lunes, 21 de julio de 2008

El último y nos pasamos a retirar.

Como ya es costumbre en la historia de la humanidad, y ante las buenas noticias que han llegado a mis oídos y los de mis informantes esta semana, haremos un conteo regresivo a las 150 entradas en esta coma que cada vez baila menos pero mejor: 3 entradas, contando ésta, que son las que faltan para el céntimo y medio, para hablar de las 3 cosas que más mueven el ritmo en este baile.
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Y comenzando, como decía, por las buenas noticias, será justo cederle la entrada a uno de los grupos del pop en español más importantes de los últimos años -no lo digo yo, lo dicen sus enciclopedistas en Wikipedia-, que no sólo han conseguido vender más de seis millones de discos en todo el orbe, sino que además ha dado más de 500 conciertos en diez años de historia musical (50 por año, casi uno por semana), y ha cantado, pese a ser español -ya, ni me protesten, que es un hecho mundialmente conocido que a los españoles se les complica la pronunciación correcta de todos los idiomas no hispanos-, en italiano, francés y portugués.
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Me refiero a La Oreja de Van Gogh, que esta semana que acaba de ver su alcohólico fin-yes, luego les cuento, o mejor no, hasta que vuelva a ver otro fin de semana alcohólico y, ya con dos en la mano, haya menos resaca y más memoria de lo sucedido-, esta última semana, decía, anunció que regresa a la escena musical en septiembre, tras la separación en noviembre pasado de su elemento sustancial, su vocalista, Amaia Montero, quien tomó a bien dejar la banda para buscar proyectos en solitario -Ana Torroja, dale unas clasesitas de cómo no hacerse la interesante so riesgo de morir de hambre, plis-. Y lo anunció no con pura palabrería, sino con el lanzamiento de su nuevo sencillo, que lleva por lindísimo -chulis chulis- título "El último vals", y que ya está disponible hasta en Ares para que todo el pueblo piratón lo escuche.
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En septiembre, el día dos, para ser más exacto, la banda donostiarra -osea, de Donosti, País Vasco, norte de España, dicen mis informantes- comenzará a vender en el mercado -así es, entre los kilos de papa y frijol- A las cinco en el Astoria, su nuevo álbum del cual se desprende ese sencillo tan chulis chulis que ya les pasé al plato antes.
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¿Que por qué entra La Oreja de Van Gogh en el conteo? Porque se trata de hablar de tres cosas, una por entrada, que marquen este baile y lo traigan muy influenciado, y La Oreja, pese a que está formada por puro treintañero -su nueva vocalista, una tal Leire Martínez, ya casi babea la linea de meta con 29 años-, ha marcado bien y bonito mi primera juventud -es que ahora, con eso de que según mi terapeuta soy un anciano de 90 años en un cuerpo de un chico de 20, he decidido que lo mío no es ancianidad, sino juventud retardada-.
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Y sucede que la fiesta es, sobre todo, porque en su último trabajo discográfico, los españolitos se dejaron ver bastante melancólicos y en crisis de mediana edad -segunda juventud-, versando sobre temas como lo que sucede a los 30 cuando los jeans ya no te quedan y nadie te quiere en tu trabajo por tus piercings, cosa que a mí, pese a mi retardada juventud -y dale con lo mismo- me tiene bastante sin cuidado. En Guapa, que así se llamó el último trabajo, lanzado en 2006, la cosa se puso fea y yo amenacé con abandonar el barco si seguían con sus cosas de adulto mayor y no se ponían las pilas en refrescarse hasta la edad.
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Así que, por lo menos con lo que muestra "El último vals", A las cinco en el Astoria pinta mucho más cercano a mi edad, mis intereses, y el gusto que me da La Oreja. Porque después de "20 de enero", o "La Playa", o "Geografía", que de algún modo le han dado música a las cinceladas de mi vida, no esperaba menos añoranza, ni más años de sufrimiento.
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El viernes tocaba, pero tocó algo distinto. Buen, muy bueno, así que seguirá tocando.
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¡Salud! (continuará...)

2 comentarios:

Sicany dijo...

Señor Agustín, no se tome en serio su "aparente vejez interior". Se le quiere aunque quiera su cocol... Su redacción sobre LODVG se le agradeece en demasía, sois muy modesto en el gustazo por este grupazo y por eso ya habéis escoltado mi igual agrado. Pero dejemos el orden formal. ¡Arriba La Oreja en todos sus tiempos! Y si nos vuelven a visitar, que doy por hecho de una vez, me acompañarás aunque me pongas a tu coma enfrente. Recuerda que tengo varita... y la misma conseguirá entradas dobles. EH? EH? Ahí OS ves V.O.S.

Wendy Piede Bello dijo...

¡Eso! Haz que respeten tus canas... jajajaja, broma. Leire es una de las tres "eles", las otras son Lira y Leidy, pero esa historia no importa. Siéntete viejo cuando escuches a Mocedades, ahora El Consorcio, para variar españoles -espero no errar en ese dato- o cuando cantes "La gata bajo la lluvia"...
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...sabes que eso es broma...
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... porque yo canté contigo.