martes, 9 de septiembre de 2008

El galano arte de entrevistar.

Las cosas de las que uno se entera cuando lee. Yo por esta sencilla -?- razón sigo preguntándome con afán del culposo dubitativo que soy, por qué la gente no leerá. Y es que, me imagino, uno no sabe lo que se pierde con no leer hasta que lee y se dice, casi golpeándose la frente en ademán castigador, "y yo tan güey que no leía". Pero ni hablar, así las cosas, he terminado el día de ayer una lectura de las que Ediciones B tuvo a bien pasarme al plato para hacer su respectiva reseña crítica, y el churungural -mueran los gramáticos- de páginas me ha dejado con tan buen sabor de boca que es hora que no dejo de recomendarlo a cuanto hijo de Juárez me topo por el camino.
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Al desnudo: La mirada más íntima y reveladora de la gente pública, es la recopilación de más de treinta entrevistas realizadas por un, hasta ahora para mí desconocido, sujeto que se hace llamar Gabriel Bauducco, dice haber nacido en Argentina, y quien, aunque esto no lo dice, pero se infiere por sus preguntas, es un extrañamente hábil manejador de la entrevista.
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Digo "extrañamente" porque yo sigo pensando, al terminar de revisar el material por segunda ocasión, que lo que Bauducco hace al entrevistar oscila peligrosamente -¡¡¡advertencia, advertencia, peligro, peligro!!!- entre esas dos caras de la misma moneda que los entrevistadores de personalidades públicas como lo es él -entrevistador, que no personalidad pública, o al menos no tan conocida-, suelen mostrar muy a menudo: por un lado el afán de búsqueda incansable -e imparable- de la verdad; por el otro, el atrevimiento que raya en la majadería.
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Y con ese mismo atrevimiento, o gracias a él mejor dicho, uno se va enterando que Paulina Rubio dejó la entrevista sumamente molesta a ser cuestionada sobre su consujo de drogas, que don Ernesto Alonso, el bizarramente apodado "Señor Telenovela", y a quien un cierto profesor de la carrera deseó que Dios tuviera a fuego lento -chiste local-, estuvo alguna vez enamorado de individuos de su mismo sexo, y de que a Julieta Venegas todavía no le cae el centavazo -ya ven, yo que no quería decirlo así de gascho- de su fama y su fortuna.
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Y como todo cabe en un jarrito nada más que con lubricante y paciencia -no entendí-, Bauducco llena el libro de personalidades de los más distintos órdenes, pasando por Jacobo Zabludovsky -a quien le reclama tener muebles sumamente faltos de buen gusto en su oficina- hasta llegar a Ana Gabriela Guevara -a quien la interpela sobre su apariencia masculina-. Y así uno se va enterando del chisme, y va desmantelando, como dice Nicolás Alvarado en el prólogo -sí, el gordito pelón del programa televisivo La Dichosa Palabra-, a la personalidad para dejarle desnuda al lector a la persona.
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Yo también hago entrevistas, aunque mis cuestionados no sean tan famosos -no todos, pues- ni mis preguntas busquen desquiciarlos. De hecho, he llegado a la conclusión, al cerrar el material de más de 250 páginas, de que yo sufriría horriblemente de culpa si hiciera confesar a Guadalupe Loaeza que es una renga, o a Carlos Cuauhtémoc Sánchez que lo que él escribe es un absoluto ciclo de la misma -e inúltil- sopa. Porque, si bien yo no tengo una admiracón exacerbada hacia el personaje, lo prefiero a la persona, pues esta última es tan, pero tan humana, que está en riesgo constante de perderse a sí misma. Y, después de todo, ¿qué haríamos los que queremos al personaje sin la persona? Papar moscas.
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Ahí les dejo la recomendación. Memorables hay muchas entrevistas dentro del libro. ¿Mis favoritas? Híjole, no me pongan a escoger porque no acabo. Pero, si quieren, abran el libro y tras leer la de la "Chica Dorada" -sic, sick-, sáltense un bonche de páginas y éntrenle a la de Jorge Serrano Limón, ex director de Pro Vida A. C., un señor de férreos parámetros y mucha convicción católica. La que les espera...
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¡Salud!

3 comentarios:

Alejandro Bercini dijo...

Después de leer esta entrada, me quedo con la sensación de querer ver algunas entrevistas suyas con personajes famosos (sci-fic si así lo prefiere su persona) ja!
Tan solo imaginarme la clase de preguntas que usted, amigo de letras y andares paranoicos por la vida, podría formular, y más aún, con la clase de respuestas que la celebridad contestaría. ja! hilarante!

En fin, aquí visitándole como de costumbre.

Saludos desde Neverland.

Por cierto, recomiendo visitar el centro cultural España (creo que ya lo había mencionado en otro comentario) y el antiguo Colegio de San Ildefonso que es una obligación (con la exhibición de Vik Muniz y Julio Galán ambas por la módica cantidad de 45 pesito)

Ciao

Wendy Piede Bello dijo...

Pues muy osado el tipo, pero, ¿cómo para qué incomodar al entrevsitado? Eso no me parece profesional en lo absoluto, porque en todo caso el entrevistado no es más que una fuente de información y joder a alguien no me parece un "trabajo" digno de reconocimiento.
Hablando de CCSánchez, El Majo nos dio explicación filosófica [fumada] de por qué los libros de superación personal no es literatura: algo así de ver al yo sin vcolcarlo sobre sí mismo -uya apáguenme por favor-, bueno, eso es según las ideas del Dios Foucault aunque él diga que los Dioses nos abandoanron y dejaron el vacío.

Anónimo dijo...

yo tambien acabo de echarme el libro completito. y me encantooo. vaya, mi estimada wendy, tu te preguntas como para que incomodar al entrevistado y yo me pregunto por que tener que seguir aguantando todos los dias la misma sopa de estos personajes que dicen cada vez lo mismo. a mi este cuate Bauducco me parece grandioso. es verdad que algunas veces se pone medio pesado con los entrevistados, vale. pero que no estamos cansados de oir siempre las mismas preguntas y las mismas respuestas (obvio). por eso el libro me gusta. resulta que yo estudie en la universidad con un libro del mismo autos que se llama SECRETOS DE LA ENTREVISTA. La verdad es que tambien ese está bueno, pero mas orientado a estudiantes de periodismo. En cambio AL DESNUDO -el libro sobre el que comentamos ahora– es para todo publico.
en fin, sólo quería agregar que mi el libro sí me gustó pero bastaaaante. Y, por cierto, este blog me encanta.