miércoles, 18 de junio de 2008

En cueros.

Es hora que mi desnudo nomás no llega. Yo, que estoy ahora experimentando muchas cosas, que traigo la cabeza nublada de pájaros y el pensamiento dosificado de tanta idea diversa, veo cada vez más lejana la realización de mi sueño -no anhelado, eso es demasíado, pero sí sueño a secas-, el día en que borre "sesión de fotografía al desnudo" de mi lista de cosas por hacer en vida
.
Sucede que, si bien el cuerpo a estas alturas de la vida puede dar mucho de sí para cumplir mi meta inútil -vamos, no es algo que pueda hacer sentir a su participante orgulloso o que haga ganarse el premio a la mejor humanidad-, el ánimo me viene quedando bajo. No ustedes para saberlo, no yo para contarlo, pero a estas alturas, a tantos días, sigo sintiendo que si no hago algo por cambiar de posición -si quieren verlo así, la mía era hasta el momento una posición muy cómoda-, me voy a volver loco -justo como lo decía en la entrada anterior- o voy a terminar por dejar de dirigirle la palabra al mundo entero -crédito para el buen grupo de personajes de Little Miss Sunshine. Si no la han visto, se las dejo de tarea-.
.
¿Que para una sesión de desnudo no se necesita buen ánimo? Ja, ja y recontra ja. Lamento atolondrar a las distintas mentalidades, y arriesgarme a la tacha -y malversación- de las sociedades pías de este país -impío-, pero si uno se arriesga a hacer una sesión de desnudo con el ánimo por lo suelos, corre el riesgo de que las carnes, con el efecto del flash, le salgan así también, jaladas hasta los suelos, el juego de luces sólo sirva para acentuar las protuberancias, y el obturador no haga más que acentuar las arrugas, la celulitis o las temibles -ya uno se acostumbra a vivir con ellas, y, como en un caso que conocí, hasta les pone nombres- estrías.
.
Así que no haré un desnudo hasta muy entrada esta noche. No, no ésta en la que escribo, sino ésta que estoy atravesando para poder salir adelante con los dos pies y bien plantado. ¿Que si me llevará mucho tiempo? No lo sé, pero creo que una sesión de desnudo fotográfico es una buena razón para no prolongar demasíado el proceso de avance.
.
Hoy, por lo pronto y para ir quitándole el miedo al diafragma -giug, aún en el contexto todo suena bastante rarito-, ya me animé, lo que nunca antes, a ser modelo en una sesión de la clase de fotografía, que versó de luces y sombras. Ya fui, ya me bombardearon las cámaras, ya me sentí Brad Pitt en sus mejores años, o Britney Spears en estos peores, y ya vine para contarles que no tengo el don, que si me animo a ser modelo de algo que no sea zapatos -o hasta de eso- moriré de hambre, y que todo este menjurgue sólo ha servido para reafirmar mi vocación: lo mío son las palabras, no las lámparas y las poses.
.
Pienso ahora mismo, viendo bien el asunto en el espejo -no, no ese asunto, sino todo este rollo en su conjunto-, que empezaré por desnudar mis cejas. Son lo suficientemente extrañas como para pensarlas producto de una tarde de depilación en algún salón de belleza -hace años que no me planto en uno-, así que tienen que ser aprovechadas. Cuando haya superado la cuestión de las cejas, y vea que puedo hacerlas desnudar sin bronca alguna, procederé con el resto del cuerpo. Cuando estén listas las fotos, me comunicaré con ustedes para hacerles ver que no fue la gran cosa, que todo es muy incómodo y que todavía sigo esperando mi cheque del adelanto del Times, o la Vogue, o al resto de publicaciones que podrían pagar mucho por verme en paños menores, o sin ellos.
.
Ya me voy. De la idea improbable del desnudo, pudorosa y pudenda, pasé a tocar temas más escabrosos y menos productivos. Los dejo, mejor, para que sigan ideando sus propias sesiones. El primero que se anime a enseñar los cueros, se gana mi aprecio y el aplauso de todo el baile. Y el último, iba a decir "vieja el último", pero con eso de que andamos muy equitativos con el género..., mejor el último que pague el resto de las ropas caidas -nota, no es caídas sino caidas, para que sea más mexicano-. Total, si no sale nada bueno, siempre habrá algún enfermo en internet al que toda esta bola de fotos malogradas le parezcan sexies. Si para eso, los humanos nos pintamos solos.
.
¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

Yo te las tomo, y por como salgan no te preocupes, que al CAAVo que la Pau ya va a saber fotoshop.
Te quiero. Mañana a estas horas estaré en la playita. Ajúa!