miércoles, 20 de agosto de 2008

Volver a Almodóvar.

Algo de mi poca experiencia al respecto me lo dice: el cine de Almodóvar es mejor si se come por separado, con la conciencia muy tranquila y el ánimo muy dispuesto. Si cualquiera de estas tres condiciones se tacha de irrelevante, y uno pasa toda la tarde frente al televisor, o aplanado en la butaca, chutándose la historia cinematográfica completa del director español, o si uno se sienta a ver alguno de sus filmes después de haber cometido alguna "maldituría" -gracias a La Casicasi por el neotérmino-, o si lo hace medio apesadumbrado y con pocas ganas de vivir, las consecuencias podrían ser fatales.
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Estas vacaciones, como no queriendo, me eché dos. Dos de Almodóvar en dos tardes algo distantes, y todavía sigo pensando en por qué no se me ocurrió ver una este verano y la otra hasta el siguiente, cuando ya hubiera digerido la primera. Pero no lo hice, y en cierta parte no me arrepiento: ambas cintas son buenas, y han resultado un acercamiento más que satisfactorio al cine del probablemente más renombrado director español de los últimos tiempos-yo le voy más al manejo temático de Julio Medem, pero los arrebatos de Almodóvar sólo él-.
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Volver fue mi segunda intentona por mirar a Almodóvar con ojos de fanático, y la primera de este verano. Se ganó mi aprecio por reivindicación, definitivamente, que ya había alguna vez había estado coqueteando mi intelecto con mi primer vistazo a su trabajo cinematográfico -Todo sobre mi madre, que vi recomendadísima, y acompañadísimo, por mi hermano, hará unos dos años-. He de admitir que, aunque había recibido de parte de muchos cinevidentes -fanáticos almodovarianos o no- recomendaciones expresas de ver Volver -que no de volver a ver Volver-, me dejé llevar más bien por la posibilidad explícita de conocer un poco más del trabajo de Almodóvar, más de su intelecto, de su mordacidad, de su humor negro, de su manejo sustancialmente agresivo de temas tabú como la homosexualidad o la liberación femenina. Más de todo lo que es él, y que nadie se pone de acuerdo todavía qué es, pero todo mundo sabe que algo es. Mención aparte a la actuación genuina de Penélope Cruz en papel de sospechosa culpable y mala hija, con ese rostro y esas piernas que hacen pensar a uno que si no fuera por su voz indigerible... las cosas con Penélope irían siempre viento en popa.
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La mala educación, que hace unas horas apenas acabo de digerir, fue mi tercer acercamiento -segundo de este verano que ya comienza a oler a otoño- "a lo de Pedro", y salió tan bien librada a mis ojos como lo hizo Volver. Con esa lucidez estética que ilumina el cine del español, el humor y la temática negra que maneja se ven tan, pero tan iluminados, que es imposible separar un minuto el ojo de la pantalla, así se hable de abusos, vejaciones, dolores, muertes, trasvestismos no asimilados, asesinatos y violaciones. Aquí la mención aparte, ya lo sabrán los fanáticos o simples espectadores de la cinta, se la lleva Gael García en una actuación bastante bien ejecutada -y casi doble- de un travestido -¿qué nosotros los mexicanos no decíamos "travestis"? Seguiremos informando- con muchos complejos, culpabilidades y retorcidos caminos mentales. No se ve guapa la Gaela, pero tiene con qué defenderse cuando se pinta los labios.
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No sé quién, pero alguien me comentó alguna vez que Almodóvar es lo que es gracias a que no se inspira en otra cuestión para armar los argumentos de sus cintas que en los artículos periodísticos de nota roja que suelen llamar su atención. Así, pues, su cine es atractivo al ser humano porque, si bien no es necesariamente humano, sí plantea las visicitudes del suelo básico del hombre -en genérico-: la vida cotidiana.
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Yo, con lo poco que sé de cine, y lo menos que sé de Almodóvar, me quedo con Todo sobre mi madre. No me lo tomen a mal, es más, ni siquiera me lo tomen; se trata en realidad de que en esa cinta el director se ve menos incisivo y más productivo, menos alardeante y más dirigido. ¿Y dirigido a qué? A dirigir, y no a ganar el Óscar. Ya dije.
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¡Salud!

2 comentarios:

Alejandro Bercini dijo...

En defnitiva tendrás que ver "Hable con ella", claro que de almodóvar. Una película simplemente maravillosa y sublime. Termina primera de digerir la mala educación y después prueba con esta cinta y pues luego hablamos al respecto mi amigo de letras.

Saludos desde neverland.

Wendy Piede Bello dijo...

Sí, yo me quedo con Hable con ella, porque La mala educación me traumó, sexo demasiado explícito para mi gusto; de Volver, salí corriendo porque yamimiaba y casi chillando porque es muy triste y a mi se me ocurrió la brillante idea de verla sola.
Hable con ella la vi en clase de psicología -con mi padre, ah, mi padre- y es muy, muy buena.