domingo, 5 de octubre de 2008

Ping-pong-bang.

Con Roja trabajando a un ritmo desconsiderado -nota alterna: esto de considerar a las computadoras cual si fuera mujeres vivas y coleantes (a veces más coleantes que vivas) se lo debo a El Meromerosaborranchero, entre otras muchas cosas de conocimiento particularmente arrabalero con que él ha llenado mi disco duro cerebral-, tanto que ya hasta humo le sale a la pobre, este ha sido un domingo de intensa actividad laboral, propio de mis domingos, que dejaron de ser consagrados al merecido descanso para ser consagrados al merecido trabajo hace ya dos años y medio.
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Con Roja tecleando a velocidad luz, haciendo reportes ejecutivos, mandando mails y aceptando convocatorias, revisando ortografía y agendando eventos, esta su pluma se topó con la ardua y siempre descomunal tarea de preparar la entrevista de la quincena que, nomás por esta semana, se hizo -oi nomás, impersonalizando la acción-, que hice, pues, a una politóloga de considerable comentario y abrazable consideración.
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Me refiero a Ivabelle Arroyo, columnista del periódico Mural, quien me citó en un Estarbus -nótese cómo evito decir la marca para no recibir luego cuenta por regalías mercadológicas- al sur de la ciudad, y que aceptó la muy poco admirable y muy cansada tarea de sostenerse a uno de esos interrogatorios que suelo sostener cada quincena con quien se me ocurra o me pongan enfrente. .
Pero Ivabelle salió invicta, y dejándome medio apaleado, con mucho qué pensar. Desde el primer round, de hecho, sentí yo que la cosa se pondría seria y que, aunque la entrevista era mía, la que regularía la fuerza de los entres sería esa mujer de delicadas maneras y pelo rubio, que tuvo el arrojo de avisarme que llegaría tarde a la cita, y luego todavía se aventó el acierto de pedir una disculpa, no arguyendo al tráfico, ni siquiera a su incopetencia para encontrar las vialidades, como muchos hacen, sino a su simple y mortalmente humano olvido de la hora de la cita.
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Perdonada Ivabelle, o más bien disculpada, el primer encontronazo comenzó con menos puntos a mi favor en la tabla general de los que yo hubiera querido esperar. En los primeros quince minutos, Ivabelle se aventó frases de la talla de "La política es la actividad más noble que existe, pero también la más sucia, tiene esas dos caras", "su nobleza radica en su capacidad para llevar al humano a alcanzar su divinidad", o la todavía más temible "Mi columna la escribo para el lector político, no tanto para el lector de a pie".
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Y ya cuando la testosterona informativa me levantó, el segundo round lo empecé yo, esta vez imprecándola sobre su capacidad para combinar dos facetas -sí, como las dos de la política- de sus muchos gustos vitales: por un lado la cultura, el arte, y por el otro la ciencia política. "No son incompatibles", me tiró un derechazo cruel y desmesurado, "la literatura, por ejemplo, te hace mejor político, mejor reportero, mejor profesional, mejor ser humano. Otro gallo cantaría si todos los políticos leyeran". Fin, ¿para qué quieren que siga describiendo la golpiza que a raudales me puso encima?
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Para la tercera entrada yo ya quería apagar la grabadora y pedir esquina. Pero Ivabelle me levantó con un solo dedo y me puso en jaque de inmediato: "El panorama electoral para 2012 lo veo perdido, para el que gane. De aquí al 2012 no se generarán suficientes recursos legales para afinar decisiones e iniciativas de ley posteriores a la elección, no se generará un panorama electoral satisfactorio y lleno de credibilidad para un público electoral que, creciente o mantenido, cree en el fraude del 2006, no se elaborarán bases eficientes de administración de los recursos. De aquí al 2012 está perdido el negocio". Ya, pido base, fin, córtenla.
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Decía el gran filósofo de Aguayón, Filomeno de la Cruz, célebre entre otras cosas por su hábil su conteo silábico, -y si no lo dijo él, lo digo yo, faltaba más-, que el arte de la entrevista radica en dejar que el entrevistado hable y caiga redondito al mismo tiempo. Osea, enseñarle a usar la pistola para que él solito apriete el gatillo. Ivabelle me dio tiro por culata. Y tan seriesita que se veía la muchacha. Ahí le dicen al próximo entrevistado que no estoy, que me fui a lamber las heridas. Pido tiempo.
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¡Salud!
Faltan 55 días para la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2008.

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Siempre se sorprende uno con esas mujeres y siempre se aprende. Yo a la última, por mostrame amable y flexible, le plantié -¿así se dice?- lso dos temas a tratar y le di la opción de empezar con el que mejor le pareciera a lo que ella respondió algo así como decide tú, que tú tienes el control de la entrevista, o "deberías tenerlo" leí yo entre líneas. ¡Tómala!, eso me pasa por neófita.