sábado, 14 de junio de 2008

El recuento de los daños.

Es sábado ya. Bueno, domingo, domingo para cuando acabe de escribir esto. Líneas extrañas nacen tras volver a la soltería. Siento que a 24 horas del "suceso" -lo llamaremos así por afanes meramente sentimentales, osea, para evitar el surgimiento de las lágrimas- todavía no me cae el veinte por completo, ni se totalizan las cuentas como yo esperaba.
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Osea que La Arandera, que ya para estas horas debe estar disfrutando -espero que así sea- del sol de su alteña patria, o de la luna, pues, osea que ella, que estuvo dos meses y medio aquí juntito para cambiar la realidad, para mejorarla, caló profundo y tupido, como no lo hacía alguien mucho tiempo ha.
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¿Que qué hacer? Hay dos caminos: o nos entregamos a la falta de interés por la vida que este tipo de sucesos suelen provocar, o nos miramos al espejo, nos sonreímos, nos sentimos un poco guapos y nos lanzamos a conquistar el mundo. Total, si éste no cae, caerán con seguridad las personas que lo sostienen, y entonces sí, ya entrados en gastos, a atascarse que habrá lodo.
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Hace unos minutos, La Malagueña, que trae otra de estas "etapas" en su respectiva administración, ya me hizo esa pregunta que yo intentaba evitar: "¿Cómo se quedó ella?" Y trataba evitarla porque no creo ser el ser más acertado para responderla. Se quedó como se queda uno siempre que un plan fracasa, o que algo, planeado o no, no sale como se esperaba, rompe las expectativas y viola los deseos. Se quedó como yo, quizá un poco mejor, quizá un poco peor, pero diferente, diferente sí, seguro.
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¿Y que qué sigue? Pues la vida. Me han dicho los enterados -yo del último final fuerte ya ni me acuerdo- que para que esto se supere por completo hace falta vivir sin la persona la mitad del tiempo que pasamos con ella. Osea que la mitad de dos meses y medio sería... -ruido de mega computadora del Santo, por favor- mes y una semana. Ummss -noten mi tono fastidiado-, suena demasíado cuando se tiene la piel tan expuesta. Pero sea, sea si así salen mejor las cosas a futuro.
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Yo, por lo pronto, ya volví a la idea de que el amor es maravilloso... cuando no se piensa. Y ustedes, ¿ya están pensando? No, claro, porque esta entrada no se hizo para pensársela, sino para pasármela. Total, si hemos llenado este baile de material útil, ¿por qué no regalarla dos o tres veces al año, aprovechando la amplitud de la web? ¿Qué tanto es tantito?
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¡Salud!

1 comentario:

Wendy Piede Bello dijo...

De vuelta a falso.
Viva la vida