lunes, 23 de junio de 2008

Volver al club.

Me preguntó como sería eso de noviar en los años de mis padres. Bueno, si quieren ayudarme en mi proceso histórico-filosófico, piensen en cómo sería eso de noviar en los años de sus abuelos, que más o menos tendrán la misma edad que mis padres. Por supuesto que, por más que uno lo piense, la respuesta es unívoca: nuestros padres noviaban a la antigua. ¿Y cómo es eso? Pues basta, creo yo, con traer a colación una frase del inigualable Armando Fuentes Aguirre "Catón": "Nosotros los hoy viejos vivíamos la vida. Los jóvenes de hoy, se limitan a verla pasar".
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Y si la frase no les bastó, les explico: el noviazgo tenía horarios, tópicos tabú y hasta reglas implícitas, para todo "caballero" tocaba una "dama" forzosamente del mismo porte o condición social, al conocerse los apellidos se conocían a las familias, y dicho conocimiento engendraba la aceptación o el rechazo de la familia hacia el noviazgo del hijo o la hija, había lugares "permitidos" y lugares "prohibidos" para noviar, y para muchos casos amorosos era casi imposible imaginar un noviazgo sin la presencia del hermanito o primo pequeño, que hacía las veces de "chaperón".
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Y como las personas cambian, cambian también los modus operandi de sus relaciones. Hoy la relación es de dos y nada más que dos -idealmente, claro-, los conflictos, las decisiones, hasta la elección de la pose sexual, se toman -idealmente otra vez-, entre dos y nada más que dos. Nos es intolerable una relación donde la mamá, el papá, los hermanos o los amigos, los exnovios o las exparejas, interceden como santoral en época de dificultades.
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"Ya nos liberamos", creen a pie juntillas algunos, mientras que otros, los solteros empedernidos sobre todo, se conforman con mirar a los enamorados con desdén, sufriendo tanta libertad, deseando el regreso de los tiempos en que noviar era la antesala explícita al matrimonio y no la antesala implícita a la cama -bueno, siempre ha sido la antesala implícita a la cama, pero antes nos hacíamos más... luces-.
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Traigo todo esto a colación porque ayer La Casicasi, que es muy picha en eso de las relaciones, me sacó de balance al anunciarme su regreso, tras algunas semanas de fructífera unión de pareja, a esto que hemos dado en llamar "El club de los solteros". ¿Qué quieren? Uno se hace a la idea de que las cosas no son tan malas poniéndoles nombres que les dan sensación de confort y bienestar. Y como para eso de bien estar nos pintamos solos por estos lares, nos gustó la idea de que la cosa fuera un "club" y no una logia, o una sociedad secreta.
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Y el regreso de mi gran amiga a este club, al cual yo, recordarán, volví hace poco con saldos amarillos -no pregunten, revisen entradas anteriores-, y tuve que llegar a barrer y quitar telarañas, porque hacía varios meses no se paraba un alma por ahí, el regreso de La Casicasi, decía, me puso a pensar en lo extraño que es esto de que los amigos que siempre estuvieron solteros, al menos desde que uno los conoció, o que se dan a sí mismos la categoría de "solteros", salgan del club como si nada y luego regresen también como si nada, o, lo que es peor, con muchas cosas más que cuando se fueron dando vueltas sobre la misma mollera.
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Pero me da gusto, me da gusto no estar tan solo después de todo. Claro, todos los del club tienen el total derecho de entrar y salir de él cuantas veces les plazca, o quedarse ahí para siempre, o salir y no volver, pero el hecho de estar acompañado otra vez, cuando ya me había acostumbrado a bailar el "meneito" y las de Caballo Dorado yo solito, haciéndome fiestas en los espejos y ventanales, me trae bastante contentito.
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Los dejo porque está sonando fuerte la música, y para bailar las que se dejen, La Casicasi se presta solita. ¿Que quién más volverá? ¿que quién será el próximo en salir? No lo sé, y temo que ya hay suficientes personas en este club como para pensar en más visitas o desalojos. Total, para los que quieran regresar, siempre estará abierta la barra del bar, el hielo servido en los vasos y la champaigne de importación bien fría en las copas. Y para los que quieran salir... siempre estará París
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Gracias por la invitación.