lunes, 8 de septiembre de 2008

De todo como en botica.

Ya me andaba. Yo, que en ningún momento tengo afanes comunicativos, que nunca estoy hábido de traer chismes y diretes -que son la misma cosa, pero no son iguales-, yo, que siempre estoy dedicado a mis propias cosas y nunca interrumpo la pulcra y tranquila vida de ustedes con ninguna interrogación adversa, ningún desciframiento político, ninguna interpretación literaria, ningún comentario cinematográfico, ningún nada de nada, sino que me dedico, más bien, a vivir y dejar vivir, yo, que tanto bien hago con mi silencio... ya no podía estar sin escribir en este baile, con los chismes acumulándose y el servicio de Interne' detenido por la realización de obras viales -de esas que huelen a candidatura a gubernatura del Estado por parte de sus realizadores- cercanas a mi domicilio.
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Pero ya vine. Pasó el susto de tener trabada la mandíbula con tanto qué contar, y mi cuate el Charles Slim -ajá, sí tú, Chucha- reparó rapidito la línea y nos devolvió la luz -de la pantalla-. Con el asunto resoluto, me apresuré a entrarle a este baile, que ya va que vuela para visitar la multidisciplinaria capital del país -próximo sábado, preparen su cuota-, y proponerles a ustedes las cosas que me han pasado, para que su apostólica y celestial venia sirva en hacer algo por mí.
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En primeras, y para no alargar mucho el asunto, he de contarles que la Ley Antitabaco, que recientemente critiqué -pulvericé, diría yo- en este baile que es mío y también suyo si ayudan con los gastos, ya rindió sus primeros frutos. Altamente alarmada porque de pronto le llegó el chispazo -"le cayó el centavazo", dirían algunos, frase que yo no uso porque me lo impiden mis sanas y morales costumbres anticoscupiscentes -?--, La Casicasi se dispuso a dejar de fumar hace unos cuantos días.
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La cosa está en que El Tahualpa, que para nada intenta hacer de la vida de otros una preocupación... sino todo lo contrario -?-, la puso a hacer cuentas de lo que al año se ahorraría, monetariamente hablando, en concepto de cajetillas de cigarro... si tan sólo dejara de fumar. Y no es que La Casicasi sea fijada del dinero, todo menos esto, sino que 3,500 pesos son muchos camiones, muchos libros, muchas idas al cine, muchos diplomados, y mucha enfermedad y muerte si se les gasta en cajetillas de a 20 pequeñitas guadañas.
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Así que, presurosa como cuando se entera que hay rebajas en las tiendas de ropa que le gustan, La Casicasi hechó por el escusado todos los cigarros que pudo encontrar, y hubiera seguido con los de La Traviata si ésta se lo hubiera permitido. Pero no. Fumar es todavía para ella un acto considerado, relajante, justo y necesario. ¿Y qué se lo impide? Nada, mi enfisema va de alivio.
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El segundo asunto a tratar es la cada vez más cercana ola de incertidumbre sicológica que ha amenazado paulatinamente a mis amigos. Primero cayó, hace unas semanas, La Traviata, quien, llena de buenas intenciones, anunció a inicios de semestre que su desapareción artística en los meses vacacionales se debió en mucho a un agudo periodo de depresión por el cual atravesó. Luego vino La Zucaritas, que ha estado algo obtusa con eso de que yo esté yendo a consultar a un terapeuta para armonizar los pájaros de mi cabeza. Luego dos no muy cercanos anunciaron uno un grave trastorno siquiátrico; la otra, un serio problema de autoestima. Al final, ya cuando todo iba mejorando y la viña se teñía del rojo de la uva nacida para amar, La Wendy me avisó hace unos días, vía blog -consultar lista anexa-, que tiene un serio problema de desubicación personal.
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Yo no sé de qué se trate, pero estoy dispuesto a averiguarlo. Quizá sea el hecho de que todos ellos son humanos -cosa que, mea culpa, todavía me cuesta trabajo entender a primer zopapo-, y están a riesgo de caer como lo están de amar, de ser heridos, de respirar. Tendré que hacerme a la idea, y tender una mano, cosa que no me cuesta, pero me parece insuficiente. ¿Será acaso que erré de profesión, y lo mío lo mío era ser sicoanalista? "No lo mande Dios", contestarían algunos, "si maleducado das los consejos que das... ¿imagínate con sustento teórico?" ¡Uta! Sería yo imparable.
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Las otras se las debo. Ya se extendió mucho esta entrada, y los chismes van y vienen. Estén pendientes. Uno de estos días aparecerá una entrada irreconocible, y cuando la lean entenderán que yo también tengo problemas. Y si no aparece... sabrán que soy como soy porque ya nací así, y a mí ni el Prozac, ni el Ritalín, ni ninguno de esos otros "afrodisiacos" me cambian el semblante. Ahí aguas, no les vaya a caer el pedradón a los que viven de empastillarse.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Ay que chismosiento eh Agus. Hasta eso eres eficiente, ¿para qué leer el periódico si tengo El baile?...
¿Para qué hablar con mis amigos si Agus lo hace por mí?...
Jajajajajaja. Mentira.