miércoles, 30 de julio de 2008

El caballero de la triste figura.

Dos notas aclaratorias preliminares de suma importancia. Nota aclaratoria preliminar de suma importancia número uno: sé que ya llevo hablando -escribiendo, quimosabi, escribiendo- de cine tres entradas, casi ininterrumpidas, pero si les preocupa que hable -escriba, quimosabi, escriba- una entrada más sobre mis últimos descubrimientos cinematográficos, más vale que dejen de leer entonces... ahora. Esto es vacaciones, o lo que parece serlo, y el baile no anda ni bien ni bonito por estos lares, como para preocuparse en a qué sí o a qué no hacerle nota. Nota aclaratoria preliminar de suma importancia número dos: no soy un fanático de los cómics -los únicos tres que leí en mi vida me fueron proporcionados por amigos que nunca pudieron resolverme una duda controversial: ¿cuál es el gusto de leer imágenes predispuestas si se pueden siempre crear las personales? A lugar-, mucho menos alguien podría considerarme un experto -ja, ?, (risas)-, así que por ningún motivo versaré en mi entrada de la materia caricaturesca del asunto, sino de algo que, si bien tampoco domino, sí he observado detenidamente: Batman en el cine.
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The dark knight es el último -por favor, Santa Cachucha, que hasta ahí llegue- intento cinematográfico, guiado por Christopher Nolan, que la Warner Brothers ha hecho -insisto, que ya no le siga- para reanimar, reactivar y revalorizar -? por 3-, la franquicia del superhéroe oscuro más famoso del mundo cinematográfico -insisto: en la medida de mis limitadas posibilidades, me mantendré al margen de lo comíctico-. Claro que estoy hablando de Batman, y claro que todo apunta para que esta entrada manifieste mi expreso y temerario odio hacia Nolan y todo su equipo de colaboradores, que no han hecho más que moverme el tapete y revelar un factor crucial, que hoy me es más que comprobado por los comentarios certeros de mi amigo El Sexsymbol: Warner Bros. no ha estado intentando, con sus últimas dos batiapuestas, vendernos un nuevo concepto del superhéroe -¿antihéroe?, ¿ser humano?, vaya asté a saber-, sino acercarse a un selecto público que ha leído las novelas gráficas del vampiro, y está sediento de versiones cinematográficas de las mismas.
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Pese a este antecedente que alfombra la entrada, me es difícil explicar certeramente por qué razón no me gustó nadita la nueva batientrega de Nolan. Hay, si lo pienso mejor, dos motivos esenciales, que quizá no dicen todo cuando sí deambulan mucho. El primero, el menos visceral, radica en la evidente cuestión de que don Cristobal ha querido -ya dije que si se basó en una novela gráfica, o en un cómic empapado de literaturiedad, a mí, fan de las simples películas, y dueño supremo de este blog, me viene valiendo soberano y decidido gorro-, al realizar su film, generar realismo cinematográfico en una historia que nomás no se deja aplicar la dura regla de dicha escuela artística. Los movimientos de cámara, los argumentos, las ambientaciones y hasta las caracterizaciones, luchan desconsideradamente por encajar en el pesado esquema de una Ciudad Gótica real y mesurada, y unos habitantes de la ídem muy reales y muy humanos, experimento que termina pareciéndose más bien a la ridícula y risible -ja- imagen de aquel chiste que versaba sobre un elefante entrando en un vochito.
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El segundo motivo, me viene más al gusto porque parte esencialmente de my way. En mi modo de observar el fenómeno, diré, toda película de Batman necesita necesariamente con necesidad necesaria de tres actores principales: un cúmulo de batiartefactos -batimóvil incluido, claro está-, una Ciudad Gótica muy gótica -barroca no, bizarra quizá, gótica de a fuercitas-, y un villano -barroco, gótico, bizarro, neoclásico, werever-.
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Y, ya imaginarán, The dark knight adolece de por lo menos dos de esas tres patas -de las tres que me quedaban, de las tres que me quedaban, nada más me queda una, una, una-. Sucede que, si bien en la generalidad sus inventos aparatosos y útiles están -y van, y quedan- bien y bonitos, el gran protagonista de entre ese cúmulo de artefactos prodigiosos, el cuatroruedassuperwow batimóvil, está como para pensar en un acorazado bélico o, peor aún, en una Hummer 4x4, de ésas que nada más manejan las señoras copetonas. Uno lo ve y no sabe si va, viene, se come o huele mal. Nota aclaratoria: al mal logrado auto lo salva la bien lograda -y aparición estelar, ojo- batimoto, el único cascajo rescatable de toda esa mole de inmundicia y acero -nota final para ya no rayar en lo mismo: guiuuug-.
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Respecto al segundo batiprotagonista, la Ciudad Gótica, sucede que el equipo de arte de nuestro apreciado director -es un decir- ha intentado, por una cinta más, hacer encajar a un ente urbano como Ciudad Gótica -¿así o más obvia la cosa con el puro nombre?... esto es otro decir- en el esquema arquitectónico minimalista prevaleciente en recientes fechas. Osea... de nuevo el chiste del elefante, pero con todo y cría. ¿Cómo metes una columna por naturaleza art decó en un mueble de Armonía o Tuto Pelle? Habría que estar loco, o ciego, o en afán de vender. ¿Ya podrá alguien sacar la cabeza a la superficie y entender por fin que remodelar no es la misma cosa que actualizar? Pasen el dato, corran la voz.
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Y como el tercero es el vencido, decidimos dejarlo hasta el final. Bien por el temible y genialmente interpretado Guazón de Hearth Ledger -¿sí es así, o me regresó?-, mal por la pésima incursión -y eso fue to..., y eso fue to..., y eso fue todo amigos- de una de mis favoritas batientidades malévolas, el Dos Caras que, bien caracterizado y bien interpretado, es acribillado, casi literalmente, por el guión de Jonathan Nolan -nola... ¿son hermanitos los geniecitos?-, que le da un papel secundario en una película que ya con un villanazo hubiera tenido suficiente. ¿Será acaso moda, dado el dramático caso de la última entrega de Spiderman, que también contó con una multitud de villanos que hizo imposible apreciarlos como es debido -se la deben a Venom, yo nomás aviso y acuso recibo-? ¿Se tratará acaso de hacer todo rápido y mal, como con esténcil de Tupperware? ¿Será acaso que la moda esa de juntar en paquetes las buenas cosas para acabar por no disfrutarlas todas, ya le llegó al cine?
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Pues no sé. A mí The dark knight me deja con feo sabor de boca, pese -o debido a- mi inexpertitud. Yo mejor le dejo la cinta a los fans, o los buenos observadores, o los ciegos, y que ellos decidan sin le dan voto de calidad o voto de negación. Total, si ya hicieron lo mismo con el Hulk de Sam Reimi -¿sí es así, o me vuelvo a regresar?- reiniciando la saga este año apenas cuatro años después de realizada la cinta del coreano, ¿por qué no borrar la cuenta con Batman y darle una cinta un poco menos filosófica y más natural? Total, pienso yo, ¿no es lo natural en Batman la ppppsicosis de Tim Burton y la esquizofrenia de Jim Carrey? Olviden esto último de Jim Carrey, fue un mal chiste.
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¡Salud!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bah, la forma como escribes lo dice todo. Uy que gran analisis!.
Seguro eres fanático de esas obras maestras Legalmente Rubia o Crossroads. jaja.

Alejandro Bercini dijo...

Ha sido para mi un gran sufrir, literalmente, ver como hollywood ha tratado de revivir películas que debieron quedar sepultadas tras su muerte, tras su tiempo. Ejemplo: Freddy Krueger VS Jason, Alien VS Predator, Rocky Balboa, Indiana Jones, Hulk... Y ahora Batman.

Me he rehusado rotundamente a ver las mencionadas películas por temor a salir encabronado de las salas del cine. Sin embargo, me he arriesgado a ver la nueva saga de Batman.
Hace muy poco acabao de ver la de Batman Begins, y por supuesto que vi la de Batman the dark night.

Yo, en lo personal, me quedo con un excelente sabor de boca sobretodo luego de ver la última película de batman que fue una basura.
Ahora con esta nueva versión cinematográfica creo que vuelve a ganarse mi respeto.
Cierto que las versiones anteriores trataban de dar más la imagen de cómic, algo más caricaturesco y pintoresco.
Ahora pretendieron hacer una ciudad más real, personajes más reales. Que todavía no termina de convercerme.

Lo que trato de decir es que a mí se me gustó mucho la película de batman, no será mi película favorita ciertamente. Pero lo que más me gustó de todo fue la magistral interpretación del difunto (descanse en paz) Heath Ledger! Wow! no dudo que le premien con un oscar póstume.
Realmente creó un personaje desquiciado y psicópata en la mejor de sus presentaciones.
El personaje de Harvey Dent (dos caras), ciertamente estuvo de más, la actuación del Joker fue tan maravillosa que creó (en mi humilde opinión, opacó a dos caras.
Y como mencionas tu, ¿Para qué demonios atascar la ciudad de villanos si no podemos poner atención a todos? Además, el villano de dos caras duró muy poco, recordemos que al inicio era el bueno de la ciudad, y al final se convierte en el malo y muere. BAH! que patético!

Están repitiendo la misma estrategia que con las películas anteriores, pero con la adición de que en esta ocasión los villanos mezclados no interactúan ni complotean juntos.

Mejor se hubieran guardado a Dos caras para otra película. Cosa que la parecer continuará por el resto de nuestros días.

Las películas de batman son una muy buena franquicia. Y creo que si lograron salir del agujero donde se habían metido después de Arnold Schwarzenegger como el hombre de hielo, con esos pésimos efectos especiales, horrible direccción de fotografía, mala actuación, y terrible producción.

Debo decir que yo si quedo con un muy buen sabor de boca.

Saludos desde Neverland.

Wendy Piede Bello dijo...

1.- ¿Qué es quimosabi?
2.- ¿Vampiro?
3.- Siento ser portadora de malas noticias, pero si te fijaste The Joker, no murió y Two Face está más que puesto para ser el villano de una tercera película.
4.- Two Face, fue la principal arma de The Joker contra Batman, fue para demostrarle "que basta que alguien tenga un mal día para que se convierta en un villano", esto en palabras de un crítico de cine sin pretenciones, cuyo nombre no recuerdo y es lo de menos.
Beso. Te veo el martes en Lulio.