jueves, 26 de junio de 2008

Me lo dijo un pajarito.

La Tía Bachita nunca ha dicho una mentira. Me parece, incluso, que el día que de su boca salga algo no verdadero, o falseado, será el mismo que este blog de plano cierre sus puertas ante el asecho de páginas pornográfico-literarias -osea, estamos lejos-. Es una excelente hermana, fue una fabulosa hija cuando sus padres vivían, y ha sido toda su vida una dadivosa mujer, siempre presente cuando se le necesita... y cuando no también. Quizá una será su única y más grande problemática: no puede estar más de tres minutos con la boca cerrada... hablando de los demás.
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La traigo a colación, a ella y a su particular modo de vivir hablando de otros, porque ha venido hoy a mi cabeza una frase acuñada por ella que le ha dado la vuelta a la familia y, si no me duermo, en poco tiempo también lo hará al mundo: "No es que yo sea chismosa, es que me interesa particularmente la vida de los demás". Voilá! ¿Ven cómo el ingenio para eso de mover la coma a mi favor, lo traigo de familia junto con las caderas anchas y la necesidad inevitable de afecto?
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Y vino muy bien la frase de la Tía Biachita -se llama Beatríz, pero si preguntan el por qué del sobrenombre, quizá nos perdamos, ustedes y yo, si me ayudan con la búsqueda, en un inevitable laberinto de anécdotas familiares tan indescifrables como inútiles-, porque ya traía yo tiempo atrás la inquietud de hablar del chisme como naturaleza social, cultural, económica y política. ¿Naturaleza de quién? Bueno, hasta que mis viajes amplíen el panorama -Ciudad de México, noviembre, preparen su cuota-, de los mexicanos por lo menos.
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Y si no me creen, láncense -bueno, es un decir, tomen un camión, o un taxi, o monten su bici, o su burro, o su caballo, o su escolba, y transporténse civilizadamente- al Sanbors más cercano y revisen la afamada -y de corta caducidad- lista de "novedades editoriales". Ahora bien, ya con por lo menos diez títulos en mano, ¿díganme si no gira gran parte de la industria editorial mexicana en la composición, investigación y exposición de dimes y diretes? Sí, es gracias a los libros que nos enteramos de lo que pasa en otros lugares del mundo, en otros mundos inexistentes, pero también es gracias a los libros que nos enteramos de qué político durmió con cuál bedette, de qué encueratriz le arrojó la chancla a cuál presidente, o hasta de qué artista famosa -es un decir- le robó un hijo a qué carismático -otro decir- político -otro otro decir-.
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Y es que los mexicanos -repito, eso de que sólo seamos nosotros, o seamos más nosotros que nadie, está todavía en proceso de comprobación- parecemos tener una especie de circuito especial "prochisme": si no es nuestro placer culposo prenderle a "Ventaneando" todas las tardes y chutarnos la agudísima -castrante, dirían otros, incluyéndome- voz de Paty Chapoy hablando hasta de lo que no pasó en no existió tal fiesta, lo es abrir, casi desinteresadamente, con disimulo digno de actuación de López Tarso, la "Hola" más reciente en el consultorio del doctor, o el libro en cuya portada aparecen dos personajes hábilmente unidos gracias al Fotoshop, y así, de la página a la onda sonora, pasando por la luz convertida en imagen, hacernos conocedores de la información más simple e improductiva, al mismo tiempo... la más atractiva.
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Y es que la diferencia entre el chisme y la información de cualquier noticieron, no radica tanto en su comprobación, su cercanía a la realidad, cuanto en su utilidad: a nadie le importa que Juan Gabriel quizo bajarle el esposo a Rocío Dúrcal, o que Ninel Conde fue golpeada por José Manuel Figueroa, pero el punto es que todas estas notas venden más, mucho más, que las que enteran del último alce en el mercado de valores, o la última de las andanzas de nuestro goberna(conlacola)dor -no, esperen, esto último entra más bien en la categoría de "chisme farandulero" que de "noticia"-. Es el gen chismoso puro, ese que late dentro de cada uno de nosotros, el que marca la tajante diferencia entre la clase de información que nos parece más atractiva, aunque la utilidad pase a segunda marca.
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Y habrá quienes no sientan el mínimo de los intereses por el chisme político o farandulero, pero no he conocido hasta la fecha a un solo mexicano, amigo o no amigo mío, que no sienta interés por conocer los detalles del embarazo no deseado -no esperado, diría yo- de la prima más mogigata, o la última declaración homosexual del primo más noviero. ¿Será acaso que nos hemos podido todavía entender la cuestión de la individualidad, y de los actos personales que dan lugar a cada vida, así, por separado? ¿Nos ha convertido la raza y la historia en seres carentes de historias personales interesantes, que buscan encontrar en la vida de otros su propio live motiv?
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La Tía Biachita debe estar orgullosa -no estoy muy seguro, no se lo he preguntado-, de la cantidad de revistas y publicaciones, programas y radioemisiones, que giran ya en torno al chisme. ¿Se sentirá iniciadora del rubro con toda esta expansión? ¿Habrá ya patentado el chisme como sentido personal de la existencia? No lo sé, no lo creo, pero igual no perdería nada en preguntarle. Total, no pasa de que me cuente otra anécdota familiar y yo termine aquí, en este que es todavía mi blog, hablando sólo de chismoretes -combinación de "chismes" y "diretes"- familiares. ¿Qué tan mal se verá que esto se llame "El chisme de la coma", o, mejor aún "Ventaneando a la familia"? No sufran, no lo haré. Todavía tengo principios, principios de chismes por contar.
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

De veras lo siento, y aunque dices que de cualquier modo te hubieras enterado, ahora sé que hubiera querido no ser yo la mensajera y por la manera en que te has molestado; y que no pensarás de quien me dijo lo que te dije, lo que piensas, porque fue mi culpa, y el haberse enterado no dependió de él y que yo te lo dijera tampoco.
Te quiero y lo sabes, y te apoyo, y estba tratando de comprender qué es lo que te había molestado: lo que te dije o quien me lo dijo. Pero ya no importa porque con eso no cambio nada...
Buenas noches.
Descanza.