vivir. ¡Eso! Ya llegué a dónde quería: Terminales es un manual televisivo sobre cómo aprender a vivir... en toda la extensión que marque la palabra.
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¡Salud!
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(Todavía) Faltan 38 días para la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2008.

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