martes, 17 de junio de 2008

Wiskiiiiii

Me siento como hace mucho tiempo no. No, no es cuestión de que la recién -otra vez- adquirida soltería me traiga vuelto loco. De hecho, estoy todavía en mi periodo -sano, muy sano- de luto y melancolía. Lo que me hace sentir diferente, como hace mucho tiempo no experimentaba, es que, por azares del destino-mi trabajo periodístico, estoy yendo desde el lunes pasado, y cada miércoles además, a un curso de fotografía que pinta -sí, pinta, no fotografía- muy bien.
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Ya ayer, mientras yo intentaba concentrarme en dónde demonios debo picarle a mi respectivo modelo de cámara digital, el maestro -que según La Malagueña, que, cabe aclarar, es mi compañera de pupitre en el curso, tiene "gustos especialmente diversos"-, se afanaba a su vez por mostrar las partes de las que está compuesta la cámara digital, las funciones de cada una de sus partes, y la maravilla del proceso que la luz sufre dentro del pequeño aparatito para convertirse en imágen.
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Terminé tan entusiasmado con eso que ya he decidido inventar algo alguna vez. No, no es cuestión de celo profesional, sino de mero entusiasmo práctico y técnico. Me llama la atención que pueda hacerse una cosa bonita y servicial con los mismos tornillos, tuercas y botones, cables y chips, con los que se fabrican el resto de las cosas bonitas y serviciales que hay en el mundo.
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Pero no se preocupen. Conociéndome, mi entusiasmo inventivo no pasará de desarmar dos o tres electrodomésticos para conocer su interior -¿qué quieren? La culpa la tienen mis padres, que nunca tuvieron la decencia de regalarme un lego en navidad-, o, ya en un caso extremo, de provar la resistencia al fuego o al agua -sí, otra vez- de tres o cuatro chunches diversas.
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Por los que sí siento un respeto de "no te me acerques que vengo divino", es por los fotógrafos mismos. Si ya desde antes los veía caminar en los eventos con sus mochilonas, sus rostros de perversión -si algo son muy pero muy muy, es observadores-, sus viente aditamentos y su pronta y eficaz asistencia a toda clase de suceso, ahora valoro más que nunca su chamba y su profesionalismo -no, no he conocido un fotógrafo no profesional, aunque sí muchos que abusan de su profesión y andan fotografiando hasta lo que la Pía Sociedad de Sociedades Pías reprobaría ver en una foto-.
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Y para los que tengan la duda, no pienso utilizar mis conocimientos recién -y en proceso- adquiridos para armar sesiones de desnudo. Bueno... es que las fotos de desnudo me salen bien así, sin más técnica que la media luz y la cara sensualona. Y a quien no me lo crea... pues guau.
. ¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

A darle átomos y a vivir el cursillo chido, me encanta ser tu compañera de butaca.