jueves, 23 de octubre de 2008

La suerte del librero...

Dicta en una de sus quince célebres profecías el sabio alemán Emulsemio de las Longas Íes: "Los Madrigal Cruz estarán cruentamente marcados por la dicotómica influencia de dos destinos rubicundos: una excelente suerte en el momento de elegir amigos sexies... y una pésima suerte en los asuntos del juego y el azar".
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Y tenía razón don Emulsemio, el de las luengas latas: en treinta y nueve años que como familia llevamos integrados, lo que hemos ganado los cuatro hermanos y dos padres que conforman la comuna, en asuntos de suerte, se contabiliza a duras penas en una pluma sin tinta, un pase para un concierto de bossa nova que a la mera hora se canceló y una televisión cuyo control remoto funciona sólo a golpes de martillo.
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De ahí en fuera, ni las bodegas de veladoras doradas de San Charbel en el Mercado de Sonora flameando al unísono, ni todas las visitas papales posibles, ni todas las peregrinaciones a Chalma imaginables, nos libran a los seis de esta su afable casa de perder las que se llevan de ganar.
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Pero como toda regla ve llegar tarde o temprano a su excepción, y ententiendo de antemano que el manejo general de las profecías las convierte en última instancia en reglas inviolables, esta profecía ya vio llegar su nota al margen y hoy, justamente, cedió su lugar a la buena suerte -que, según algunos con quienes justo ahora charlo, ya me tocaba-.
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Para no hacer más largo el complicadísimo tratado, contaré lo contable: hoy, hace apenas unas cuantas horas, Nubia "Todoterreno" Macías -sí, la misma que no dejo de elogiar cada que la menciono o entrevisto, esto por su genuino desempeño como directora de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara- hizo una visita de promoción de la Feria a mi Centro Universitario.
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Dicha es que Súper Nubia nos libre de clases mafufas; dicha es que traiga las nuevas de "su" feria a una recua de estudiantes atolondrados que por lo general ni se afanan en ir a verlas con sus propios ojos; dicha que rife un paquete de libros de traducciones italianas -es que Italia es este año el invitado de honor a la FIL-; más dicha todavía es que el ganón del paquete sea ésta su sensual y fina pluma -?,?-.
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Y es que justo iba a explicarle a La Zucaritas, que a mi lado se encontraba en la conferencia de Nubia, que nunca me gano nada, y hasta iba a traerle a cuento el asunto del sabio Emulsemio para que corroborara mi maldita suerte en el azar, cuando Súper Nubia pronuncia "cero siete" en el micrófono y yo descubro que soy el ganador.
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Lo que siguió, o lo borró mi memoria, o es hora que no lo asimilo. Lo último que recuerdo es a La Zucaritas dándome masaje cardíaco -sigo sospechando de sus fines ¬ ¬ -, Nubia deteniendo mi caída y todo Letras abucheando la noción.
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Pero ni los abucheos ni las toqueteadas de La Zucaritas detuvieron la excepción profética: Súper Nubia tomó mis datos y los de los otros ganadores, y luego de mirarme detenidamente de arriba a abajo, me advirtió que el paquete de libros se entregará en "acto protocolario, con la presencia de todo el Comité Italiano Invitado de Honor" -así, hasta con mayúsculas y todo me lo dijo-.
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Lo de "acto protocolario" me sigue sonando a tanta corbata que no doy camisa a torcer ni saco a entender. Si es "tan" protocolario como me suena, voy a tener que remendar el único traje medianamente descente que tengo, y conseguirme zapatos que no parezcan un par de trozos de llanta carbonizada. De ahí en fuera, estoy tan protocolario que pasaré desapercibido entre los otros protocolarios de seguro. Iñor.
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Así que ya saben: nomás me avisan día y hora del "acto protocolario", y los dejo invitadísimos a que asistan para acompañarme. Además, creo ya de sobra lo sabrán, esta mi humilde biblioteca que ahora contemplo está siempre abierta a prestarse y compartirse, mientras, claro, el prestado tenga v de "I will be back". ¿Vale? Así que gano yo y ganan mis lectores, y mis amigos, porque mi biblioteca y ellos, al parecer, sí tienen el ángel de la buena suerte a disposición de las piezas de sus respectivos tableros. Lléguenle a partir de diciembre. Habrá Italia de sobra, a placer, a llenar. Pobre del que se levante del sillón antes de acabar el segundo libro.
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¡Salud!
Faltan 37 días para la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2008. Italia, con todo y sus libros, invitado de honor.

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